
Se conocen nuevos detalles de cómo fue la muerte del profesor Neill Cubides: cuatro capturados irán a juicio
La Fiscalía radicó el escrito de acusación contra cuatro personas señaladas de secuestrar y asesinar al docente de la Universidad Externado en enero. El documento reconstruye, paso a paso, cómo ocurrió el crimen.
Por: Juan David Cano
La Fiscalía llamó a juicio a los cuatro hombres capturados como presuntos responsables del secuestro y homicidio del profesor de la Universidad Externado Neill Felipe Cubides Ariza, ocurrido el 15 de enero de este año en Bogotá.
Una fiscal de la Seccional Bogotá radicó ante los jueces un escrito de acusación de 33 páginas en el que reconstruye el crimen con pruebas técnicas, exámenes forenses y testimonios.
Los acusados son Arnold Esteban Páez Herrera, alias Pecueca; Álvaro Andrés Gómez Méndez, alias Cabezón; Michael Andrés Chitiva Henao, alias Chirry; y Sergio David Vásquez Rivera, alias Pipo, señalados de integrar una banda conocida como Los Kamaleones.

La Fiscalía los acusó por los delitos de secuestro extorsivo, homicidio agravado, hurto calificado y agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.
El ente investigador busca que reciban una condena superior a los 50 años de prisión. Durante la etapa de imputación, los cuatro rechazaron los cargos.
Así fue la reconstrucción del crimen de Neill Cubides que hizo la Fiscalía
De acuerdo con el escrito, que reveló La FM, el profesor abordó un taxi hacia las 10:00 de la noche cerca de la Clínica del Country, en el norte de la ciudad, a donde había llegado con su esposa por una urgencia médica de su hijo de 10 años.
El vehículo era manejado por alias Cabezón, quien, en lugar de dirigirse a la vivienda del docente, tomó una ruta distinta hacia el sur de Bogotá. Minutos después subieron al taxi alias Pipo y alias Chirry, mientras un segundo carro, un Chevrolet Aveo conducido por alias Pecueca, seguía el recorrido.

Según la Fiscalía, los agresores atacaron a la víctima para obligarla a entregar las claves de sus cuentas bancarias.
El escrito indica que Cubides murió por asfixia, y que su cuerpo presentaba además heridas con arma cortopunzante y golpes. Posteriormente, los responsables abandonaron el cuerpo a un costado de la antigua vía al Llano y le prendieron fuego para dificultar su identificación.
El ataque, precisa el documento, se prolongó durante una hora y treinta y dos minutos.
Con las claves obtenidas, los procesados realizaron nueve transacciones desde las cuentas del docente. La Fiscalía estableció que el saqueo de sus productos bancarios ascendió a unos 8,4 millones de pesos, y que le sustrajeron además pertenencias avaluadas en cerca de 2,75 millones, entre ellas un teléfono celular, una chaqueta y una billetera.
“Entre los elementos de propiedad de la víctima que fueron objeto de apoderamiento se encontraban una chaqueta de cuero avaluada aproximadamente en 700.000, una billetera de cuero valorada en 150.000, un estuche para llaves avaluado en 200.000, unos audífonos de conducción ósea valorados en 200.000 y un teléfono celular Samsung Galaxy A71 avaluado en 1.500.000, para un valor total aproximado de 2.750.000”, dijo la Fiscalía.
Un caso que expuso fallas en la justicia
Cubides, de 54 años, era docente de Comunicación Social y Periodismo del Externado. Fue reportado como desaparecido tras salir de la clínica la noche del 15 de enero y su cuerpo fue hallado cuatro días después en una zona rural de la localidad de Usme.

Los cuatro señalados fueron capturados en abril, en un operativo conjunto de la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía que incluyó cinco allanamientos.
Según las autoridades, Los Kamaleones usaban el servicio de taxi como fachada para elegir a sus víctimas en zonas concurridas y despojarlas de su dinero.
El caso generó criticas al sistema judicial, luego de conocerse que uno de los capturados había sido detenido antes por la misma modalidad y recuperado la libertad por vencimiento de términos poco antes del crimen.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, dijo incluso que el homicidio pudo evitarse. "Me duele decirlo, pero es posible que este hecho se hubiera podido evitar", afirmó Galán.

El proceso pasa ahora a la etapa de juicio, en la que los cuatro acusados conservan la presunción de inocencia hasta que un juez determine su responsabilidad.
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