
Ante la gobernanza de los grupos armados, las elecciones no son una fiesta
La Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz. Foto: Colprensa.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, advierte sobre “la consolidación de una democracia meramente formal” en vastas regiones del país, donde los electores viven el proceso en silencio ante el miedo impuesto por quienes portan los fusiles. 69 municipios en rojo.
Por: Armando Neira
La fiesta democrática por la proximidad del día de las votaciones es una quimera en vastas regiones del país. Allí, los ciudadanos continúan con sus actividades cotidianas al margen de un proceso que entra en su recta final ante la cercanía del 8 de marzo, fecha en la que se elegirá un nuevo Congreso y tres consultas definirán sus candidatos para las presidenciales.
Se refugian en el silencio, como si el proceso no fuera con ellos, sino un asunto lejano que no les concierne. No se trata de apatía, sino de un mecanismo de defensa para no incomodar a los señores de la guerra que imponen sus condiciones con el poder que otorgan las armas.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios





