
Juan Manuel Renjifo, el coleccionista
Juan Manuel Renjifo y Patricia Ibáñez viven en las afueras de Funza, un pueblo de la sabana que en pocos años será absorbido por la gran ciudad de Bogotá, que crece hacia el occidente sin planeación ni miramiento.
Por: Daniel Schwartz
Su hogar aún goza de cierta tranquilidad pero el pueblo también está creciendo y poco a poco han aparecido conjuntos de vivienda y comercios que terminarán alterando la vida apacible que durante más de dos décadas han sabido construir allí.
Viven en la Hacienda San Isidro, una casona colonial que fue adquirida por el general Rafael Reyes antes de su mandato presidencial. Como Juan Manuel, el general tenía vocación de explorador, le interesaba meterse en las selvas y encontrar su lugar entre el monte. La casa principal está destruida: conserva su fachada agrietada por el tiempo y la naturaleza. En las antiguas pesebreras de la Hacienda, hoy en día un lote aparte de lo que era la casa principal; donde hay una cruz de hierro en la fachada, viven Juan Manuel y Patricia. Una torre, en cuyo interior parquean la camioneta, es la que divide la casa del jardín, que más que un jardín es un potrero sabanero, a veces inundado, que ha sido tomado por la naturaleza de una forma más o menos controlada.
Juan Manuel es un hombre de una tranquila intensidad, casi parsimoniosa. Tiene bigote blanco, cachucha y la típica ropa de los exploradores contemporáneos: pantalón cargo y chaleco. Patricia, recién operada de la cadera, viste una pijama blanca. A diferencia de Juan Manuel, que tiene rasgos fuertes y mirada seria, el rostro de Patricia es fino y delicado, con una sonrisa que no puede evitar. Ella, además, tiene la lengua más suelta: mientras Juan Manuel habla de los logros y los títulos de su padre, Patricia, más perspicaz y con algo de malicia, dice que todos en la familia Renjifo se hicieron científicos por el deseo de satisfacer al padre. El abuelo de Juan Manuel fue un importante hombre de ciencia. Su padre, Santiago Renjifo, fue médico, ministro de Salud, experto en enfermedades tropicales, explorador científico, y fue el gran promotor de la enseñanza de la salud pública en Colombia. Siendo funcionario del gobierno, logró la declaración del Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena, la primera reserva natural nacional de Colombia. La hija de Juan Manuel y Patricia, Camila, es bióloga como su padre.
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