
La diáspora: un territorio por tejer, por Juan David Correa
El ministro de Cultura reflexiona sobre la migración colombiana en el mundo y la necesidad de tejer una política cultural ambiciosa en el exterior en la que el talento nacional sea protagonista. En el siguiente texto expuso su propuesta:
Por: Juan David Correa
Colombia ha padecido diversos momentos migratorios de dimensiones considerables. Ninguno ha producido más desgarramiento y desplazamiento internacional como el ocurrido a partir de los años ochenta cuando el narcotráfico instaló el paramilitarismo en vastas zonas de nuestro país. En muchas de ellas, los desplazamientos ocurrieron del campo a la ciudad, conformando en las ciudades verdaderos territorios de la exclusión. La violencia, sumada a la crisis creada por la instalación del proyecto neoliberal que quebró a buena parte de la industria nacional y desalojó a miles de sus empleos con políticas que promovían un Estado más ajustado, y un mercado más holgado —valgan las cacofonías—, produjo migraciones por miles a países europeos y a Estados Unidos.
En los noventa, parte de la clase media alta también migró como hoy, aunque en esa época, muchos intelectuales, escritores y periodistas debieron hacerlo por la persecución y el acoso de los paramilitares y los políticos y conniventes con las mafias. Dicha estela se prolongó hasta la primera década del siglo XXI: el proceso de paz con las FARC, realizado por el Gobierno de Juan Manuel Santos, y la propia organización armada fundada a mediados de los años sesenta, sirvió para que, como dijo una de las migrantes con las que nos reunimos este 22 de julio en Madrid, muchos “exiliados políticos y emigrantes económicos nos volviéramos a poder sentar a la mesa”.

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