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Poder

Petro busca que Colombia sea el nuevo México y está dispuesto a pagar las consecuencias

El canciller Álvaro Leyva y el presidente Gustavo Petro.

La deliberada ausencia de Colombia en una sesión de la OEA que condenaba al régimen de Nicaragua y el interés por restablecer rápidamente las relaciones con Venezuela muestran una postura diplomática cuanto menos osada. ¿Puede Colombia asumir una doctrina de no intervención como la que aplica México?

La ausencia del gobierno de Gustavo Petro de la sesión extraordinaria del consejo permanente de la OEA para votar la resolución que condenaba la violación de derechos humanos en Nicaragua ha sorprendido a políticos, internacionalistas y diplomáticos colombianos.

Aunque en un comienzo circuló la tesis de que había sido un error de logística, pues según Luis Ernesto Vargas, designado por el mandatario como nuevo embajador del país ante la OEA, para ese momento no se había posesionado en el cargo, esta semana se supo que esa no fue la excusa, sino que fue una decisión completamente deliberada y consultada con el canciller Álvaro Leyva.

Una investigación de Noticias Caracol reveló que la ausencia de Colombia se relacionaba con “delicados aspectos de política exterior que tienen carácter confidencial”, de acuerdo con la respuesta de la Cancillería. Unos aspectos de los que no se tienen muchos detalles, pero que tendrían que ver con el litigio que en este momento enfrenta al país con Nicaragua. Las críticas, sin embargo, llegaron por todos lados.

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