
Después de Venezuela e Irán, ¿es el turno de Cuba? Por Julio Londoño
El excanciller Julio Londoño analiza para CAMBIO el giro de Estados Unidos frente a Cuba, la acusación contra Raúl Castro y las diferencias con el caso venezolano.
El caso de 'Amigos al Rescate' fue el de un grupo anticastrista establecido en Miami que, con dos avionetas, trató en 1996 de ingresar a La Habana para regar volantes contra el Gobierno. Fueron derribados por MIGs de la Fuerza Aérea Cubana, incluso antes de entrar al espacio aéreo de ese país. Cuatro tripulantes con nacionalidad estadounidense murieron en el operativo.
Los pilotos fueron advertidos por las autoridades cubanas, pero continuaron su vuelo hacia La Habana. Se dio la orden entonces por el ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, de derribar a las avionetas.
El pasado miércoles, al conmemorarse el retiro de las fuerzas estadounidenses que participaron en la guerra de 1898 contra España, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, de ancestros cubanos, dirigió sorpresivamente un emotivo mensaje al pueblo de Cuba, que está agobiado no solo por los apagones de veinte horas al día, sino por el colapso de la salud, la alimentación y, en fin, de todo.
En su intervención, Rubio afirmó que Trump se proponía generar un cambio de régimen, y acusó a éste de ser el responsable de la grave crisis económica y social que atraviesa el país.
No le falta razón. Cuba se quedó anclada en el pasado después de la caída del socialismo en el mundo. Rubio hizo alusión a GAESA, un pulpo dirigido por los militares, que es el dueño de todas las empresas y actividades económicas del país. Lo que también es cierto.
Al mismo tiempo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció, con 30 años de retraso, una acusación formal contra Raúl Castro por haber ordenado en 1996 el derribo de las avionetas.
Este caso podría ser parecido al de Nicolás Maduro. Sin embargo, es muy dudoso que Estados Unidos realice una nueva operación de “extracción”. Raúl Castro tiene 94 años y en Cuba no hay una oposición como la que existía en Venezuela. Además, es una incógnita cómo reaccionaría el pueblo cubano ya que muchos aún consideran a Raúl Castro, que fue compañero de la Sierra Maestra de Fidel Castro, como el sucesor del líder de la revolución.
Lo cierto es que, en un momento como el actual, un régimen comunista, capitalista, de izquierda o de derecha, no puede pretender eternizarse por cualquier medio en el poder. Ni siquiera por elecciones.
Fidel Castro dijo siempre que el sistema electoral cubano, después de 60 años, era el más perfecto y democrático del mundo. Chávez y Maduro también lo dijeron respecto al venezolano. Ni los cubanos ni los venezolanos finalmente lo creyeron.
Trump y Rubio han prometido un cambio en Cuba: lo esperan millones. Pero no hay que olvidar que Cuba es Cuba y no Venezuela.
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