
Emergencia de avión de Satena en la ruta Barranquilla-Medellín
Una aeronave ATR 42-600 de Satena, que cubría la ruta Barranquilla-Medellín, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia luego de que uno de sus motores se apagara pocos minutos después del despegue.
Por: Javier Patiño C
Este lunes 31 de agosto se registró una emergencia aéreaen un vuelo de Satena que cubría la ruta entre Barranquilla y Medellín. La aeronave presentó una falla en su motor izquierdo, que se apagó pocos minutos después de despegar del aeropuerto Ernesto Cortissoz, en la capital del Atlántico.
El avión es un ATR 42-600, de matrícula HK-5130 (FAC 1194), que operaba el vuelo 8817 con 30 pasajeros a bordo. La aeronave despegó del aeropuerto Ernesto Cortissoz, en Barranquilla, con destino al aeropuerto Olaya Herrera, en Medellín.
De acuerdo con el relato de uno de los pasajeros, las condiciones meteorológicas eran favorables y la aeronave recibió autorización para despegar hacia la 1:50 de la tarde.
Sin embargo, aproximadamente dos minutos después de iniciar el vuelo, un ruido llamó la atención de los pasajeros. Poco después, observaron que el motor ubicado en el ala izquierda se había detenido, por lo que la aeronave continuó volando únicamente con el motor derecho.
“Vi cuando el motor se detuvo y de inmediato llamé a la azafata para saber qué iba a pasar con el vuelo, si nos íbamos a regresar de nuevo al aeropuerto”, relató uno de los pasajeros a CAMBIO.
La situación generó momentos de tensión entre los ocupantes de la aeronave, ante el temor de que pudiera ocurrir un accidente. Las dos auxiliares de vuelo se comunicaron con los pilotos, quienes permanecían en la cabina de mando, para conocer las instrucciones de la torre de control.
“Las azafatas comenzaron a organizarnos, a dar instrucciones a las personas que estaban en las puertas de emergencia y a tratar de calmar a los pasajeros, que nos pusimos nerviosos”, contó el pasajero.
Momentos de tensión
Según su testimonio, la aeronave permaneció durante más de media hora sobrevolando la zona, mientras consumía combustible antes de realizar el aterrizaje de emergencia. Esta maniobra buscaba reducir la cantidad de combustible a bordo y minimizar los riesgos durante el aterrizaje.
Fueron momentos de temor para los pasajeros. Algunos comenzaron a orar mientras esperaban que transcurriera el tiempo y recibieran autorización para efectuar el aterrizaje de emergencia.
Durante esos minutos, las auxiliares de vuelo recorrieron el pasillo de la aeronave dando instrucciones a los pasajeros y preparándolos para una eventual maniobra de emergencia.
Finalmente, con la autorización de la torre de control, una de las pistas fue habilitada para el aterrizaje de emergencia. Las auxiliares fueron informadas a través del intercomunicador y prepararon a los pasajeros para la maniobra.
El aterrizaje se realizó sin inconvenientes. La experiencia de la tripulación permitió que la aeronave tocara tierra de manera segura, pese a haber continuado el vuelo con un solo motor.
Una vez en tierra, seis máquinas de bomberos se aproximaron a la aeronave como medida preventiva ante cualquier eventualidad y la escoltaron hasta una zona segura, donde los pasajeros pudieron desembarcar.
En el lugar, los pasajeros fueron informados de que el vuelo había sido cancelado y que la aerolínea esperaba programar un nuevo servicio para el día siguiente.
“Nos informaron que nos iban a dar 100.000 pesos para poder pasar la noche y que mañana vendría otro vuelo para cumplir con el itinerario”, afirmó el pasajero.
De acuerdo con su testimonio, la emergencia dejó preocupación entre algunos de los pasajeros, quienes manifestaron temor de volver a abordar una aeronave después de la experiencia vivida.
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