
Lecciones de un futuro incierto en el Perú, por Julio Londoño Paredes
El excanciller Julio Londoño examina el panorama electoral peruano, las tensiones en la relación con Colombia durante el gobierno Petro y la necesidad de diálogo en una sociedad dividida.
Se ha generado un gran interés en Colombia por el resultado de las elecciones en el Perú. Después de haber triunfado estrechamente en la primera vuelta, la candidata Keiko Fujimori es superada en el momento por la ficha del expresidente Pedro Castillo, Roberto Sánchez.
Sin embargo, antes de que las autoridades electorales peruanas señalaran el resultado final, el presidente Petro, incluso sin que Sánchez hubiera proclamado una eventual victoria, anunció con euforia que la izquierda, y por consiguiente su amigo Castillo, habían triunfado en las elecciones.
Pedro Castillo se encuentra en la cárcel por haber tratado de saltarse la constitución para continuar en el poder. No hay que olvidar que, aunque su destitución fue adoptada por el Congreso, los que en última instancia tomaron la decisión fueron las Fuerzas Armadas. Expresaron que habían jurado lealtad a la constitución peruana y no subordinación a un mandatario de turno.
En algunos países eso cambia y mandatarios exigen que los militares, para ascender o subsistir, compartan plenamente sus planteamientos políticos. Nicolás Maduro, por ejemplo, exigió que todos los militares que, para ascender a cualquier grado, desde soldado hasta general, o desempeñar un cargo, debían hacer un juramento de lealtad a Hugo Chávez.
No obstante, pese a la fragilidad institucional del Perú, la situación económica se ha mantenido floreciente y estable, lo que ha mantenido a flote al país. Eso se debe a la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú, así como a los tratados vigentes con otros estados, que aseguran sus mercados para las exportaciones, independientemente de la ideología o línea política de sus gobernantes.
Las relaciones con el Perú durante el gobierno de Petro han estado colmadas de altibajos, ya que desde antes de las elecciones peruanas en las que ganó Pedro Castillo, nuestro presidente no ha dejado de censurar al gobierno peruano.
Un mal negocio. El Perú, fuera de ser un país con una dilatada frontera con Colombia, comparte con nosotros la región amazónica y su proyección hacia el Pacífico, además de que su cooperación para la lucha contra los grupos armados y contra el narcotráfico es fundamental.
Independientemente de que en el Perú gane uno u otro candidato, el país estará dividido casi por partes iguales, ya que al nuevo presidente, cualquiera que sea, le será imposible gobernar sin el diálogo con la otra parte, excluyendo naturalmente a los bandidos y los corruptos, así como a quienes han venido manejando ciertas regiones como feudos parecidos a los de la Edad Media, a base de beneficios y prebendas.
Interesantes lecciones.
Lea los comentarios







