
“Libertad o muerte”: Petro se despide de los discursos en la ONU con un pronunciamiento más retador, antiTrump y en modo campaña
Crédito: Juan Cano-Presidencia de la República.
A diferencia de sus tres intervenciones anteriores, el presidente combinó la retórica y las figuras literarias con un discurso crudo y confrontacional. La relación con Estados Unidos quedó más tensa por las puyas del mandatario a Trump a propósito de la reciente descertificación, la presencia militar en el Caribe y la ofensiva de Israel en Gaza.
Por: Mateo Muñoz
Desprovisto de corbata y traje oscuro ⎯como en ocasiones anteriores⎯, Gustavo Petro se subió al atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Tenía una guayabera blanca, la manilla de la bandera palestina y un pin con el pabellón de guerra a muerte de Bolívar pegado a su pecho. Fue su último discurso como presidente en el máximo escenario internacional. No hubo ‘virus expandidos de la vida por el universo’ ni una carta de Antonella para comenzar. Las palabras del jefe del Estado estuvieron cargadas de un tono confrontacional, crítico y retador hacia la administración Trump, cuya delegación abandonó el recinto cuando asomaron las primeras puyas.
Los cuarenta minutos del discurso de este año reflejaron el sentir de un presidente con el sol a las espaldas, la mirada en las elecciones de 2026 y pocas reservas frente a los poderes globales que lo vieron por última vez en Nueva York.
Del Trump candidato al Trump presidente
Hace un año, Donald Trump todavía era candidato presidencial. Su victoria parecía tomar forma por el tardío retiro del presidente Biden, aunque se mantenían las esperanzas demócratas de una remontada épica de Kamala Harris. En la previa de aquel discurso de 2024, Petro asistió a un foro en Chicago en donde señaló a Trump de ‘terrorista’ y lo comparó con Hitler. Por ese entonces, el presidente se dio un baño de popularidad con líderes políticos locales de corte progresista y cercanos al Partido Demócrata. También tuvo encuentros con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el entonces canciller de Alemania, Olaf Scholz.
Hoy el escenario es distinto. Petro llegó a Nueva York con el peso de la reciente descertificación de Estados Unidos en la lucha antidrogas y el tensionante escenario en la región por las presiones de los estadounidenses a Venezuela, que han situado parte de su fuerza naval en el Caribe. En cuestión de doce meses las relaciones con la superpotencia se han deteriorado progresivamente y el ácido discurso del presidente dejó claro que la descertificación marcó un punto de no retorno en la relación de ambos gobiernos, por lo menos hasta agosto de 2026.
“Hablo ante ustedes como un presidente descertificado por el mismo presidente Trump, sin que él tuviera ningún derecho a hacerlo, ni humano ni divino y sin razón mental”, dijo Petro.
El año pasado, los protagonistas de las palabras del presidente en la Asamblea fueron ‘la oligarquía y la revolución global’, aludiendo a la necesidad de conformar un ‘ejército de guerreros de la vida’ para salvar a la humanidad de su extinción. Pero en el discurso de ayer, las referencias generalizadas mermaron para centrarse en el asunto Trump. El presidente hiló sus argumentos con el asesinato de miles de palestinos en Gaza a manos del ejército israelí. ‘Trump se hace cómplice del genocidio porque es genocidio y hay que gritarlo una y otra vez’, apuntó el jefe del Estado. Sobre este tema lanzó la propuesta de una fuerza armada conjunta que frene la ofensiva de Israel sobre Gaza, una idea muy distante de la conferencia de paz que planteó en 2024.
Además, Petro no dudó en terciar entre Estados Unidos y Venezuela. Dijo que el Tren de Aragua no era una organización terrorista, sino ‘delincuentes comunes’ y que fueron agrandados para ‘bloquear a Venezuela y quedarse con su petróleo’. También calificó como ‘jóvenes indefensos’ a los tripulantes de las lanchas atacadas por los estadounidenses en el último mes. Sin embargo, el presidente no hizo mención al llamado Cartel de los Soles, organización de la que Petro ha negado su existencia y Trump reivindica como el archienemigo a destruir.
Entre lo universal y lo local
Petro hizo tradición que su discurso en la ONU involucrara referencias universales y hasta del espacio para darle forma a sus ideas y reivindicaciones para toda la humanidad. Sin embargo, el de este año tuvo ingredientes del escenario local movidos por los convulsionados últimos nueve meses en Colombia.
Por ejemplo, sin mencionarlos con nombre y apellido, el mandatario habló de los sectores políticos nacionales cercanos al Partido Republicano: “No sé si Trump sepa que su política exterior hacia Colombia, Venezuela y el Caribe es asesorada por colombianos que son aliados políticos de la mafia de la cocaína”, dijo Petro.
El presidente ha encontrado en el episodio de Álvaro Leyva y sus visitas a congresistas republicanos la teoría más sólida de lo que siempre ha advertido: un golpe en su contra. Leyva no solo ha arreciado con cartas públicas en las que habla de supuestas adicciones de Petro, sino que sostuvo encuentros y acercamientos con políticos estadounidenses para explorar las posibilidades de sacar al presidente del poder. De hecho, horas antes de su intervención en la Asamblea, Petro volvió a referirse a Leyva como “el hidalgo” y advirtió que iba a ser demandado en Estados Unidos por el excanciller y sus aliados. Algo que, hasta el momento, no se ha confirmado.
Por otro lado, y como ha ocurrido por tercera vez en dos semanas, la Presidencia alineó la estrategia de comunicaciones en redes de todas las entidades del Estado bajo la etiqueta #PetroLíderMundial. El objetivo no fue otro que replicar las palabras del mandatario y tomar la delantera en la discusión dentro de las redes sociales, aun más en tiempos de campaña.
En respuesta, varios candidatos y precandidatos presidenciales se refirieron al discurso del presidente. ‘Fue firme y valiente’, dijo Iván Cepeda, mientras que para María Fernanda Cabal: “Gustavo Petro lanzó ataques contra el presidente Trump mientras justificaba a los narcotraficantes que mueven cocaína por el Caribe hacia Estados Unidos”. Las opiniones cruzadas muestran que las relaciones con los norteamericanos serán un asunto clave en los debates venideros.
La larga intervención del presidente en las Naciones Unidas fue una despedida a título personal. Optó por un estilo propio, con los símbolos que lo identifican. Habló como presidente descertificado y no como representante de un país que corrió esa suerte. Hizo referencia a su vida personal y reflejó el tono que lo acompañará desde ahora hasta la segunda vuelta presidencial. Petro se la jugará para que el discurso de septiembre de 2026 lo pronuncie alguien salido del Pacto Histórico o del llamado ‘Frente Amplio’.
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