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País

Los efectos en la paz total de la caravana del Estado con miembros del EMC

Momentos de enorme tensión se vivieron este martes. En siete camionetas iban 34 personas, entre ellas tres cabecillas del Estado Mayor Central. Un retén del Ejército -al que se sumó la Policía- detuvo la caravana en Antioquia.

¿Por qué en siete camionetas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) iban 34 personas, entre ellas tres cabecillas del Estado Mayor Central (EMC)? ¿Cómo queda ahora la negociación con esa organización? Análisis de CAMBIO.

Por: Armando Neira

Uno de los éxitos de la negociación de paz entre el Estado colombiano y el Movimiento Revolucionario 19 de Abril (M-19) fue el entusiasmo y la confianza que generó en la mayoría de las instituciones y en la sociedad civil. Fue tan ejemplar lo que se hizo que, tras la firma y desmovilización, Colombia transitó hacia una nueva Constitución, promulgada el 4 de julio de 1991, con el sueño de consolidar la paz y la participación democrática. De hecho, uno de quienes le dijeron adiós a las armas para buscar el poder a través de los votos hoy es el presidente de la república, Gustavo Petro Urrego. Confianza, sin duda, fue el elemento clave.

Ahora, en su condición de jefe de Estado, él es el responsable de la paz total, una apuesta con la que espera poner fin a todos los conflictos armados en el territorio nacional. Se trata de un objetivo tan ambicioso como fragmentado y que, ahora con el caso de la caravana de siete camionetas en las que iban 34 personas, algunas de ellas señaladas de recientes masacres, lo pone en una situación crítica.

En palabras coloquiales, todo salió mal. “Es indiscutible que lo ocurrido en Antioquia con miembros del Estado Mayor Central resta aún más credibilidad de los colombianos en la mal llamada paz total, dice el analista Luis Ernesto Gómez. “Sin embargo, es también una oportunidad para recordar que los procesos de paz están llenos de sapos incómodos por tragar. Ningún proceso de paz puede prosperar si la expectativa de los desmovilizados es entregar las armas para que los maten al día siguiente. Si se llegara a firmar un acuerdo de paz con el EMC, sobre lo cual soy muy escéptico, el Estado debe proteger a quienes se desmovilicen”, añade.

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