Cómo invertir, sin endeudarse, y no morir en el intento

Crédito: Freepik

Cómo invertir, sin endeudarse, y no morir en el intento

Son muchas las opciones que existen en el mercado, pero lo que hay que tener en cuenta, más que el momento o la opción, es que no sólo hay que ganar dinero, sino hacerlo con tranquilidad.

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En el año 2001, después de tomarse un café con un amigo, Jaime Jaramillo pasó por el almacén de Sony del Centro Comercial Andino, en Bogotá, y quedó maravillado con los primeros televisores de pantalla plana que acababan de llegar al país. Extasiado con las innovaciones del aparato, lo compró por siete millones de pesos de la época. Pero hoy recuerda que si algo quedó plano no sólo fue la cuenta de ahorros, sino su orgullo como experto asesor en fianzas.

“Fue una estupidez –confiesa–. Si en lugar de comprar ese artefacto hubiera invertido esa plata en acciones de Sony, y que eran más o menos 3.000 dólares en ese entonces, hoy tendría unos 100.000 dólares en utilidades”.
La confesión la hizo a comienzos de la semana pasada en el podcast Finanzas Emocionales –del cual es fundador– y con ello quería demostrar a la audiencia que invertir no es una tarea fácil y que todos podemos cometer errores en ese proceso.

“La gente siempre anda buscando esa inversión maravillosa que la va a sacar de pobres –explica hoy a CAMBIO–. Lo que hay que entender es que todas las inversiones son buenas en las manos correctas y todas son malas en las incorrectas”.

Según este especialista en educación financiera, no existe una inversión general o universal que lo logre. “Todo depende del perfil de riesgo y de los gustos de cada inversionista: hay personas que no soportan, por ejemplo, la volatilidad de las acciones, o la lentitud de la propiedad raíz, porque les parece muy aburrida. O las hay que no soportan los CDT, porque ganan muy poco dinero”, afirma. 

Y es que, de acuerdo con su experiencia, invertir no se trata sólo de ganar dinero, sino de hacerlo de manera tranquila. “La única forma de que yo esté tranquilo es que esa inversión se ajuste a mi perfil de riesgo y que sea capaz de manejar sus volatilidades o las tranquilidades –señala–. Y, en segundo lugar, depende del nivel de conocimiento. Yo puedo ser súper arriesgado, pero si no tengo ni idea de criptomonedas o de acciones, pues no debo meterme: seguro voy a perder dinero”.

Por eso, la mejor inversión de todas es invertir en aprender a invertir. “Si uno no sabe invertir, termina perdiendo plata o estafado”, advierte.

El interés compuesto

En general, la mayoría de las personas que empiezan a invertir sólo se hacen dos preguntas: cuánto hay que meter y cuánto se va a ganar. 

Y para quienes quieren saber en qué momento deben hacerlo, la respuesta de Jaramillo es una sola. “La pregunta no es en qué momento invertir, porque invertir es bueno en cualquier momento. Ojalá nos enseñaran a hacerlo desde el colegio y desde nuestras casas, pues mientras más rápido se empieza a invertir, mucho mejor va a ser por una razón muy sencilla: el interés compuesto”.

De acuerdo con este profesional, todas las inversiones lo tienen. “Es básicamente ‘reinvertir’ las ganancias. O sea que entre más pronto una persona obtenga utilidades y las reinvierta y adquiera así un hábito en la vida, más rápidamente va a tener un capital cada vez más grande, que va creciendo de forma exponencial”, dice.

Para él, las mejores épocas para invertir son cuando hay crisis. “O sea cuando todo el mundo está asustado. Cuando nadie quiere comprar acciones, cuando nadie quiere adquirir propiedad raíz o títulos de renta fija o cualquier otro activo, ese es el momento de comprar”, explica.

Para definirlo mejor recuerda el cuento de Rockefeller, el primer multimillonario de Estados Unidos, acerca del día en que llegó a su oficina y dijo: “Hay que vender todas las acciones”.

Cuando el hijo le preguntó por qué, el millonario respondió: 
–Porque mi lustrabotas acaba de decirme que va a meter todo su dinero en acciones porque están subiendo mucho. Es momento de vender–.

“Esa anécdota muestra que cuando todo el mundo está en la euforia de la compra de acciones o de propiedad raíz o de criptomonedas, toca vender. Porque todas las inversiones se mueven con los ciclos económicos”, aclara Jaramillo. “Por ejemplo, en este momento en Colombia nadie quiere comprar propiedad raíz. Hoy, si uno va con la plata en la mano va a encontrar súper gangas”.

En el proceso de la inversión, sin embargo, hay riesgos qué correr. “En teoría, hay cuatro, pero el primero y más fundamental es el desconocimiento. Cuando uno se lanza a invertir desde el desconocimiento y desde la idealización de la inversión como vehículo que me va a sacar de mis problemas financieros, se comenten los peores errores porque solamente se está buscando dinero. Uno se deslumbra y olvida evaluar los demás riesgos. De modo que, si no me educo para invertir, voy a perder plata”, señala.

Los riesgos, según los libros universitarios, son cuatro:

  • Liquidez: que no pueda convertir la inversión en dinero contante y sonante rápidamente.
  • Mercado: que los precios de la inversión fluctúen y caigan.
  • Político, jurídico o de país: que haya cambios políticos o jurídicos o económicos que hagan que la inversión sufra.
  • Contraparte o de crédito: que la empresa o destino de la inversión se quiebre.

“Pero el desconocimiento es peor que todos esos riesgos. Por eso hay que tener siempre grabada en la mente la frase del inversionista Warren Buffett: ‘No inviertas en algo que no entiendas’”, concluye Jaramillo.

Inversiones a considerar

Existe una gran variedad de productos en los cuales se puede invertir. Estos son los más conocidos:

Acciones

Las acciones simbolizan una parte del patrimonio de una sociedad o empresa. Es un título de participación, es decir, cuando se compra las de una empresa, el inversionista se convierte en socio.

Las acciones son títulos de renta variable, pues su precio está sujeto a las condiciones del mercado. O sea que si la compañía pasa por un buen momento, ellas también lo hacen. De la misma manera, si la empresa atraviesa por una crisis financiera, esos títulos perderán valor respecto a su precio inmediatamente anterior. Por esto, son llamadas inversiones de alto riesgo.

Fondos

Los fondos de inversión y los de pensiones voluntarias son productos mediante los cuales se reúnen los recursos de varias personas para realizar inversiones. Son administrados por sociedades comisionistas de bolsa, sociedades fiduciarias o sociedades administradoras de inversión.

Generan una ganancia que se distribuye entre las personas que participan en la cartera o fondo. Entre las ventajas que se pueden destacar para invertir en este tipo de productos está el hecho de que dan la posibilidad de acceder a inversiones que de manera individual no se hubieran podido hacer debido al perfil de las mismas.

Así mismo, se constituyen a través de aportes voluntarios a la cuenta individual del inversionista con el propósito de que el administrador realice inversiones y obtenga una rentabilidad para cumplir con sus planes de jubilación e invalidez.

En un fondo de inversión se puede fortalecer el capital al ponerlo a disposición de un equipo experto. Así, esos recursos se invertirán siguiendo unos parámetros diseñados para potenciar el capital, acorde a lo que sugiere su perfil de riesgo.

La meta de los fondos es ponerlo en contacto con gente que tiene sus mismos intereses de inversión, con los cuales pueden potenciar su dinero y viceversa. 

Bonos

Los bonos son títulos de deuda. Cuando se adquiere uno le está prestando recursos a la entidad que los emite. Ella adquiere la obligación de devolver el monto de la inversión más una suma de dinero equivalente a los intereses que se comprometió a pagar, una vez transcurra un período de tiempo.

Puesto que se trata de un título de deuda, cuando se compra un bono no se hace ‘socio’ de la entidad que los emite, como sucede con las acciones, por lo que el titular no recibe dividendos y no puede participar en su asamblea.

TES

Los títulos de deuda del gobierno (TES) funcionan igual que un bono, sólo que se consideran de ‘deuda pública’ pues son expedidos por el Gobierno Nacional con el propósito de obtener recursos para financiar sus actividades. Al igual que los bonos, en la fecha de su vencimiento se le paga el dinero invertido más los intereses pactados.

CDT

El Certificado de Depósito a Término (CDT) es una modalidad de inversión en la cual el inversionista entrega dinero a una entidad financiera por un plazo establecido previamente, para que, al finalizar el tiempo pactado, ella restituya dicho dinero junto con intereses.

Como inversionista no se puede exigir a la entidad financiera el pago del título antes de la fecha que fue acordada, por lo que deberá ser cuidadoso a la hora de seleccionar su alternativa de inversión y analizar sus necesidades de efectivo durante dicho plazo.

eTrading

En esta modalidad se realizan inversiones en el mercado de valores de una manera ágil, cómoda y segura. Las diferentes entidades que ofrecen este servicio disponen de plataformas con las que el inversionista tiene acceso al mercado accionario y a su profundidad en tiempo real, así como modificar y cancelar órdenes sobre acciones de manera electrónica, monitorear en tiempo real el estado de las ejecuciones de órdenes, transferir dinero desde y hacia su cuenta de inversión sin salir de su casa u oficina, y utilizar herramientas de análisis técnico para apoyar sus decisiones de inversión.

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