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País

Monseñor Jaramillo: “La otra salida es seguir matándonos”

El “milagro” de la tregua entre las bandas criminales Shottas y Espartanos tiene nombre propio: monseñor Rubén Darío Jaramillo, un religioso que no pierde la esperanza e insiste en que la única salida es sembrar paz, inclusive frente a hechos como el reciente homicidio de uno de los integrantes de los Shottas, sucedido luego de tres meses de cese al fuego. ¿Quién es este obispo? ¿Cómo ve el proceso de paz?

Por: Olga Sanmartín

El obispo de Buenaventura decidió rociar a toda la población con agua bendita para enviar un mensaje de urgencia. En 2019, lo hizo en un carro de bomberos; luego, en enero de 2022, desde un helicóptero. El diario británico The Guardian registró la hazaña, pero en Colombia el hecho pasó prácticamente inadvertido, aunque simbolizaba un grito desesperado, un llamado a la reconciliación para encender las alarmas no solo de Buenaventura sino del país entero, insensible frente a la miserable vida de la mayoría de bonaverenses.

El protagonista de la hazaña fue monseñor Rubén Darío Jaramillo, de 56 años de edad. El mismo que hace 100 días consiguió que Shottas y Espartanos, bandas criminales enfrentadas por más de dos años, hicieran una tregua para suspender los homicidios, la tortura y las fronteras invisibles que azotaban a toda la ciudad. El acuerdo se ha cumplido –salvo por el incidente del 4 de enero– y se adelantan acercamientos entre el alto Gobierno y líderes criminales en lo que se ha llamado el Laboratorio de Paz.

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