
Soñar un futuro en Chile y caer en las fauces de los proxenetas
Una familia entera se dedicaba desde 2019 a reclutar, bajo engaño, a mujeres de escasos recursos del Eje Cafetero para prostituirlas en Chile. La banda cayó, pero la jefe, Paula Marín, continúa libre.
Por: Redacción Cambio
Andrea, una joven de 20 años, fue contactada por un hombre en un centro comercial del sur de Manizales. No le pareció peligroso. Se portó amable y simpático. Le contó que en Chile valoraban el trabajo de las colombianas y que allí podría llegar a conseguir un empleo muy bien remunerado. Una oferta llamativa para una joven con un futuro incierto y deudas por pagar.
El sueño por un mejor porvenir empezó con un préstamo que el hombre le ofreció, con lo que pudo financiar su pasaporte y tiquetes aéreos. Andrea se despidió de su familia y tomó su nuevo rumbo. Una vez llegó a Santiago de Chile, otra fue la realidad. Le quitaron sus documentos y fue llevada a un club nocturno como trabajadora sexual.
La vida de Andrea se volvió tortuosa. En una pequeña habitación era obligada a trabajar durante doce horas al día, para –supuestamente– pagar la deuda que había adquirido con el hombre en Manizales. Cada semana debía producir 450 dólares hasta completar los 10 millones de pesos de la deuda.
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