
Gustavo Petro y Donald Trump inician una relación marcada por la tensión
El día de su llegada a la Casa Blanca, acto al que no fue invitado el presidente colombiano, el republicano Donald Trump mostró sus dientes al reclamar el Canal de Panamá y rodearse de un equipo que considera a los grupos narcotraficantes como “organizaciones terroristas”. ¿Qué viene ahora? Análisis.
Por: Armando Neira
“Desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo”, dice la sabiduría popular. Aunque recién se está instalando en la Casa Blanca para su segunda administración, Donald Trump ha demostrado que no sigue los protocolos y que su ambición para favorecer sus intereses no tiene límites.
Si no tuvo reparos en burlarse de Canadá, una de las diez economías más grandes del mundo en términos de Producto Interno Bruto (PIB), sugiriendo que debería anexarse a Estados Unidos, ¿qué problema podría tener con la mirada displicente que hasta ahora ha tenido hacia América Latina?
A México le advirtió que podría usar la fuerza militar para combatir el narcotráfico; de paso, aseguró que iba a cambiar el nombre del golfo de México a “golfo de América”, “porque suena más precioso”, y anunció que su país volvería a controlar el Canal de Panamá para “enmendar una injusticia”.
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