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Una danta sorprendió a estudiantes al ingresar a un colegio del Guaviare: expertos explican cómo actuar ante un animal silvestre
La danta recorrió las instalaciones del colegio en Guaviare mientras estudiantes y docentes observaban la escena con tranquilidad. Crédito: Redes sociales.
Medio ambiente
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Una danta sorprendió a estudiantes al ingresar a un colegio del Guaviare: expertos explican cómo actuar ante un animal silvestre

Una danta silvestre ingresó a un colegio en el corregimiento de Cachicamo, Guaviare, y recorrió con tranquilidad las instalaciones mientras era observada por estudiantes y docentes. El momento quedó registrado en video y rápidamente se volvió viral en redes sociales.

Por: Nataly Ríos

Una inesperada visitante se robó la atención de estudiantes y profesores de un colegio ubicado en el corregimiento de Cachicamo, en el departamento del Guaviare. Se trató de Memo, una danta silvestre que ingresó al plantel educativo y caminó por los pasillos y salones mientras los niños observaban la escena con curiosidad y calma.

El momento fue grabado por algunos de los presentes y rápidamente comenzó a circular en redes sociales, donde cientos de usuarios destacaron la ternura y tranquilidad del animal y la reacción de quienes se encontraban en el lugar.

De acuerdo con habitantes del sector, esta no sería la primera vez que el ejemplar aparece en las instalaciones del colegio. Según relataron, la danta ya había sido vista en ocasiones anteriores, lo que ha convertido su presencia en una escena conocida para parte de la comunidad.

Aunque las imágenes despertaron comentarios de admiración y ternura, también reavivaron el debate sobre la convivencia entre las comunidades y la fauna silvestre en regiones donde los ecosistemas naturales hacen parte del entorno cotidiano.

La explicación detrás de la visita de la danta

Aunque las imágenes despertaron ternura en redes sociales, el comportamiento de Memo, la danta que ingresó al colegio del Guaviare, no corresponde al de un ejemplar completamente silvestre. Así lo explicó Andrés Felipe García-Londoño, biólogo, magíster en Etología, director de la Fundación Bioethos y miembro del colectivo Biodiversos, quien señaló que el animal presenta un proceso de habituación a la presencia humana.

Según el especialista, todo indica que la danta tiene alrededor de seis meses de edad y ha perdido el comportamiento natural de evitar a las personas. "No manifiesta una conducta de evitación típica de una danta silvestre, sino que busca activamente el contacto con los humanos", explicó el biólogo. Además, agregó que ese aprendizaje suele presentarse cuando los animales reciben alimento o interactúan constantemente con personas hasta el punto de dejar de percibirlas como una amenaza.

Para el experto, esta situación representa el mayor riesgo para el propio animal. Al perder el miedo natural, aumenta la probabilidad de sufrir atropellamientos, ataques de perros, agresiones por parte de personas o incluso desarrollar dependencia de los humanos para conseguir alimento y protección, lo que dificulta que pueda sobrevivir de manera autónoma en su hábitat.

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El caso registrado en Guaviare recuerda la importancia de promover la educación ambiental para fomentar una convivencia responsable con la fauna silvestre. Crédito: Canva. 

El riesgo no es solo para la danta

Aunque el comportamiento del animal se ha mostrado tranquilo, García-Londoño advirtió que eso no significa que el contacto sea seguro. Las dantas son animales silvestres e impredecibles y, si se sienten acorraladas, estresadas o amenazadas, pueden reaccionar para defenderse.

Para Germán Jiménez, profesor del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, el principal riesgo de este tipo de encuentros no solo recae sobre las personas, sino también sobre el propio animal. Explica que, aunque la escena de la danta recorriendo un salón de clases pueda parecer tierna, se trata de un ejemplar silvestre que no deja de actuar por instinto.

"No es un animal doméstico. Los niños, por curiosidad, pueden intentar acariciarlo y el animal podría reaccionar mordiendo o agrediendo si se siente incómodo o amenazado", explicó en conversaciones con CAMBIO.

Además del riesgo físico, existe un componente sanitario. El especialista recordó que entre la fauna silvestre y las personas pueden transmitirse enfermedades zoonóticas, por lo que recomendó evitar abrazar, acariciar o manipular este tipo de animales, salvo cuando sea necesario por razones veterinarias o de conservación.

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Aunque suelen ser tranquilas, las dantas pueden reaccionar de forma defensiva si se sienten amenazadas o acorraladas, según expertos. Crédito: Colprensa.

La deforestación influye, pero este caso responde a otro fenómeno

El experto explicó que el aumento de encuentros entre fauna silvestre y personas suele estar relacionado con la pérdida de hábitat ocasionada por la deforestación, la expansión agrícola y ganadera, la construcción de carreteras y la fragmentación de los bosques.

Sin embargo, aclaró que el caso de Memo parece responder principalmente a un proceso de habituación. Es decir, el animal aprendió que las personas representan una experiencia positiva porque recibe alimento o afecto, perdiendo el temor natural que caracteriza a las dantas en libertad.

"Lo que vemos en Memo es un comportamiento aprendido producto de su interacción con humanos. No es el comportamiento natural de una danta", enfatizó el especialista. 

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Las dantas son consideradas jardineras del bosque, ya que dispersan semillas y contribuyen a la regeneración natural de los ecosistemas. Crédito: Canva.

Las dantas no son mascotas

De igual forma, García-Londoño insistió en que, aunque estos animales despiertan empatía por su aspecto y comportamiento, eso no significa que puedan convertirse en animales de compañía.

"Mucha gente por su empatía y el cariño que le tienen los animales usualmente se los lleva para su casa, los cría de pequeños y luego se les vuelve un problema y el animal termina pagando las consecuencias de un mal manejo y de personas que no están preparadas para tener un animal silvestre que además pierde toda su función ecosistémica", afirmó el experto.

Además, explicó que las dantas necesitan grandes extensiones de bosque para desarrollar sus comportamientos naturales y cumplir una función ecológica clave como dispersoras de semillas mediante sus heces, razón por la cual son conocidas como las "jardineras del bosque". Cuando permanecen en casas, colegios o entornos urbanos, dejan de cumplir ese papel fundamental para la regeneración de los ecosistemas.

El biólogo también recordó que mantener una especie silvestre como mascota incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades y altera de manera permanente su comportamiento natural.

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El contacto frecuente con personas puede hacer que una danta pierda el miedo natural, aumentando el riesgo tanto para el animal como para la comunidad. Crédito: Canva.

¿Qué hacer si se encuentra una danta?

La principal recomendación de los expertos es mantener una distancia prudente, no alimentarla, no tocarla y avisar a las autoridades ambientales si el animal permanece en zonas pobladas o parece estar en riesgo.

En el caso de Memo, García-Londoño considera que el reto consiste precisamente en dejar de reforzar esa cercanía con las personas para que, en el futuro, pueda recuperar comportamientos propios de una danta silvestre.

"Amar un animal no significa poseerlo. La mejor forma de demostrar cariño por una especie silvestre es dejar que siga siendo silvestre", concluyó el biólogo, quien señaló que este caso representa una oportunidad para fortalecer la educación ambiental entre niños y adultos.

Frente a encuentros con dantas o animales silvestres, el profesor Germán Jiménes recordó: "La fauna silvestre debe permanecer libre en sus ecosistemas. No hay que intentar tocarla, alimentarla ni encerrarla, porque eso puede acostumbrarla a las personas o provocar reacciones agresivas que terminen poniendo en riesgo tanto al animal como a la comunidad". Y añadió que, en caso de ser necesario, se debe llamar a la autoridad ambiental.

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La educación ambiental es clave para promover una convivencia responsable con la fauna silvestre y evitar que estos animales sean extraídos de su hábitat. Crédito: Canva.
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