
"Una paz armada": lo que cambia y lo que no para Oriente Medio después del acuerdo entre Irán y Estados Unidos
Irán y Estados Unidos firmaron electrónicamente un memorando de entendimiento y el acto oficial se llevará a cabo este viernes en Suiza. Este acuerdo podría detener los ataques, pero al mismo tiempo deja abiertos varios frentes de conflicto. Esto es lo que está en juego.
Por: Carol Tatiana Gómez
Hace 109 días, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán. En respuesta, Teherán cerró el estrecho de Ormuz, el canal por donde pasa el 20 por ciento del petróleo mundial, disparó los precios de la energía y bombardeó bases militares estadounidenses en Catar, Kuwait y otros países de la región. El conflicto dejó al menos 7.000 muertos en Oriente Medio, en los que al menos la mitad eran iraníes. Este miércoles se hizo la firma del acuerdo de manera virtual, y este viernes, en Suiza, ambos países estarán presentes en el acto oficial que pone fin a esta guerra.
Para entender qué tan real es la paz que promete el pacto entre los dos países, CAMBIO habló con Néstor Rosanía, abogado y periodista, magíster en Seguridad y Defensa Nacionales y docente investigador en conflictos internacionales y Oriente Medio.
Al fin se conoce la versión oficial del acuerdo

El pasado domingo 14 de junio, Pakistán, uno de los países mediadores en las negociaciones, anunció el acuerdo desde Islamabad. Minutos después, Trump lo confirmó en Truth Social. El memorando, de una página y 14 puntos, fue firmado electrónicamente por ambos gobiernos.
Durante los tres días siguientes, el texto completo no se hizo público. Lo que circuló fueron dos versiones filtradas que no decían lo mismo. La iraní, divulgada por la agencia estatal Mehr, enfatizaba la soberanía y el levantamiento de sanciones. La estadounidense, revelada por el periodista de Axios Barak Ravid, hablaba de desnuclearización y verificación. Teherán dijo que Washington "se vio obligado a firmar una rendición". Trump, por su parte, repitió en varias ocasiones que la paz estaba cerca. Para Néstor Rosanía, esto tiene una explicación. "Hay, también, una guerra de narrativas. Cada uno intenta venderse como victorioso frente al otro".
Esa tensión se resolvió parcialmente este miércoles 17 de junio. Del lado estadounidense, un alto funcionario del gobierno de Trump leyó el texto completo de los 14 puntos en una llamada telefónica con varios periodistas de medios como CBS, AP y The Wall Street Journal. La cancillería iraní confirmó por su parte que el documento quedó oficialmente finalizado. Aun con el texto sobre la mesa, persiste la incertidumbre sobre cómo se aplicarán las normas en los tres bloques de negociación, según Rosanía: "El programa nuclear iraní, que es el núcleo del problema, el estrecho de Ormuz y la continuidad del régimen iraní", explica.
Estados Unidos e Irán hacen las paces, pero la región sigue en guerra

Rosanía identifica tres lecturas sobre lo que puede cambiar en Oriente Medio . La primera tiene que ver con quién quedó por fuera de la negociación: "Se trata de un acuerdo bilateral, directamente entre Estados Unidos e Irán, en el que Israel no ha sido un gran protagonista, y eso cambia la correlación de fuerzas". El efecto del acuerdo fue rápido, pues Irán dejó de bombardear bases estadounidenses como la de Catar, la más grande de la región, además de otros puntos estratégicos. Eso reduce el riesgo de una confrontación militar mayor entre los dos países.
La segunda es económica. Con el estrecho de Ormuz reabierto, se espera una baja en el precio internacional del crudo y una estabilización en los precios. Rosanía habla también de un beneficiario que rara vez mencionan: "Uno de los grandes beneficiados es China, porque es uno de los mayores consumidores del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz".
La tercera lectura es sobre lo que el acuerdo no habla. Que Estados Unidos e Irán hayan llegado a una negociación, no significa que Oriente Medio esté en paz. Israel sigue bombardeando Beirut y mantiene lo que llama una "zona de seguridad" dentro del Líbano. Siria, Yemen y varias milicias siguen activas. "La firma del acuerdo simplemente desescala la guerra directa entre Irán y Estados Unidos, pero los demás frentes siguen abiertos", afirma Rosanía.
A esta forma de resolver el conflicto, Néstor Rosanía le llama “Paz armada”: “Se está imponiendo lo que llaman paz a través de la fuerza: escalar la guerra, llegar a una negociación e intentar sostenerla. Pero la paz armada parte de un principio que es la guerra misma".
¿Puede haber una ruptura entre Estados Unidos e Israel?

Para Nestor Rosanía, ya existe una pequeña grieta. Teniendo en cuenta que dos horas antes de la firma electrónica del acuerdo con Irán, Israel bombardeó Beirut, como ya se mencionó, pues Trump respondió y dijo que el ataque no le había gustado nada, y se lo hizo saber a Netanyahu. Días después, en la cumbre del G7, Trump llegó a decir que “Netanyahu no tiene una puta brizna de juicio”. Esto muestra que Israel y Estados Unidos no quieren lo mismo de Irán.
La posición de Israel, según Rosanía, consiste en eliminar completamente el régimen iraní e instaurar uno nuevo. En cambio, la administración Trump prefiere negociar con el poder que ya está instalado, sin derrocarlo necesariamente. “Es una versión que busca estabilización sin caer en los errores que cometieron con Irak y Afganistán, donde arrasaban con todo y después, quedaban encartados”, explica.
Esto en la práctica, según el experto, implica “descabezar el poder”, pero dejar la estructura del régimen en pie para que se autorregule sin una intervención sostenida de Estados Unidos. “Es la misma fórmula que ya aplicó en Venezuela. Capturó a Maduro en enero, pero respaldó a Delcy Rodríguez, su propia exvicepresidenta, para encabezar la transición sin desmontar el chavismo”. En Irán, mataron al líder supremo Alí Jamenei y a gran parte de su cúpula militar, pero no impusieron a un sucesor. El régimen se reorganizó solo.
Todo esto, sin embargo, es geopolítica vista desde las cancillerías, como un “tablero de ajedrez”, dice Néstor. Pero los derechos humanos no aparecen en ese tablero.
Las víctimas, invisibilizadas
“Parece que en estas negociaciones, a nadie le interesan los derechos humanos”, dice Rosanía. La gente de la calle, los pastores, los pueblos, no son objeto de negociación del acuerdo. Por otro lado, la ONU sí tiene mecanismos activos sobre Irán —un relator especial, una misión de investigación, denuncias públicas de ejecuciones y detenciones masivas—, pero el régimen le negó la entrada al país.
Para Néstor, las historias de los iraníes de a pie, de las comunidades, de los pueblos, no existen ni en la academia ni en las negociaciones. Están completamente invisibilizados.
¿Entonces, quién ganó esta guerra?
Para Trump, la respuesta es que ganó Estados Unidos. Rosanía no está tan seguro, pues Irán no terminó como los talibanes en 2001, a quienes Estados Unidos sacó del poder por completo. El régimen de los ayatolás sigue gobernando, igual que antes de la guerra. "Cada uno termina cediendo algunas cosas, pero en lo importante, ninguno termina perdiendo", dice.
Y ahí señala la ganancia más grande de Irán: "Irán tenía todo para perder, porque no solo estaba Estados Unidos, sino Israel. Que Israel haya quedado neutralizado es una victoria para Irán. Y que se esté fracturando su relación con Estados Unidos, también lo es", concluye Rosanía.
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