
¿Qué está pasando en Reino Unido y por qué renunció su primer ministro?
Keir Starmer llegó al poder en julio de 2024 con una de las victorias electorales más amplias de la historia reciente británica. Pero este lunes 22 de junio anunció su renuncia. Estas son las razones.
Por: Juan David Cano
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su renuncia como líder del Partido Laborista y jefe de Gobierno, menos de dos años después de haber llegado al poder con una victoria electoral que le dio al laborismo su mayor mayoría parlamentaria en décadas.
Starmer permanecerá como primer ministro interino hasta que su partido elija un nuevo líder, proceso que comenzará el 9 de julio y deberá concluir antes de que el Parlamento regrese de su receso el 1° de septiembre.
"Cada decisión que he tomado ha sido para anteponer el país que amo. Por eso renunciaré como líder del Partido Laborista", dijo Starmer frente al 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro en Londres.
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— Keir Starmer (@Keir_Starmer) June 22, 2026
La renuncia no fue sorpresiva. Starmer pasó el fin de semana en Chequers, la residencia campestre oficial del primer ministro, reflexionando sobre su futuro político, según reportó The Guardian.
El domingo, incluso antes del anuncio oficial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipó en su red social Truth Social que Starmer renunciaría y lo acusó de haber "fracasado estrepitosamente", aunque le deseó suerte.
"Keir Starmer renunciará como primer ministro del Reino Unido. Fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: inmigración y energía (¡Abran el petróleo del mar del Norte!). ¡Le deseo lo mejor! Presidente DJT”, dijo.
¿Por qué cayó tan rápido?
La victoria laborista de julio de 2024 fue histórica en términos de escaños, sin embargo, el líder político ha tenido dificultades para gobernar el país.
En el frente económico, el Gobierno no logró cumplir sus promesas de crecimiento ni aliviar el costo de vida. Las consecuencias del conflicto en Irán empujaron al país al borde de la recesión.
El Fondo Monetario Internacional proyectó para 2026 un crecimiento del 1 por ciento para el Reino Unido, uno de los más bajos entre las economías avanzadas.
A eso se sumaron incumplimientos de promesas electorales como la revocación de un compromiso de inversión en energía limpia, cambios en las prestaciones sociales y modificaciones al impuesto de sucesiones.
Sin embargo, el escándalo más dañino fue el nombramiento de lord Peter Mandelson como embajador en Washington. Starmer eligió a este veterano estratega político para gestionar la relación con la administración Trump, a pesar de conocer sus vínculos con el financiero Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales contra menores.

Cuando documentos publicados por el Gobierno estadounidense en enero de 2026 revelaron que Mandelson habría compartido información gubernamental confidencial con Epstein, se abrió una investigación policial que sigue activa.
Starmer despidió a Mandelson en septiembre, pero el daño a su imagen de líder serio y competente ya estaba hecho.
La relación con Trump también fue una fuente constante de desgaste. Starmer se negó inicialmente a participar en el conflicto con Irán, lo que tensó la relación entre Reino Unido y Estados Unidos.
Luego dio marcha atrás y autorizó el uso de bases británicas para ataques "defensivos" estadounidenses contra posiciones iraníes, una decisión que no conformó a Trump y que enfureció a la base más progresista del laborismo.
En ese contexto, el partido populista de derecha Reform UK, liderado por Nigel Farage, superó al Partido Laborista en las encuestas desde la primavera de 2025 y no ha cedido esa posición.
Las elecciones locales de mayo de 2026 en Inglaterra, Escocia y Gales confirmaron que los laboristas perdieron escaños y Reform siguió creciendo. Tras esos resultados, cerca de una cuarta parte de los diputados laboristas exigió la renuncia de Starmer. Además, varios ministros de alto rango abandonaron sus cargos.
El golpe final: Burnham regresa al Parlamento
Lo que aceleró la caída de Starmer fue la victoria de Andy Burnham, exalcalde del Gran Manchester, conocido popularmente como 'el rey del Norte', en una elección parcial celebrada el viernes 19 de junio en la circunscripción de Makerfield, en el noroeste de Inglaterra.
Esa elección fue convocada expresamente para que Burnham pudiera recuperar un escaño parlamentario, requisito indispensable para aspirar al liderazgo del partido, tras casi una década fuera de Westminster como alcalde de Manchester.
Con Burnham de regreso al Parlamento y con el respaldo de figuras de peso como el exministro de Salud Wes Streeting, quien anunció que apoyaría su candidatura en lugar de competir, Starmer comprendió que ya no contaba con el apoyo de su bancada para continuar.
Burnham, de 55 años, tiene un perfil que sus aliados describen como de "izquierda moderada", situado algo más a la izquierda que Starmer, pero lejos del socialismo de Jeremy Corbyn.

Durante sus 16 años en el Parlamento, Burnham integró los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, llegando a ser ministro de Salud. Ya intentó liderar el partido en 2010 y 2015, sin éxito.
Su gestión al frente del Gran Mánchester le devolvió relevancia nacional. Si no surge un candidato alternativo, podría ser elegido líder sin necesidad de una contienda interna a mediados de julio.
Ya van seis primeros ministros en una década
La salida de Starmer ocurre el día antes del décimo aniversario del Brexit, la votación del 23 de junio de 2016 con la que el Reino Unido decidió abandonar la Unión Europea.
Starmer es el sexto primer ministro británico en una década en anunciar una salida anticipada, tras David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Elizabeth Truss y Rishi Sunak.
Según un análisis elaborado con datos del Banco de Inglaterra, publicado días antes de la renuncia de Starmer, el Brexit habría costado a la economía británica ya un 6 por ciento de su Producto Interno Bruto en la última década.
Por ahora, las próximas elecciones generales en Reino Unido no están previstas antes de 2029. Hasta entonces, el Partido Laborista mantiene una amplia mayoría parlamentaria, lo que significa que quien asuma el liderazgo del partido asumirá también la jefatura de Gobierno sin necesidad de convocar nuevos comicios.
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