
Narcos, paras, venganzas y muerte: la guerra detrás del asesinato del esmeraldero Juan Sebastián Aguilar
Desde hace una década, Bogotá se convirtió en el lugar predilecto para el asesinato de esmeralderos de Boyacá. El sofisticado crimen de Juan Sebastián Aguilar es el capítulo más reciente de una historia que involucra piedras preciosas, un multimillonario negocio y capos de la droga que habrían planeado un supuesto atentado contra el presidente Petro y estarían formando una nueva organización criminal de gran poder.
Por: Mateo Muñoz
Esta historia puede ser como El Padrino, solo que con más sangre y más violencia. Y con una banda sonora muy distinta a la de la trilogía de los años 70. Esta tiene un tono más norteño, como aquel himno del cantante popular Jimmy Gutiérrez: “les corre por sus venas, sangre esmeraldera”. Y es así, porque en los últimos años, la sangre esmeraldera ha corrido no solo por las venas, sino por los sectores más exclusivos de Bogotá.
Las vendettas entre los ‘duros’ del negocio de las esmeraldas producen cada cierto tiempo titulares ‘explosivos’ en la prensa nacional. Los ingredientes son parecidos: empresario de esmeraldas, asesinato con tintes cinematográficos, algún sector de estrato medio o alto en Bogotá y el temor de una nueva guerra verde que siempre se queda en un tal vez.
El turno en esta ocasión fue para Juan Sebastián Aguilar, conocido como Pedro Aguilar, Pedro Pechuga, Pecho e´paloma o el Zar de la Muerte. El pasado siete de agosto, cuando caía la tarde, a Aguilar lo alcanzó un balazo en su casa mientras caminaba por los encopetados senderos del condominio Bosques del Marqués.
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