
Frisby España gana ‘round’ en la justicia y podría abrir sus restaurantes: la empresa colombiana seguirá defendiéndose
Un juzgado español resolvió la demanda que interpuso la marca española en la que le reclamaba por un supuesto enriquecimiento económico por “la movilización comercial, mediática y nacional” impulsada en Colombia. Por su parte, la cadena de pollo frito colombiana dijo que “el proceso legal principal no ha culminado”.
La pelea entre Frisby y Frisby España cambió de tono. Un tribunal español resolvió la demanda que había radicado la marca española contra la tradicional cadena de restaurantes colombiana y ahora parece que esta última salió a deberle a su copia ibérica.
Ha pasado casi un año desde que comenzó la disputa legal entre las dos marcas, el Frisby colombiano y el gemelo que le salió en España, lo que derivó en un enfrentamiento por el uso comercial del nombre del restaurante y del popular pollo en ese país. El último capítulo en la disputa entre ambas empresas fue la solicitud de medidas cautelares que pidió la marca española ante un juzgado en ese país y, según confirmó el portavoz de la marca a CAMBIO, Charles Dupont, la justicia española decidió favorecerlos.
¿El robo de una marca?
La disputa estalló en mayo del año pasado, cuando apareció una página web con dominio español bajo el nombre Frisby España, con el mismo logo de los restaurantes de origen pereirano y con un pollo, idéntico al personaje de Frisby, promocionando la llegada de un popular “pollo frito” bajo el lema “Una leyenda del pollo cruza el océano… Muy pronto, más cerca de lo que piensas” y la página también promovía un espacio de franquicias para la expansión de la marca.

Aunque muchas personas pensaron en su momento que se estaba anunciando la llegada de Frisby a España, un país en el que vive aproximadamente un millón de colombianos, la expectativa se desinfló cuando se reveló que la cadena de restaurantes no tenía nada que ver con ese anuncio.
En Colombia, Frisby no tardó mucho en darse cuenta de la suplantación y alertó en sus redes sociales sobre un uso no autorizado de la marca Frisby, atributos gráficos y personajes característicos como el ´Pollo Frisby’ y negó que estuviera impulsando un proceso de expansión.
Pero detrás de ese episodio había un caso mucho más complejo y más que una simple página, se convirtió en una pesadilla corporativa. El 9 de mayo de 2025 CAMBIO reveló quién estaba detrás de la copia del restaurante en España y tras revisar una serie de registros en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), este medio descubrió que lo que realmente estaba pasando es que alguien más había registrado una marca similar a la colombiana.
Lo llamativo del caso es que Frisby S.A. BIC, razón social de la compañía colombiana, sí tenía una marca registrada en ese dominio geográfico desde 2005. Pero a pesar de tener registrada su marca en la Unión Europea, la protección no era absoluta.
Desde septiembre de 2024 se abrió un proceso en la EUIPO para registrar una nueva marca ‘Frisby’ en España bajo una modalidad de fast track. Aunque la oficina de marcas abrió un plazo de tres meses para que cualquier interesado, como Frisby, la empresa colombiana. Sin embargo, no llegó ninguna oposición y la marca se registró.

En paralelo, la compañía española solicitó anular el registro que ya existía, el que había hecho la cadena colombiana. El artífice detrás de esta empresa resultó ser un joven empresario belga, Charles Dupont, quien no solo logró registrar de forma exitosa su marca Frisby España, sino que también orquestó la constitución de Frisby España S. L. como empresa el 12 de febrero de 2025 ante un notario de Bilbao, con un capital de apenas 2.000 euros, cerca de 10 millones de pesos. Aunque su nombre no figura en los papeles de constitución, sino el de su madre y un abogado, y Dupont trató de mantenerse en el anonimato en principio, fue él quien tomó la vocería de la empresa española más adelante.
Pero lo que parecía una historia curiosa, terminó convertida en un pleito marcario internacional.
La amenaza contra un ‘patrimonio colombiano’
La indignación por el aparente robo de la marca se tomó la opinión pública colombiana. Campañas de apoyo y de solidaridad de diferentes marcas y restaurantes, así como miles de comentarios de las personas en redes sociales cuestionaron la apertura de un Frisby en España, con los mismos colores, un pollo similar y un logo parecido, y que no fuera el mismo Frisby que fundaron en Pereira en 1977 una pareja de esposos: Alfredo Hoyos Mazuera y Liliana Restrepo.
La compañía pereirana, con casi medio siglo de historia, es una de las cadenas de comida rápida más queridas por los colombianos. El pollo blanco de traje rojo y el inolvidable jingle de “Nadie lo hace, como Frisby lo hace” han acompañado ya a varias generaciones de colombianos y la receta de su pollo frito se ha convertido en un sabor popular para muchos colombianos.
- La historia de Frisby: la cadena de restaurantes pereirana que vende casi un millón de pollos al mes
Hoy, la compañía cuenta con 265 restaurantes ubicados en 57 cabeceras municipales de Colombia y emplea a cerca de 4.500 personas, además de figurar entre las empresas más grandes de Colombia por ingresos.

Pero ni siquiera las muestras de cariño ni los ataques a la competencia española lograron que Dupont desistiera de su intento de abrir locales bajo ese nombre en España. La empresa colombiana anunció el inicio de acciones legales, mientras que la española habló inicialmente de proponerles una “colaboración estratégica” para construir una alianza operativa.
Con un tono mucho más prudente, la empresa colombiana rechazó el uso indebido de su marca y acciones que buscasen “aprovecharse de la reputación y trayectoria de la misma”. Lo que siguió fue una afrenta de comunicaciones oficiales entre las empresas. Frisby España anunció que iba a constituir un equipo jurídico con especialistas en propiedad intelectual y litigios internacionales, mientras que la empresa colombiana siguió insistiendo en el uso indebido de su marca.
A mediados de junio, Charles Dupont empezó a hablar en varios medios de comunicación. Defendió el registro de su marca bajo el argumento de que la compañía colombiana nunca había hecho uso de ella en Europa y que era un nombre estratégico para generar reconocimiento a su compañía.
A pesar de las disputas la empresa española aseguró que esperaba abrir sus primeros locales en Madrid y Barcelona en diciembre de 2025 para más adelante llegar a otras ciudades españolas.
Sin embargo, en noviembre del año pasado un tribunal español le ordenó a Frisby España frenar su plan de apertura de sus locales mientras avanza el litigio por el presunto plagio de marca. tras considerar que la operación podría causar “daños irreparables” a la compañía colombiana.
Pero como en juego largo hay desquite, en febrero se abrió otro capítulo en la pelea legal de las dos compañías, pues un juzgado de Alicante admitió una demanda que interpuso la empresa española contra la firma colombiana, en la que reclamaba por un supuesto enriquecimiento económico de la cadena de restaurantes por “la movilización comercial, mediática y nacional impulsada en su territorio doméstico”, como resultado de la polémica entre las dos empresas. Y ahora un juzgado español le dio la razón a la marca ibérica y suspendió las medidas cautelares que limitaban su apertura.
Las claves detrás del triunfo judicial de Frisby España
La victoria de Frisby España en el litigio contra la cadena colombiana se basó en un sólido andamiaje jurídico que combinó derechos de propiedad intelectual y estrategias de marca. Según el auto de la Sección de Marca del Tribunal de Alicante, conocido en exclusiva por CAMBIO, la decisión se sustentó en que la compañía pereirana no acreditó un uso efectivo de la marca en territorio español, lo que debilitó su pretensión de impedir la operación de la empresa ibérica.

Yuliana Salamanca, de Baker McKenzie, explicó a CAMBIO que la clave de la compañía española fue demostrar la titularidad efectiva de la marca y la inexistencia de mala fe. En el caso de Frisby, aunque la compañía colombiana tenía registros en la Unión Europea desde 2005, no había pruebas de uso activo de la marca en España. Ante ese escenario, los jueces consideraron que la empresa española podía ejercer acciones legales sin vulnerar derechos consolidados, debido a que la notoriedad de Frisby en Colombia no se traduce automáticamente en protección territorial en Europa.
“En la Unión Europea, una marca puede ser cancelada si no se ha utilizado de manera real y efectiva durante cinco años consecutivos desde su registro. Frisby no logró probar uso genuino de la marca en el territorio correspondiente”, explicó Salamanca, quien detalló que la ausencia de actividad comercial en España debilitó los argumentos de la empresa nacional.
Otro punto decisivo fue la ausencia de motivación en los autos previos que habían favorecido a la compañía colombiana. El tribunal destacó que el auto original carecía de un razonamiento sólido que conectara los hechos con la decisión judicial, incumpliendo el estándar legal de expresión mínima de valoración de pruebas. Según Salamanca, esto afectó la posición de la parte demandada en primera instancia y permitió que la apelación de Frisby España prosperara.
La estrategia de la empresa española también se apoyó en demostrar que el uso de la marca y los elementos gráficos se había realizado de manera legítima. En su resolución del pleito, el Tribunal de Alicante revocó en su totalidad las medidas cautelares que habían sido impuestas a Frisby España, dejando sin efecto cualquier restricción sobre el uso de la marca y los elementos gráficos asociados para garantizar así que la empresa ibérica tiene derecho a operar bajo su marca en territorio español.
Frisby España solicitará millonaria indemnización: ¿qué sigue para la compañía?
En diálogo con CAMBIO, el representante legal de Frisby España, Charles Dupont, reiteró que la victoria judicial no solo reconoce sus derechos sobre la marca, sino que también abre la puerta para exigir compensaciones económicas por los daños causados durante la disputa. Según Dupont, la compañía ya está preparando los documentos para solicitar una indemnización millonaria que cubra lo que considera un “uso indebido de la reputación y el valor de la marca” por parte de la cadena colombiana.

El CEO de la empresa española explicó que el cálculo de la indemnización se basará en tres factores principales: los ingresos potenciales que se habrían generado si no existieran conflictos, los costos legales y operativos derivados de la disputa, y el impacto reputacional que el litigio provocó en la marca. Ante la decisión favorable del Tribunal de Alicante, Frisby España iniciará nuevas acciones legales para solicitar más de 800.000 euros, cerca de 3.000 millones de pesos.
El ejecutivo también anunció que Frisby España continuará con sus planes de abrir locales en Madrid y Barcelona antes de mitad de año, y que se proyecta la llegada a otras ciudades españolas durante los próximos meses. “Queremos ir más allá del pollo frito y construir una propuesta diferente, incorporando sabores y productos de otros países que hoy tienen poca oferta en España”, afirmó.

Charles Dupont también aclaró que la empresa mantendrá un enfoque prudente y estratégico en cuanto a productos y colaboraciones. En ese sentido, indicó que lanzamientos como la malteada con Chocoramo se realizaron bajo criterios legales estrictos para no infringir derechos de terceros y que futuros productos seguirán esta misma línea de uso descriptivo.
Tras conocer la decisión judicial, el representante legal de Frisby España aseguró en diálogo con CAMBIO que durante el proceso hubo varios intentos de conciliación que, según él, no prosperaron por la negativa de la contraparte. En esa línea, advirtió que también continuará con acciones legales frente a quienes —dice— afectaron su reputación al acusarlo públicamente de robar la marca, como la ahora candidata presidencial Paloma Valencia. “Pusieron en riesgo mi vida y la de mis familiares. Recibí muchas amenazas de muerte”, concluyó.
Frisby Colombia seguirá defendiéndose
Tras conocerse la disposición del juzgado de Alicante, la empresa pereirana se pronunció y aseguró que “el proceso legal principal no ha terminado”. Según la empresa, la revocatoria de las medidas cautelares corresponde únicamente a una de las múltiples actuaciones en curso dentro de procesos de naturaleza administrativa y judicial, las cuáles no han concluido todavía.
“En consecuencia, cualquier afirmación sobre un cierre definitivo del proceso o de pérdida de nuestra marca no corresponde a la realidad”, enfatizó la marca, que aseguró que sus marcas seguían vigentes en España y en la Unión Europea.
Carlos Amaya, socio de la firma Amaya Propiedad Intelectual, explica que si bien el auto que revoca y deja sin efecto la imposición de las medidas cautelares por presuntos actos de infracción marcaria y competencia desleal solicitadas por Frisby Colombia “no admite recurso alguno”, aún subsisten medidas relacionadas con la posible infracción a los derechos de autor sobre el logotipo y el dibujo de la mascota.

“Sin embargo, el reconocimiento de una indemnización depende de que Frisby Colombia acredite el daño por la explotación y uso que directamente hubiera realizado de las obras en el mercado europeo, teniendo en cuenta que se encuentran incorporados en unas marcas que no se usan”, comenta el abogado.
Esto, según Amaya le abre la puerta a la marca española para hacer uso de la marca. De hecho, la página web de Frisby España ya volvió a activarse y nuevamente está al aire.
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