
Palestina no ha sido el único: los otros países que Israel ha atacado militarmente en 2025
A pesar de que el asedio israelí más visible ha sido en Gaza, en 2025 la ofensiva se ha intensificado con acciones militares en otros Estados, bajo distintas justificaciones. Este recuento muestra cómo Israel ha usado la guerra como forma de presión e intimidación en la región.
Por: Carolina Calero
El 2025 se ha convertido en un año de expansión militar sin precedentes para Israel. Ya no se trata solo del prolongado asedio a Gaza, que empezó en octubre de 2023 y ha causado más de 60.000 muertes, sino de otras acciones del Gobierno de Benjamín Netanyahu que ha proyectado su poder bélico sobre al menos seis países de Medio Oriente y el Golfo.
La Franja de Gaza ha sido desde ese entonces el epicentro del conflicto. Pese a los esfuerzos internacionales para frenar la violencia y la orden de captura en contra de Netanyahu por parte de la Corte Penal Internacional, la ofensiva israelí se intensificó en marzo con la llamada Operación Fuerza y Espada. El 18 de ese mes, el ejército israelí lanzó una embestida tras denunciar nuevas amenazas de Hamás.
La operación rompió con los intentos de tregua que se negociaban desde finales de 2024 y devolvió a la franja a un estado de emergencia humanitaria permanente. Hospitales desbordados, barrios convertidos en ruinas y un bloqueo de ayudas humanitarias que ha llevado a declarar la hambruna oficial al norte de Gaza. Para organizaciones humanitarias como la ONU, la ofensiva de marzo fue también una señal de que Israel no buscaba reducir su presencia militar, sino escalarla en paralelo con otros escenarios.
Yemen, un nuevo escenario de confrontación
Mientras Gaza seguía atrapada en esa espiral, Israel abrió un frente inesperado en Yemen, un país devastado por más de una década de guerra civil. El 10 de enero, en coordinación con Estados Unidos y el Reino Unido, la fuerza aérea israelí atacó posiciones hutíes en Saná, Al Hudaydah y Amrán. Aunque se habló de objetivos militares, los informes confirmaron daños en zonas civiles y la muerte de al menos una persona.

Los hutíes forman parte del llamado ‘Eje de la Resistencia’, una red de grupos armados en la región que incluye a Hezbolá en Líbano, milicias en Siria e Irak, y Hamás en Palestina. Todos tienen vínculos con Teherán y son vistos por Israel como extensiones de la influencia iraní.
La confrontación escaló en mayo, después de que los hutíes lanzaran un ataque cerca del aeropuerto Ben Gurion. En represalia, Israel bombardeó el puerto de Hodeidah, varias instalaciones estratégicas y el aeropuerto internacional de Saná, causando decenas de víctimas y paralizando infraestructuras vitales. En las semanas siguientes, los ataques se repitieron el 11 y 16 de mayo contra puertos en el Mar Rojo y el 28 con una nueva ofensiva sobre Saná.
La campaña se mantuvo en junio y agosto, cuando Israel amplió los bombardeos a infraestructuras energéticas, objetivos navales e incluso altos mandos hutíes. Este miércoles 10 de septiembre, una nueva ofensiva aérea sobre la capital dejó al menos 35 muertos y 131 heridos. Entre los blancos alcanzados estaban instalaciones médicas, medios de comunicación y edificios gubernamentales.
Irán: el ataque a otra potencia armamentística
De todos los frentes abiertos, Irán fue el blanco del ataque más contundente. El 13 de junio, Israel ejecutó la Operación León Creciente, en la que bombardeó de manera simultánea instalaciones nucleares, centros militares y zonas residenciales, bajo la justificación de que este país estaría cerca de construir una bomba nuclear que amenaza con la soberanía israelí.
Teherán respondió de inmediato con el lanzamiento de misiles balísticos contra territorio israelí, en lo que denominó el inicio de una “respuesta aplastante”. El conflicto entre ambos países se remonta a más de cuatro décadas y que combina rivalidades ideológicas, intereses estratégicos y el temor a una carrera armamentista nuclear.

Y es que, desde la década de los ochenta, Irán ha canalizado recursos económicos, entrenamiento militar y armamento hacia grupos como Hezbolá, en Líbano, y Hamás, en Palestina, organizaciones consideradas terroristas por Israel y varias potencias occidentales. Para Teherán, estos aliados forman parte de una red estratégica de resistencia frente a lo que denomina “el régimen sionista”.
Israel, en respuesta, ha llevado a cabo cientos de bombardeos contra posiciones iraníes y de sus milicias aliadas en Siria. También se le atribuyen operaciones encubiertas, como actos de sabotaje y asesinatos selectivos de científicos relacionados con el programa nuclear iraní.
En 2015, Irán alcanzó un acuerdo con las principales potencias mundiales -Estados Unidos, Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania- con el que limitaba su capacidad de enriquecer uranio a cambio del levantamiento de sanciones económicas. Sin embargo, en 2018, Washington se retiró unilateralmente del pacto bajo la administración de Donald Trump, lo que reactivó las tensiones en torno al programa nuclear iraní.
Catar, un frente inesperado
El episodio que más sorprendió a la comunidad internacional ocurrió el pasado 9 de septiembre en Doha. Israel lanzó un ataque aéreo contra un edificio en el que se encontraba reunida parte de la cúpula de Hamás negociando una posible tregua. La ofensiva dejó seis muertos, entre ellos un agente de seguridad catarí, y se convirtió en el primer ataque israelí en suelo catarí.
Por un lado, el impacto interrumpió de forma abrupta las negociaciones de paz que Catar lideraba junto a Egipto y Turquía. Por otro, deterioró la relación de Israel con un país que había actuado como mediador clave en el conflicto. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea condenaron la acción por considerar que pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos para llegar a un acuerdo y terminar con la guerra en Gaza.

Reacciones internacionales y dilemas diplomáticos
Naciones Unidas ha denunciado el uso desproporcionado de la fuerza y el impacto sobre civiles, especialmente en Gaza y Yemen. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch piden investigaciones independientes sobre posibles crímenes de guerra.
A las operaciones en Yemen, Irán y Catar se sumaron ataques intermitentes en Siria (febrero y junio) y Líbano (mayo y junio), principalmente contra posiciones de Hezbolá y grupos aliados de Irán. Según un recuento del Washington Post, Israel ha extendido sus operaciones militares a seis países en lo que va del año: Palestina, Líbano, Irán, Siria, Yemen y Catar.
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