
¿Por qué los procesos por presunto daño patrimonial en las casas de los Moreno de Caro no avanzan?
En 2017, funcionarios del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural identificaron diez casas de interés patrimonial que la familia Moreno de Caro intervino sin permiso para montar allí la Institución Universitaria de Colombia. Seis años después de las denuncias, los casos no avanzan, entre otras razones porque las autoridades no han podido entrar a las edificaciones. ¿Qué se puede hacer para ordenar inspeccionarlas?
Por: Iván Serrano
Corrían los años 30 y en Bogotá se consolidaba uno de los procesos más importantes de expansión en la historia de la ciudad. Las familias pudientes, que vivían en el centro de la ciudad, tenían sus casas de recreo en Chapinero. Pero el aumento de la población y el colapso de los servicios públicos en los sectores residenciales del centro motivaron a muchas familias a mudarse. Esto dio vida a barrios como La Merced y el Sagrado Corazón, contiguos al Parque Nacional.
Las viviendas siguen en pie, pero tras algunas de esas fachadas de tres pisos, se esconde algo que las autoridades locales intuyen pero no han logrado constatar: la alteración irreversible de al menos tres viviendas de propiedad de uno de los políticos más polémicos de la historia reciente colombiana: Carlos Moreno de Caro.
En 2013, el periodista de Noticias Uno Felipe Romero registró la denuncia de unos vecinos que vivían en el barrio Sagrado Corazón, a unos metros del Parque Nacional. Los denunciantes hablaban de la intervención de una casa de arquitectura neoclásica –ubicada en la carrera 7° con calle 35– construida en 1939 en un lote de 1.900 metros cuadrados que Julio Ramírez Johns le compró a la Comunidad del Sagrado Corazón.
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