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País

Exclusivo | “Una manguera hasta la garganta, golpes con martillo y arma de fuego”: los escalofriantes relatos contra el papá de Greeicy Rendón

CAMBIO revela los detalles del expediente por tortura y secuestro simple contra Luis Alberto Rendón Melo, quien fue capturado en Cali por el secuestro y la tortura de dos trabajadores de construcción –uno de ellos con una discapacidad– al acusarlos sin pruebas del robo de una caja fuerte.

Por: Sylvia Charry

Los desgarradores testimonios de Elder y Francisco, de 38 y 61 años, respectivamente, dos trabajadores de construcción de la finca de Greeicy Rendón y Mike Bahía, son dos de las principales pruebas que tiene la Fiscalía para señalar al padre de la reconocida artista, Luis Alberto Rendón Melo, de 62 años y conocido con el nombre artístico del Cachorro, como coautor de secuestro simple y tortura. Ambos trabajadores fueron retenidos y golpeados, con la supuesta anuencia y el conocimiento de Luis Alberto Rendón, por considerarlos sospechosos del hurto de una caja fuerte de la vivienda ubicada en Llanogrande, en Antioquia. CAMBIO revela sus testimonios.

Según el relato de Elder y Francisco, los hechos ocurrieron el 8 de mayo de 2023. Ese día estaban trabajando a las afueras de la finca, haciendo una especie de muro de contención para evitar derrumbes con la lluvia, cuando “don Alberto” –como llaman a Luis Alberto Rendón– los llamó para que subieran a la casa principal. Ahí les pidió que “acompañaran a los muchachos” y se los entregó a cinco hombres que vestían de negro, quienes procedieron a quitarles los celulares y a separarlos. Después de dar la orden, dicen las víctimas, Luis Alberto Rendón se fue a la cocina, que estaba a unos 25 metros, aproximadamente, de donde ocurrieron las torturas.

A Francisco, de 61 años y con discapacidad auditiva, lo llevaron al cuarto de una empleada de servicios generales. Allí, según le contó a la justicia, le empezaron a reclamar porque se había perdido una caja fuerte y lo señalaron de haberla robado. Ante la negativa del trabajador, lo golpearon en la cara y el cuerpo y, con una pistola, “le pegaron un cachazo en la cabeza” que lo reventó de inmediato y empezó a sangrar. El golpe fue tan fuerte que se cayeron al suelo los audífonos que usaba para poder escuchar. Luego, con una cabuya, lo amarraron a una columna y procedieron a usar un martillo para seguirlo golpeando. Francisco asegura que perdió el conocimiento y que solo recuerda que siguieron amenazando con matarlo mientras le metían una pistola dentro de su boca hasta hacerle sangrar las encías. Francisco dice que estuvo retenido desde las ocho hasta las diez de la mañana, cuando llegó la Policía y los rescató. 

El relato de Elder es igual de escalofriante. Según le contó a la justicia, a él lo llevaron primero al área del gimnasio de la finca y luego al “módulo de música”. Desde esos lugares, según Elder, escuchaba los alaridos de su compañero Francisco. Luego, le preguntaron dónde estaba la caja fuerte y le dijeron que si no hablaba le pasaría lo mismo que a su compañero. El trabajador dijo que no sabía nada y entonces los hombres de negro lo rodearon, lo hicieron tirar al piso y lo cogieron de sus extremidades. Después, cuenta, le abrieron la mandíbula y le metieron a la boca una manguera hasta la garganta –que abrían y cerraban– llenándolo de agua. Elder cuenta que, mientras uno de los hombres hacía eso, otro lo ahorcaba. El trabajador asegura que también lo golpearon por todo el cuerpo hasta que perdió el conocimiento. Después de la tortura lo llevaron al cuarto donde estaba su compañero Francisco y los dejaron encerrados una hora más.

Uno de los torturados les contó a los investigadores que mientras eso pasaba, uno de los hombres de negro llamado Gelber –en juicio por esos hechos– llamaba constantemente a “don Alberto” a reportable lo que estaba pasando y a decirle que ninguno de los dos había confesado. Tiempo después, Gelber llevó a Elder a que “hablara con el patrón”, es decir, con Luis Alberto Rendón, quien le preguntó, de nuevo, por el paradero de la caja fuerte. Como Elder dijo que no sabía nada, Luis Alberto Rendón, supuestamente, dijo que se le salía de las manos la situación porque eran “muchas cosas” las que se les habían perdido y los dejó a disposición, de nuevo, de los hombres de negro. La víctima le dijo a la Fiscalía que la esposa de Rendón –la mamá de Greeicy– también estaba presente y que también los amenazó “con que eso se iría para largo” si no decían la verdad. 

La Policía llegó a la finca porque fueron alertados por el celador de la parcelación ubicada en Llanogrande que escuchó los gritos de las víctimas e informó a las autoridades. De inmediato, al ver a los hombres ensangrentados, los policías –que eran patrulleros– solicitaron apoyo a uniformados que estaban en la finca vecina perteneciente al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Después, entre todos, capturaron a los cinco hombres de negro que fueron señalados como autores materiales del secuestro y la tortura de Elder y Francisco y quienes hoy enfrentan un juicio por los hechos. Sin embargo, el señalado autor intelectual, Luis Alberto Rendón, no fue detenido sino hasta el viernes pasado que una fiscal de Medellín solicitó una captura por considerar que fue coautor pues era el responsable directo de lo que ocurrió en la finca. 

El mensaje de la Fiscalía en el caso fue claro: en Colombia no se puede hacer justicia por mano propia. Por eso, imputó cargos a Rendón por secuestro simple y tortura. En el proceso también reposan los informes de Medicina Legal que confirman que a Francisco y Elder les dieron incapacidades de 20 días por la gravedad de las heridas. 

El acusado no aceptó los cargos, lo que significa que irá a juicio. No obstante, el juez de garantías consideró que hay suficientes pruebas para que siga su proceso privado de la libertad en su casa.

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