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Colombia se convirtió en el segundo país en reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Créditos: Reuters
Colombia se convirtió en el segundo país en reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Créditos: Reuters
Internacional

"Podría ser el tiro por la culata": los costos para Colombia por reconocer soberanía de Israel sobre los Altos del Golán

El Gobierno de Abelardo de la Espriella reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, convirtiendo a Colombia en el segundo país del mundo en respaldar la anexión de este territorio sirio ocupado. Expertos advierten sobre posibles costos diplomáticos y jurídicos.

Por: Silvia Juliana Jaimes Reátiga

El pasado 10 de agosto, el Gobierno de Colombia reconoció oficialmente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde 1967. La decisión fue anunciada por la Cancillería tres días después de la posesión de Abelardo de la Espriella y horas después de un devatados terremoto de 7,4. Según el comunicado oficial, la decisión se tomó por la importancia estratégica de la zona para la seguridad de Israel y a su derecho a protegerse frente a amenazas externas.

Con esta decisión, Colombia se convirtió -luego de Estados Unidos- en el segundo país en reconocer formalmente la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Washington lo hizo en 2019, durante la primera administración de Donald Trump.

El reconocimiento se aparta de la posición que mantiene la mayor parte de la comunidad internacional. La ONU considera los Altos del Golán como territorio sirio ocupado por Israel y la Resolución 497 del Consejo de Seguridad, aprobada en 1981, declaró nula y sin efecto legal internacional la decisión israelí de extender sus leyes, jurisdicción y administración sobre el territorio.

¿Qué son los Altos del Golán?

Los Altos del Golán abarcan una meseta rocosa ubicada en el suroeste de Siria, cerca de 60 kilómetros al suroeste de Damasco. Tiene una extensión aproximada de 1.800 kilómetros cuadrados, de los cuales Israel ocupa y administra cerca de 1.200.

Israel tomó el control del territorio durante la Guerra de los Seis Días, en 1967. Desde entonces, Siria ha reclamado su devolución. En 1973, durante la guerra de Yom Kipur, intentó recuperar la zona, pero las fuerzas israelíes rechazaron el ataque.

Un año después, el 31 de mayo de 1974, ambos países firmaron un Acuerdo de Separación de Fuerzas que estableció una zona de separación vigilada por la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOS). En 1981, Israel decidió incorporar unilateralmente los Altos del Golán a su sistema administrativo y aplicar allí sus leyes. La medida no fue reconocida internacionalmente.

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Israel ocupa y administra cerca de 1.200 de los 1.800 kilómetros cuadrados de los Altos del Golán. Créditos: Reuters

La zona también tiene un importante valor estratégico para Israel. Su ubicación elevada permite vigilancia sobre el sur de Siria y, según la información suministrada por la Cancillería colombiana, constituye un elemento relevante para la defensa y seguridad israelí.

Además, el Golán tiene importancia hídrica: las lluvias de la zona alimentan el río Jordán y aportan cerca de un tercio del suministro de agua de Israel.

¿Qué cambió con la decisión de Colombia?

Aunque un Estado tiene, en principio, la facultad política de reconocer o no reconocer un territorio, esa decisión no modifica por sí sola su estatus jurídico internacional. En el caso de los Altos del Golán, el reconocimiento de Colombia no altera la posición que mantiene la comunidad internacional sobre el territorio.

El internacionalista y profesor de Derecho Internacional de la Pontificia Universidad Javeriana, Fabián Cárdenas, explicó a CAMBIO que el reconocimiento es una manifestación política que hace parte de la soberanía de cada Estado. Sin embargo, advierte que existen límites cuando se trata de territorios cuya adquisición se produjo mediante el uso de la fuerza.

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Colombia reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán el pasado 10 de agosto. Créditos: Magnific

“No existe ninguna obligación positiva de reconocer en todo el derecho internacional, pero existe una obligación negativa de no reconocer cuando el territorio se adquirió en oposición a la prohibición del uso de la fuerza, que podría ser concretamente este caso”, afirmó Cárdenas.

Para Cárdenas, ese punto es el que vuelve especialmente problemática la decisión colombiana. El experto advierte que, al reconocer la soberanía israelí sobre un territorio cuya adquisición no ha sido aceptada por la comunidad internacional, Colombia puede estar sentando un precedente sobre su propia posición frente a la adquisición de territorios mediante la fuerza.

“Eso sería una violación del derecho internacional, pero asimismo se sentaría el precedente de que Colombia es un país que acepta que pueda haber adquisiciones territoriales por medio de la guerra y en contra del derecho internacional”.

El internacionalista advirtió que esa posición podría terminar afectando al propio país si en el futuro se utiliza como referencia frente a otros territorios en disputa.

“Eventualmente, eso le podría en el futuro resultar el tiro por la culata, en la medida en que así lo acepta, como dice la expresión popular, por ejemplo, en territorios que actualmente tiene disputados con Perú en el río Amazonas o, por ejemplo, Los Monjes con Venezuela, o algunos escenarios también en el Caribe”, comentó Cárdenas.

El impacto de la decisión también se refleja en la posición que Colombia pasa a ocupar frente a la comunidad internacional.

Para Federmán Rodríguez, director académico del Programa de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, el cambio no es menor. En entrevista con CAMBIO, el experto señaló que Colombia pasa a ubicarse en una posición claramente minoritaria frente al consenso internacional.

“La primera consecuencia es el lugar en el que queda Colombia en la comunidad internacional. En este tema, Colombia quedaría aislada; como digo, simplemente quedaría al lado del gobierno de Donald Trump”.

Además de apartarse del consenso internacional, la decisión supone un alineamiento específico con la política impulsada por Donald Trump frente a Israel, más que con una posición estadounidense que pueda considerarse permanente. Israel es considerado por esta corriente como un activo estratégico para Estados Unidos en Medio Oriente.

Esto también podría representar un riesgo para Colombia si el movimiento MAGA pierde fuerza en las próximas elecciones al Congreso o, incluso, en la Presidencia de Estados Unidos. Un cambio político en Washington podría dejar a Colombia en una posición incómoda, después de haber asumido una postura diplomática estrechamente vinculada con la actual administración estadounidense.

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Colombia quedó, junto con Estados Unidos, entre los dos países que reconocen la soberanía israelí sobre el Golán. Créditos: Colprensa

Rodríguez también interpreta la decisión como una señal del giro que está tomando la política exterior del gobierno de Abelardo de la Espriella frente a Israel y Estados Unidos. Más que un reconocimiento aislado, considera que hace parte de un acercamiento que incluye asuntos de seguridad, cooperación militar e inteligencia.

“Lo que revela es una concepción en materia de seguridad muy clara. Es básicamente regresar a un momento en el que nosotros teníamos una relación muy estrecha con los Estados Unidos e Israel”, afirmó.

Sin embargo, el académico considera que ese acercamiento podría desarrollarse mediante otras herramientas diplomáticas, sin que Colombia tuviera que asumir el costo de reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. “Si bien son dos actores muy importantes para Colombia, en el juego diplomático uno debe tener muchos frentes abiertos”. explicó Rodríguez.

Una ruptura con la tradición diplomática colombiana

Para Mauricio Jaramillo Jassir, analista político y exviceministro de Asuntos Multilaterales del Gobierno Petro, el alcance de la decisión va más allá del acercamiento a Israel y Estados Unidos. El experto señaló a CAMBIO que lo más significativo está en que Colombia utilizó como argumento para tomar una decisión de política exterior la necesidad de seguridad de otro Estado.

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Estados Unidos reconoció la soberanía israelí sobre el Golán en 2019, durante la primera administración Trump. Créditos: Magnific

“Colombia está tomando en cuenta la seguridad de Israel para tomar una decisión en política exterior, que es un hecho inédito, que habla de una desconexión total de Colombia con esa coyuntura internacional, que es muy grave”, dijo.

El analista considera que Colombia había mantenido históricamente una posición de equilibrio frente a Israel y el mundo árabe y que, al reconocer la soberanía israelí sobre el Golán, abandona esa postura. “Ningún gobierno había abandonado eso, ni siquiera Uribe o Duque, y creo que esta es la primera vez que Colombia, de una manera expresa, empieza a abrazar la idea del gran Israel”, declaró Jaramillo.

Para Jaramillo, el costo principal no está en la capacidad de Colombia para modificar el estatus del territorio, que considera inexistente, sino en el efecto que la decisión puede tener sobre la credibilidad del país en los escenarios internacionales.

“Colombia deja maltrecha su voz en los escenarios multilaterales porque es un país que le hace trampa al derecho, trampa a la multilateralidad [...] perdemos seriedad, perdemos agencia y credibilidad”, aseguró Jaramillo.

¿Qué costos diplomáticos puede enfrentar Colombia?

Las primeras reacciones frente al anuncio colombiano provinieron de Siria y de distintos países de Oriente Medio. Siria calificó el reconocimiento como una violación de la Carta de las Naciones Unidas y sostuvo que los Altos del Golán son una parte inseparable de su territorio.

Arabia Saudita, Catar, Turquía y Palestina también rechazaron la decisión y cuestionaron que Colombia reconozca la soberanía israelí sobre un territorio que la comunidad internacional considera ocupado.

El impacto de estas reacciones puede ser especialmente relevante porque Colombia mantiene vínculos diplomáticos, económicos y estratégicos con varios de estos países.

Catar, por ejemplo, ha sido sede de diálogos de paz entre Colombia y grupos armados. Turquía mantiene un Tratado de Libre Comercio con Colombia y Arabia Saudita ha firmado acuerdos con el país en áreas como educación, minería, cultura e inversión. Además, los Emiratos Árabes Unidos realizaron una donación de 10 millones de dólares para atender la emergencia ocasionada por el terremoto registrado en Colombia.

Para Jaramillo, el deterioro de las relaciones con el mundo árabe sería uno de los principales costos de la decisión: “Muy seguramente estamos maltratando la relación con el mundo árabe, musulmán y en general con el mundo global y las instituciones internacionales”.

Rodríguez coincide en que Colombia podría haber conseguido un acercamiento estratégico con Israel sin asumir el costo de reconocer su soberanía sobre los Altos del Golán. “Colombia hubiera podido obtener una serie de beneficios sin necesariamente haber incurrido en esta decisión”, aseguró.

Según el académico, la diplomacia ofrece distintas herramientas para fortalecer relaciones bilaterales sin necesidad de adoptar una posición que pueda aislar al país en determinados escenarios.

¿Por qué Estados Unidos sí pudo hacerlo y Colombia no?

El 25 de marzo de 2019, Donald Trump reconoció oficialmente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, convirtiendo a Estados Unidos en el primer país en hacerlo. La decisión se produjo en el marco del estrechamiento de la relación entre Washington e Israel durante su primera administración.

Para Federmán Rodríguez, la diferencia está en el peso y las herramientas de las que dispone Estados Unidos frente a las de Colombia. A su juicio, Washington podía asumir las consecuencias políticas de ese reconocimiento, mientras que Bogotá tenía otras alternativas para fortalecer su relación con Estados Unidos e Israel sin adoptar una posición que pudiera generar costos diplomáticos.

Cárdenas, por su parte, señaló que el hecho de que Estados Unidos también reconozca la soberanía israelí puede tener consecuencias políticas en los escenarios multilaterales, particularmente porque Washington tiene capacidad para bloquear determinadas decisiones en el Consejo de Seguridad.

Esto no elimina, sin embargo, el costo político que podría asumir Colombia. Como explica Jaramillo, una cosa es la capacidad de influencia de Estados Unidos y otra la de Colombia.

Una nueva política exterior

El reconocimiento de los Altos del Golán ocurre en medio de una serie de decisiones que muestran el giro de la política exterior del Gobierno de Abelardo de la Espriella frente a Israel y Estados Unidos.

La nueva administración restableció las relaciones diplomáticas con Israel, rotas desde 2024, anunció el nombramiento de embajadores, la eliminación de visados entre ambos países, el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén y la reanudación de las exportaciones de carbón a Israel.

También anunció su salida del Grupo de La Haya y el retiro de su intervención en el proceso de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.

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El reconocimiento del Golán ocurrió tres días después de la posesión de Abelardo de la Espriella.4. Banderas de Colombia e Israel. Créditos: Colprensa

Para Cárdenas, el punto central no es solamente si Colombia tiene la facultad política para reconocer o no un territorio, sino qué política exterior de Estado sustenta esa decisión: “El problema es cuando de pronto esas decisiones llegan a tomarse de manera accidentada o casi abrupta y no hay todavía una alineación de los intereses en todos los niveles”.

Así, aunque el reconocimiento colombiano no cambia por sí mismo el estatus jurídico de los Altos del Golán, sí marca un cambio significativo en la posición internacional de Colombia. El país pasó de mantener una postura alineada con el consenso internacional a ubicarse, junto con Estados Unidos, dentro de la reducida lista de gobiernos que reconocen la soberanía israelí sobre el territorio.

El debate, por tanto, no se limita a los Altos del Golán. También pone sobre la mesa el rumbo que el Gobierno de Abelardo de la Espriella quiere darle a la política exterior colombiana, el peso que tendrán las alianzas con Israel y Estados Unidos y el costo que el país está dispuesto a asumir por este nuevo rumbo.

"Significa una bofetada para el mundo árabe en la medida que Colombia abandona, como nunca en la historia, su postura de equilibrio frente al mundo árabe y al mundo israelí", Mauricio Jaramillo Jassir, analista político

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