
El racismo en la Policía Nacional: ¿un problema estructural?
Dos hombres negros fueron asesinados por la Policía Nacional en días recientes, aparentemente solo por ser negros. Las organizaciones civiles advierten que ese comportamiento racista es sistemático y no ha recibido la atención que se requiere.
Por: María Fitzgerald
Primero fue asesinado Milton Andrés Perlaza, en el Valle del Cauca, el 28 de junio. Tenía 16 años. Después fue Johan Esteban Infante, en las islas de Barú, el 15 de julio. Tenía 27 años. Los dos eran hombres negros. Los dos fueron asesinados por miembros de la Policía Nacional. Los testigos de uno y otro caso aseguran que fueron asesinados por ser negros.
En el caso de Infante, en un video quedó registrado cómo un uniformado decidió dispararle, pese a que ya lo tenía sometido en el suelo. Quienes lo rodean le gritan que por favor lo suelte, que guarde el arma, que no tiene por qué ponerse así porque ya lo tiene inmóvil. Sin embargo, el uniformado no los escucha.
En el caso de Perlaza, los testigos aseguran que el policía sometió por varios minutos al adolescente y que, luego de intentar ahogarlo en un charco cerca del río, le disparó en el pecho. La muerte fue inmediata. El uniformado gritó: “¡Qué rico suena mi arma, qué rico suena!”, para luego insultar a los familiares del menor con palabras racistas.
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