
“Sueño con que mi orientación sexual y mi talento no estén en debate”: Emiliana Castrillón, voleibolista trans que logró histórica sentencia
La Corte Constitucional ordenó a la Liga Antioqueña de Voleibol modificar un artículo de su reglamento que impedía a mujeres trans participar en competencias profesionales. CAMBIO habló con la voleibolista detrás de la decisión histórica, para conocer su proceso de transición y los retos que espera superar dentro y fuera de la cancha.
Por: Jonathan Beltrán
Desde que tenía 5 años, Emiliana Castrillón tenía dos grandes certezas: amaba las disciplinas deportivas y tenía una afinidad natural por elementos tradicionalmente asociados con lo femenino. “Desde pequeña sentí que podía ser atleta y mujer al mismo tiempo, sin tener que renunciar a ninguna de las dos cosas. Siempre me negué a hacerlo”, recuerda.
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Antes de realizar su proceso de transición, la nacida en Bello practicaba natación en semilleros de la región con un nombre y un estilo con los que nunca se sintió identificada. La mayor parte de su infancia la pasó entrenando en piscinas del municipio de Amagá hasta que, en octavo grado, decidió dar el salto a las canchas de voleibol para encontrarse con el deporte que sin saberlo– siempre buscó.

“Desde el primer momento en que ingresé al mundo del voleibol como aficionada, he disfrutado estar cerca de la malla y trabajar en equipo para sumar puntos. Pero mi sueño era jugar y competir con mujeres, sentirme una de ellas”, explica Emiliana, quien recuerda que el deporte fue clave para reafirmar su identidad, abrirse un espacio en el deporte a nivel competitivo y construir amistades clave para iniciar su proceso de transición.
En 2015, mientras estudiaba salud oral en el Politécnico Mayor de Itagüí, Emiliana tomó la decisión de adoptar su nuevo nombre e iniciar el proceso médico previsto para completar su transición. Con el apoyo de su familia, también realizó los trámites requeridos para modificar sus documentos de identidad e inscribirse en equipos de voleibol femenino en Antioquia.

En las canchas, Emiliana descubrió un espacio en el que tenía la posibilidad de ser una jugadora más, de ocultarse entre sus compañeras para brillar como equipo. La mayoría de sus entrenadores y rivales desconocía el complejo proceso por el que había pasado y el tiempo que se ahorró en explicaciones lo dedicó a aprender a rematar, a fortalecer su saque y a entregarse por completo a un deporte que, sin proponérselo, se convirtió en su manera más genuina de sentirse reconocida.
El cambio en el reglamento que la sacó de las canchas: la peor derrota profesional de Emiliana Castrillón
Emiliana debutó a nivel profesional en un torneo disputado en el municipio de Puerto Berrío. Cuando sacó por primera vez y anotó su primer punto, ratificó una vez más que su objetivo principal sería consolidar una carrera llena de obstáculos para llegar a representar a su departamento y vestir el uniforme de la Selección Colombia en competencias internacionales.

“Nunca tuve ningún problema particular. Como solo conocían a Emiliana, no podían preguntar o cuestionar un pasado sobre el que no sabían nada. Pero cuando comencé a compartir mi historia con compañeras, que llegué a considerar amigas, tuve la derrota más difícil que he tenido: ser excluida de competencias oficiales”. explica la deportista trans.
Emiliana participó durante varios años en torneos de la Liga Antioqueña de Voleibol hasta que, a inicios de 2024, el ente departamental modificó un artículo con el que se impedía la participación de hombres y mujeres trans en competencias oficiales. La decisión la dejó por fuera de las canchas de un momento a otro, justo cuando había logrado consolidarse como una de las jugadoras más constantes de su equipo y empezaba a proyectarse hacia torneos de mayor nivel.

“Estaba devastada. Me negaban la oportunidad de jugar. Los entrenamientos, el esfuerzo, los recursos invertidos simplemente no fueron tenidos en cuenta”, destaca la deportista trans, quien recuerda los momentos críticos de su carrera en los que antiguos entrenadores se opusieron a su presencia en los equipos, la cuestionaron por su identidad y le cerraron puertas que, hasta entonces, había abierto con disciplina y talento.
Con asesoría de docentes, académicos y abogados, Emiliana presentó una acción de tutela en contra de la Liga Antioqueña de Voleibol en la que reclamaba por los cambios en el reglamento que provocaron vulneraciones a sus derechos a la dignidad humana, a la igualdad, al libre desarrollo de la personalidad y a la libertad de conciencia.

El alto tribunal analizó el caso por más de un año y, finalmente, accedió a las pretensiones de la deportista tras confirmar que sus niveles de testosterona eran iguales o inferiores a los de las demás competidoras. En ese sentido, en una histórica decisión, la Corte ordenó modificar nuevamente el reglamento vigente para evitar limitaciones plenas sobre la identidad de género.
Así será el regreso de Emiliana Castrillón a competencias oficiales
Hoy, con el respaldo de un fallo histórico de la Corte Constitucional, Emiliana quiere que su regreso no solo sea un triunfo personal, sino también un mensaje colectivo. Para ella, se trata de una oportunidad para demostrar que las decisiones judiciales también pueden transformar realidades en escenarios donde la igualdad parecía imposible.
En su rutina diaria, Emiliana se levanta temprano para asistir a entrenamientos en la universidad, donde desarrolla su preparación física, técnica y táctica con dos jornadas de preparación en clubes locales. “Muchas veces entreno de lunes a domingo. Estudio, trabajo y aun así saco tiempo para la cancha. Ahí encuentro mi mayor felicidad”, detalla sobre el nivel de exigencia que la ha llevado a ser campeona universitaria y a convertir derrotas dolorosas en aprendizajes que fortalecieron su carácter.

En diálogo con CAMBIO, la deportista reiteró que la disciplina, la organización y el enfoque son los tres pilares que ha aprendido durante más de una década como voleibolista y que espera marquen su camino de regreso a los torneos profesionales de Antioquia. Además, iniciará estudios de un segundo idioma para aumentar sus posibilidades de competir en el exterior.
Finalmente, aunque reconoce que el camino ha estado lleno de obstáculos y comentarios hirientes, insiste en que el voleibol le ha dado mucho más de lo que le han querido quitar. “He llorado por perder partidos y también por la discriminación, pero siempre vuelvo a entrenar porque el deporte me hace sentir viva. No es solo competir, es mi derecho y mi manera de aportar a un equipo. Sueño con que mi orientación sexual y mi talento no están en debate”, concluyó.
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