
El retorno del tesoro indígena
En el avión que trajo de regreso a Gustavo Petro de Nueva York llegaron 274 piezas arqueológicas colombianas. El objetivo de la Cancillería es recuperar poco a poco el patrimonio histórico que se ha ido perdiendo por el comercio ilegal.
Por: Germán Hernández
El 29 de septiembre pasado, la sala Indalecio Liévano Aguirre del Palacio de San Carlos parecía una torre de Babel indígena. La antigua sede del Consejo de Ministros, que hoy pertenece al Ministerio de Relaciones Exteriores, estaba abarrotada de gobernadores, mamos y caciques, sentados en las veintidós sillas de cuero giratorias que rodean la gran mesa de nogal que acogió a representantes de los más de 40 pueblos aborígenes del país como los embera, guambianos, wayuu, arhuacos o guancamos, así como a delegados de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), la Organización de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (Opiac), la Confederación Indígena Tayrona (CIT) y las Autoridades Indígenas de Colombia y Gobierno Mayor (AICO). Era la confusión de dialectos.
Apoyados en la lengua común del español, trabajaban en la concertación de puntos para el nuevo Plan de Desarrollo del Gobierno cuando la viceministra Laura Gil aprovechó el momento para mostrarles algunas de las 274 piezas arqueológicas que llegaron a Colombia el 22 de septiembre pasado, a bordo del avión presidencial que se encontraba en Nueva York con motivo de la participación del presidente Gustavo Petro Urrego en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
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