
Vivir en una caja de fósforos: el auge de los microapartamentos
¿Este tipo de espacios sí están garantizando la calidad de vida de sus habitantes?
Apartamentos cada vez más pequeños, precios cada vez más elevados y ciudades con espacios cada vez más restringidos. En Bogotá abundan los proyectos de micro-apartamentos, destinados sobre todo a personas jóvenes. Pero, ¿con ellos sí se está garantizando la calidad de vida?
Por: María Fitzgerald
Los apartamentos en Bogotá son cada vez más pequeños. Los sofás están al lado de la cama, el televisor en el mesón de la cocina –y debajo del mesón, la lavadora–, la nevera al lado del baño, la cama está encerrada entre dos muros. Y pese a sus tamaños cada vez más reducidos, los precios continúan elevándose. La sobredemanda en ciertas zonas de la ciudad, los topes de expansión que ha tenido Bogotá y la sobrepoblación son algunas de las razones detrás de estos proyectos. Sin embargo, dadas sus condiciones, en Cambio quisimos adentrarnos en estas construcciones, para entender si están garantizando los mínimos requeridos para llevar una vida digna.
Fabio Vinasco, arquitecto, investigador asociado de Colciencias y director del Programa de Arquitectura de la Universidad Agustiniana, piensa que estos proyectos no están generando una buena condición de vida para sus habitantes. Para él, lo que se ha priorizado en estos nuevos espacios es la ganancia de los inversionistas y no el bienestar de sus habitantes:
“Es un problema complejo, pues es algo que ocurre porque el Estado tampoco ha dado buena respuesta a las necesidades básicas de los habitantes”.
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