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Niñas, niños y adolescentes toman la palabra y cuestionan a candidatos
Niñas, niños y adolescentes toman la palabra y cuestionan a candidatos presidenciales durante un conversatorio en la Universidad de los Andes
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“Aquí vinimos fue a jugar”: niños cuestionaron a candidatos a la Presidencia en la Universidad de los Andes

Niñas, niños y adolescentes pusieron contra las cuerdas a seis candidatos presidenciales en un conversatorio donde las preguntas no vinieron de periodistas, sino de quienes exigen respuestas concretas sobre su presente y su futuro en Colombia.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

En el auditorio Alberto Lleras Camargo de la Universidad de los Andes, 19 niñas, niños y adolescentes provenientes de ciudades como Barranquilla, Bucaramanga, Buenaventura, Cali, Ipiales, Bogotá y Soacha participaron en un encuentro poco habitual en la agenda electoral, un conversatorio en el que ellos fueron quienes formularon las preguntas a candidatos presidenciales.

El evento, organizado por la alianza NiñezYA, se realizó por tercera vez en el contexto de elecciones presidenciales y reunió a seis aspirantes: Claudia López, Luis Gilberto Murillo, Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Carlos Caicedo y Sondra Macollins. Aunque 13 candidatos fueron invitados, solo estos confirmaron su asistencia.

Desde el inicio, el formato buscó romper con la rigidez de los debates tradicionales. “Acá vinimos fue a jugar”, dijo uno de los niños al explicar la dinámica inicial, en la que los candidatos debían responder preguntas rápidas en un tiempo limitado. Sin embargo, el carácter lúdico no restó profundidad a los temas abordados.

Un país en deuda con la niñez

Antes de las intervenciones, se proyectó el informe La niñez no da espera, elaborado por NiñezYA, que expuso el contexto en el que crecen millones de menores en Colombia. Según el informe, cerca de 14 millones de niñas, niños y adolescentes enfrentan una triple crisis marcada por el conflicto armado, la movilidad humana y el cambio climático.

Las cifras reflejan la magnitud del problema: cada 20 horas un menor es reclutado o utilizado por grupos armados; diariamente, decenas son desplazados; y se registran 217 casos de vulneración de derechos, la mayoría en entornos cercanos como el hogar. A esto se suma el deterioro de la salud mental: el 37 por ciento de los adolescentes presenta síntomas de ansiedad y la tasa de intentos de suicidio es mayor en menores de edad. También persiste una crisis alimentaria que afecta a uno de cada cuatro hogares.

En educación, las brechas también son significativas, solo el 59 por ciento de los niños accede a educación inicial y millones quedan por fuera del sistema o no reciben atención integral.

Las preguntas: salud, educación y desigualdad

El conversatorio se dividió en varios bloques temáticos guiados por los propios participantes, quienes, además de formular preguntas, dinamizaron actividades como juegos para asignar turnos de intervención.

En el bloque sobre salud, uno de los niños cuestionó directamente a los candidatos sobre cómo garantizarían una atención hospitalaria efectiva, en especial en zonas donde los pacientes deben ser trasladados varias veces por falta de recursos. Luis Gilberto Murillo respondió que su propuesta se centra en garantizar acceso universal a la salud, mejorar la infraestructura hospitalaria, asegurar agua potable y fortalecer la atención en salud mental, incluso desde las escuelas.

En materia educativa, las preguntas se enfocaron en la desigualdad entre zonas urbanas y rurales. Carlos Caicedo propuso construir universidades en territorios donde no existen, garantizar transporte y alimentación escolar, y crear un “salario educativo” para evitar la deserción. Por su parte, Claudia López planteó aumentar la inversión en educación hasta el 1,6 por ciento del PIB y garantizar cobertura desde la primera infancia, incluyendo preescolar y jornadas completas.

Roy Barreras, en respuesta a las brechas educativas, insistió en la necesidad de aumentar la inversión pública, mejorar la formación docente y adaptar la educación a las necesidades reales de los estudiantes, incluyendo herramientas para el trabajo.

Violencia, justicia y segundas oportunidades

La violencia contra niños y adolescentes fue otro de los ejes centrales. Ante la pregunta sobre cómo proteger a la niñez en contextos de violencia, Caicedo planteó intervenir las zonas históricamente afectadas, ofrecer alternativas económicas a los jóvenes y promover su permanencia en el sistema educativo.

Sondra Macollins, por su parte, abordó el tema de los adolescentes en conflicto con la ley y propuso una reforma estructural al sistema judicial juvenil. Su planteamiento incluye un modelo de resocialización más integral en el que, tras una primera falta, el Estado garantice oportunidades y acompañamiento, pero que también contemple sanciones más estrictas en casos de reincidencia.

Familia, bienestar y salud mental

Las preguntas también giraron en torno al entorno familiar y su papel en el bienestar de la niñez. Mauricio Lizcano destacó la necesidad de fortalecer a las familias mediante acceso a alimentación, salud, vivienda y seguridad, señalando que el bienestar infantil depende en gran medida de las condiciones del hogar.

En cuanto a salud mental y consumo de sustancias en colegios, Macollins propuso integrar los sectores de salud y educación en un gran Ministerio de Bienestar Social, con el fin de garantizar rutas de atención más efectivas dentro de las instituciones educativas.

Evaluación directa de la niñez

Uno de los elementos más llamativos del conversatorio fue el mecanismo de evaluación en tiempo real. Los niños y adolescentes calificaron las respuestas de los candidatos con paletas de caritas felices o tristes, evidenciando aprobación o desacuerdo.

En varios momentos, las reacciones estuvieron divididas, especialmente cuando consideraron que las respuestas no eran suficientemente concretas o no respondían directamente a las preguntas. Incluso, algunos participantes hicieron uso de la contrapregunta para exigir mayor claridad, particularmente en temas de presupuesto y ejecución.

Niñas, niños y adolescentes evalúan las respuestas de los candidatos
Niñas, niños y adolescentes evalúan las respuestas de los candidatos presidenciales con paletas durante el conversatorio en la Universidad de los Andes

El evento también incluyó espacios para que los asistentes escribieran comentarios sobre las respuestas, reforzando la idea de que la participación de la niñez no debe limitarse a lo simbólico.

El conversatorio cerró con la firma de un compromiso por parte de los candidatos, quienes se comprometieron a incluir los derechos de la niñez como eje central en sus programas de gobierno.

Más allá de las propuestas, el encuentro dejó un mensaje claro, la niñez exige ser escuchada en un país donde sus problemáticas suelen ser abordadas sin su participación directa. Además, dejó en evidencia que, más allá de ser el futuro del país, también son el presente. Como quedó demostrado a lo largo del evento, no se trata solo de diseñar políticas para los niños, sino de construirlas con ellos.

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