
Limpieza social: la cantera de los falsos positivos
Omaira Montoya habló en la audiencia de Dabeiba en nombre de los habitantes de calle.
Los habitantes de calle fueron las principales víctimas de las ejecuciones extrajudiciales. En el Cementerio de Dabeiba, de los 28 cuerpos encontrados, 17 corresponden a personas sin hogar que deambulaban por los barrios de Medellín. CAMBIO reconstruyó el testimonio de Omaira Montoya, una habitante de calle que vio cuando se llevaron a siete compañeros suyos que nunca volvieron.
Por: Alfredo Molano
Dabeiba, propiamente el Cementerio de Las Mercedes, fue el escenario de la tercera audiencia de reconocimiento de responsabilidad por parte de oficiales y soldados que participaron en las ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas falsos positivos. Los testimonios de los uniformados ratificaron lo que el país ya conoce: que no fueron prácticas aisladas ni acciones de “manzanas podridas”, que fueron crímenes masivos, que tuvieron sistematicidad y siguieron un patrón. Los testimonios de los comparecientes dejaron claro que en estas atrocidades participaron soldados, suboficiales y hasta la máxima comandancia del Ejército Nacional. Todos envueltos en un baño de sangre que se desató tras una directiva macabra que planteó la lógica de recompensas a cambio de muertos. Y aunque de esto mucho se ha hablado, la audiencia dejó planteado un tema del que muy poco se conoce: que las víctimas de muchos de los falsos positivos fueron los habitantes de calle, personas sin dolientes, a quien nadie buscaba, algunos de ellos sumidos en la droga y casi todos en el abandono.
Los casos quedaron a la vista: de los 28 falsos positivos encontrados en el Cementerio de Las Mercedes en Dabeiba, solo 11 cuerpos han podido ser identificados y entregados a sus familiares, los otros 17 serían los restos de personas que habitaban las calles de Medellín y que fueron llevados por soldados mediante engaños con la falsa promesa de que les darían trabajo y alguna remuneración. Ya en Dabeiba eran asesinados y sepultados como NN en el cementerio del pueblo, con la garantía de impunidad de que al ser habitantes de calle nadie los buscaría, nadie denunciaría, nadie reclamaría, simplemente porque quizás nadie los extrañaría. Incluso, sería más fácil para los uniformados cubrir sus cuerpos con prejuicios y señalamientos. “No estarían recogiendo café”, dijo el expresidente Álvaro Uribe sobre los jóvenes desaparecidos en Soacha y asesinados en el Catatumbo, Dabeiba o Cesar.
Y hoy se muestra sorprendido e indignado. Esta fue su reacción frente a la denuncias de los falsos positivos, una frase que quedara para siempre en la historia universal de la infamia. pic.twitter.com/GHRWf3aBqQ
— Félix de Bedout (@fdbedout) June 30, 2023
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