
La consulta de los 2,7 millones de votos: el Pacto Histórico demostró su fuerza y le marcó un nuevo ritmo al centro y la derecha
Iván Cepeda, senador y candidato presidencial
Frente a las expectativas moderadas con el tiempo, el contexto y los antecedentes, la consulta del Pacto Histórico resultó un éxito. El partido de Petro demostró que mantiene la capacidad de convocar sus bases y que el desgaste de tres años en el poder no le ha pasado una factura tan costosa. Los otros sectores políticos miran de reojo la fuerza que demostró un competidor al que muchos daban por diezmado.
Por: Mateo Muñoz
Se terminó la espera: Colombia entró oficialmente en la campaña de 2026 después de conocerse los resultados de la consulta del Pacto Histórico. El país por fin tiene hechos, evidencias y estadísticas del ambiente electoral que definirá la Presidencia y el Congreso durante los próximos siete meses. En esta primera vuelta, el petrismo debutó con un éxito, matizado, pero al fin éxito. El proyecto de continuidad del Pacto ⎯que hasta ayer parecía en peligro de extinción⎯ tiene motivos para envalentonarse.
La cascada de trinos efusivos ⎯y hasta confusos⎯ del presidente Petro durante las últimas horas de la jornada electoral empezaron a ambientar una noche de celebración para el Pacto Histórico. Sobre las dos de la tarde, la Registraduría había hablado de 1,2 millones de votantes, una cifra que se acercaba a lo que en el petrismo se calculaba como un resultado aceptable. Además, videos y fotos en redes sociales, así como denuncias por falta de capacidad en algunos puestos, mostraban una afluencia importante de personas a las mesas de votación.
Pero fue hasta la publicación de los avances de la Registraduría que la votación empezó a perfilarse como exitosa. Los votos por mesa se multiplicaron en cada boletín y los cálculos empezaron a exceder las expectativas más ambiciosas de los estrategas del Pacto.
Al final, casi 2,7 millones de personas respondieron a la convocatoria del petrismo para elegir candidato presidencial y aspirantes al Congreso, una cifra inédita en comicios similares.
Incomparable para bien y para mal
Los resultados de la consulta superaron, con creces, los cálculos que estaban en la libreta del comité político del Pacto Histórico. Las expectativas fueron bajando de a poco por la novela jurídica y las controversias del gobierno Petro. Justo antes del 26 de octubre, entre los mandamases del petrismo se hablaba de entre un millón de votos (en las cuentas más pesimistas) y 1,8 millones (para los más optimistas). Estar dentro de ese margen le permitiría a esa colectividad hacer ajustes internos y hablar de resultados positivos de puertas para afuera.

Pero el domingo llovió maná del cielo. El Pacto obtuvo la votación más alta en la historia de las consultas partidistas hechas en épocas frías, es decir, entre octubre y noviembre del año previo a las elecciones. Por ejemplo, en 2017, el partido Liberal llamó a elecciones para elegir su candidato presidencial y solo logró convocar a 744.000 personas. Sin embargo, no hay que perder de vista que en esta ocasión se trató del partido de Gobierno con el impulso de maquinaria que ello supone.
Pero además de la comparación con otras votaciones de su tipo, al Pacto le favorece el contraste con sus antecedentes electorales más cercanos, aunque aquí es indispensable evitar la mezcla de peras y manzanas.
Por ejemplo, varios sectores rivales del Pacto Histórico cuestionaron que los resultados del 26 de octubre fueran exitosos al ser casi la mitad de los votos de la consulta de marzo de 2022. En ese momento, más de 5,5 millones de personas votaron por alguno de los precandidatos presidenciales de la coalición progresista; Petro, Francia Márquez, Alfredo Saade, Camilo Romero y Arelis Uriana.
No obstante, los resultados de la consulta de ayer y las de marzo de 2022 no son comparables del todo. En las elecciones de hace tres años, el llamado a las urnas coincidió con las elecciones legislativas. Por ello, el potencial de votantes era mayor, así como la cantidad de mesas instaladas (más de 100.000 en ese momento versus las 20.000 de los comicios recientes).
De hecho, si se quisiera comparar algún resultado de marzo de 2022 con la consulta de 2025, sería la votación a la lista del Senado del Pacto Histórico. En ese momento, el petrismo obtuvo 2,8 millones de votos, apenas 100.000 menos que en las elecciones de ayer. A esto hay que sumar que, en esa lista, a diferencia de ahora, había otros sectores subidos en el bus como Roy Barreras y Clara López, actuales integrantes del llamado Frente Amplio.

Además, en el panorama regional también hubo resultados satisfactorios. Por ejemplo, en Bogotá ⎯fortín del progresismo⎯ los aspirantes del Pacto a la Cámara de Representantes obtuvieron 325.000 votos válidos, más del 40 por ciento de los votos que obtuvo la colectividad en 2022. En los cálculos optimistas del petrismo estaba arañar los 300.000 votos al tratarse de una época preelectoral sin campaña en firme y poco trabajo en el terreno de una plaza tan compleja como la capital.
En el Atlántico, los resultados fueron aun mejores. La lista de aspirantes a la Cámara obtuvo 170.000 votos válidos con el 95 por ciento de mesas escrutadas, 27.000 más que en 2022. Aunque también hubo departamentos con cifras menos fulgurantes como Antioquia, en donde el Pacto obtuvo 124.000 votos válidos, 100.000 menos que hace tres años, y Cundinamarca, donde el petrismo sacó la mitad de los votos que en 2022.
Lo anterior demuestra que no solo la candidatura presidencial del Pacto se mantiene en los rieles, sino también que sus listas al Congreso serán competitivas en 2022. Sin embargo, el objetivo autoimpuesto del 55/86 (la mayoría de las dos corporaciones) sigue estando muy lejos de alcanzarse.
La de Iván Cepeda, una candidatura que dará la pelea en marzo
Ahora y hasta el otro año, Iván Cepeda será el único candidato presidencial que está en carrera con una ‘cuota inicial’ de votos probada. Su campaña arranca con los 1,5 millones de sufragios que le permitieron ganar la consulta del Pacto. Esto lo posiciona sobre sus potenciales competidores como Roy Barreras, Juan Fernando Cristo y Camilo Romero, de quien todavía no se tienen noticias de posicionamiento por el velo impuesto a las encuestas.
Sin embargo, al senador Cepeda le aparece un nuevo listón a superar en marzo del otro año. Según los cálculos preliminares que se están haciendo en el petrismo, para la consulta del Frente Amplio se necesitarán entre 3 y 3,5 millones de votos para asegurar la llegada a primera vuelta. Es decir, doblar los resultados del 26 de octubre en medio de la competencia con aspirantes más versados en acuerdos partidistas con sectores de centro como Barreras y Cristo.
Incluso, de existir el camino jurídico para que lo haga, Daniel Quintero participaría en esa consulta buscando los votos de una izquierda pragmática, aunque ahora nacen las dudas sobre la fuerza de su aspiración.
Por ello, ahora la responsabilidad de Cepeda es enfilar su estrategia para diferenciarse de sus competidores de centro-izquierda pero sin atrincherarse en los votos que ya tiene. En su discurso de victoria, el senador del Polo Democrático dio las primeras pinceladas de su plan. Por un lado, agradeció a los actores clave de su victoria; organizaciones sociales y estructuras que también tienen capacidad electoral:
“Gratitud a los campesinos, los indígenas, afrodescendientes [...] y en particular a las víctimas de este país”, dijo Cepeda.
Por otro lado, el senador hizo el primer llamado al diálogo a los sectores que se ubican dentro del Frente Amplio. “Los invitamos a sentarnos, a discutir el camino para construir un gran frente amplio que ganará las elecciones en primera vuelta”, dijo Iván Cepeda, poniendo de facto una meta de más de diez millones de votos si se quiere evitar el balotaje, algo difícil de materializar.
Cepeda anticipó que su campaña continuará el estilo sobrio y a contracorriente de la resonancia en redes sociales, muy distintas a las de figuras como el mismo Daniel Quintero. El ahora candidato invitó a que en los debates venideros se discutan propuestas y no se conviertan en un intercambio de insultos. En este sentido, surge el reto para Cepeda de llevar su candidatura más allá de su batalla judicial con el expresidente Álvaro Uribe, quien también participará en las elecciones, pero como candidato al Senado del Centro Democrático.
Sin embargo, Iván Cepeda sigue cargando con la cruz de la incertidumbre jurídica de la consulta. Todavía no está del todo claro si está habilitado y podrá participar en la consulta de marzo. De no ser así, tendrá que llegar sí o sí a la primera vuelta de mayo.
Por su parte, Carolina Corcho demostró una buena capacidad electoral al cosechar más de 650.000 votos, cerca de la votación de Sergio Fajardo en la consulta de la Centro Esperanza de 2022 (723.000 votos) y no tan lejos de los resultados que obtuvo el fenómeno político de Francia Márquez ese mismo año.
Ahora, el Pacto tendrá que apuntalar los acuerdos que se hicieron previos a la elección. La exministra de Salud reclamó la cabeza de lista al Senado, sin embargo, ese lugar fue prometido por el presidente Petro a Maria José Pizarro justo antes que decidiera declinar su aspiración presidencial.
Los presidenciables se reacomodan
Los otros candidatos a la Presidencia siguieron de cerca la jornada electoral de este 26 de octubre. Los resultados les permitieron tener más información estratégica para las próximas semanas y por ello las reacciones se dividieron entre aquellos que defendieron la tesis de un fracaso y otros que reconocieron los resultados positivos del Pacto Histórico.
Por ejemplo, Vicky Dávila utilizó la comparación con la consulta de marzo de 2022 para señalar el “fracaso de la consulta”. También citó los datos de imagen favorable del presidente Petro que oscilan entre el 32 y el 35 por ciento. “Colombia castigó a Petro en las urnas”, dijo Dávila.
Juan Carlos Pinzón también calificó como fracaso los resultados de la consulta petrista. En su caso, acudió al argumento del bajo porcentaje de participación respecto al total del potencial electoral, es decir, votaron 2,7 millones de personas de las más de 39 millones de habilitadas para sufragar.
En contraste, el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, crítico del gobierno Petro, reconoció que los resultados no fueron una derrota para el Pacto Histórico. Por ello, el enfoque de su reacción fue el de advertir que si no hay una coalición de centro-derecha, el petrismo ‘volverá a ganar’.
“El mensaje es claro para quienes queremos derrotar a la izquierda: lo urgente es unirnos”, dijo Cárdenas, quien ya armó equipo con Juan Manuel Galán y David Luna. Sin embargo, el exfuncionario del gobierno Santos reconoció que sin otros nombres esa alianza carece de oportunidades para competir.
En el mismo terreno de las reacciones moderadas se ubicó la exalcaldesa Claudia López. que navega en las aguas inciertas del centro. López felicitó a Cepeda pero aprovechó para criticar al gobierno Petro y dejó ver que su estrategia se está enfilando hacia el voto femenino. ‘Los invito a unirnos, pero no bajo el esquema trasnochado de izquierda, derecha, centro. Invito a unirnos como mujeres’, dijo López.
Finalmente, CAMBIO conoció que, en los próximos días, partidos como La U, los conservadores y Cambio Radical le pondrán acelerador a su cronograma de decisiones políticas para no perder el ritmo de una campaña que ahora sí comenzó.
Próxima parada: el Frente Amplio
Entre sus más de veinte trinos, el presidente Petro dio la directriz de lo que espera de aquí a marzo de 2026: una unión entre la izquierda, que ya mostró los dientes en su consulta, y los partidos veleta que podrían girar en cualquier dirección según la dirección del viento.
Según Petro, en esa coalición espera ver al ‘nuevo Partido de La U’, una disidencia que hace unos días echó a andar el presidente de la Cámara, Julián López, el Partido Verde y sectores progresistas del liberalismo. A ese grupo se sumó el candidato Roy Barreras, que viene trabajando en posicionar a su partido Nuestra Fuerza y la coalición Unitarios.
Tanto Petro como la mayoría de los liderazgos fuertes del Pacto saben que sin la maquinaria partidista es muy difícil llegar a segunda vuelta y casi imposible triunfar en segunda. Por ello, la consulta del Frente Amplio es la oportunidad de medir los votos de una eventual mezcla de centro-izquierda que le gane el pulso a una derecha que todavía no da señales de unión en la contienda presidencial y mucho menos en la carrera al Congreso. De hecho, salvo la lista del Centro Democrático con Uribe a bordo, en el petrismo no ven amenazas tan serias a sus aspiraciones en la derecha como sí en listas que puedan surgir en el centro.
El reto, además de conseguir la base jurídica para que Iván Cepeda no se bloquee para marzo, es armar un acuerdo programático coherente y atractivo tanto para las bases de la izquierda como para la maquinaria partidista de los futuros aliados. En el medio hay asuntos críticos como la seguridad y la salud. Por ejemplo, entre Roy Barreras e Iván Cepeda hay grandes distancias en ambos temas.
En ello, los sectores de derecha tienen más probabilidades de unirse bajo una misma sombrilla pensando en estrategia respecto a una izquierda que tiende a fascinarse con el eterno debate de ideas.
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