
La Mojana: entre las inundaciones, la contaminación y la resistencia
La historia de la ecorregión que comparten Bolívar, Antioquia, Sucre y Magdalena se repite cada tanto: las inundaciones hasta el cuello y la ruptura constante del dique urgen soluciones diferentes. Una radiografía de la zona, lo que piden las comunidades, la polémica por el contrato de la UNGRD y los planes del Gobierno.
Por: Pía Wohlgemuth N
En el mapa del norte de Colombia, en medio de paisajes verdes, resaltan las manchas azules de la región de La Mojana, un territorio de pueblos y campo que mide, más de 24.000 kilómetros cuadrados. El agua que comparten Bolívar, Magdalena, Sucre y Antioquia se reúne en forma de V invertida y conforma distintas ciénagas, arroyos y caños.
Los terrenos de La Mojana son fértiles, hay ganado, siembra de yuca y arroz, y mucho pescado, cuando hay buen tiempo. Los municipios que la conforman comparten cierta hermandad, sus más de 400.000 habitantes son mojaneros, por años llamados pata de agua, anfibios, por su convivencia inevitable con el agua proveniente de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge.
La Mojana es parte de la Depresión Momposina (una llanura inundable) y por eso no es extraño que, en distintos momentos del año, el agua suba e inunde las casas de quienes viven en sus orillas. Las sequías son menos usuales, pero este año, por el fenómeno de El Niño, algunas zonas sufrieron porque, a pesar de estar en una tierra húmeda como esta, el agua se esfumó.
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