
Rectificación sobre el artículo: 'Nuevos movimientos en la DNI: salen el director de contrainteligencia y uno de sus asesores'
La Dirección Nacional de Inteligencia, a cargo de René Guarín, dio un vuelco en la contrainteligencia con la salida de dos hombres que fueron clave en el último periodo de Jorge Lemus como director del organismo de inteligencia del Estado. Estos son los cambios.
Por: Redacción Cambio
Rectificación sobre el artículo “Nuevos movimientos en la DNI: salen el director de contrainteligencia y uno de sus asesores”
Por orden de un juez de tutela, que ya fue impugnada por CAMBIO, se suprimió la fotografía de una persona mencionada en este artículo. En cumplimiento estricto de la sentencia de primera instancia se publica este artículo a modo de rectificación. Dado que en éste no se hace mención de las pesquisas a cargo de la Fiscalía y de la Procuraduría a las que alude otra publicación previa de CAMBIO, no se efectuaron modificaciones a la literalidad del artículo.
La salida de dos hombres clave de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) pasó inadvertida. En diciembre de 2025, antes de que René Guarín se posesionara como director del organismo de inteligencia del Estado, se fueron dos funcionarios que venían cumpliendo un papel determinante en los movimientos, traslados y retiros de uniformados de las distintas Fuerzas Armadas del país. Se trata de Ricardo Rey Rosanía, director de Contrainteligencia, y del mayor (r) César Augusto Ortiz, asesor de esa misma línea, quienes acompañaron a Jorge Lemus durante su mandato, antes de que este fuera designado por el presidente Gustavo Petro como director encargado de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF).
La salida de Ortiz se produjo un mes después de que CAMBIO revelara que el mayor (r.) César Augusto Ortiz Ortiz aparecía mencionado en dos investigaciones sensibles: una relacionada con narcotráfico en La Guajira y otra vinculada con Diego Marín, señalado como articulador de redes de contrabando.
Aquí puede leer sobre esa investigación.
En ese momento, Ortiz se desempeñaba como asesor de contrainteligencia en la DNI, un cargo que, por definición, exige los más altos estándares de idoneidad y confiabilidad. Tras la publicación, la entidad no emitió un pronunciamiento público, pero semanas después Ortiz salió de la institución.
El caso de narcotráfico en el que fue mencionado Ortiz se remonta a julio de 2023. Ese mes hubo un megaoperativo contra el narcotráfico en La Guajira que pasó inadvertido por muchos, pero que terminó siendo uno de los motivos por los cuales el mayor Ortiz salió de la institución cuando el ministro de Defensa era Iván Velásquez. La operación contra el narcotráfico se realizó en Maicao, Riohacha y Uribia, en La Guajira, y también en Bogotá. Fueron capturados 23 integrantes de dos estructuras al servicio del narcotráfico.
Lo interesante vino después. En medio de la investigación liderada por un equipo de la DEA, se dieron cuenta de que una de las piezas fundamentales en el envío de droga era un grupo de 12 uniformados de La Guajira que, al parecer, servían para dichas organizaciones narcotraficantes, es decir, eran quienes dejaban pasar la droga. Uno de los mencionados fue Ortiz quien, para la época de los hechos, fungía como jefe de la Sijín en el departamento.
En el caso de Rosanía, su nombre venía apareciendo asociado a uno de los frentes más delicados de la política de seguridad del Gobierno: los acercamientos exploratorios con estructuras criminales. A finales de 2025, el Gobierno firmó una resolución inédita en la que pusieron a las cabezas de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) –Jorge Arturo Lemus y Ricardo Rey Rosanía–, como negociadores o interlocutores con la sanguinaria La Inmaculada y cuyo jefe es Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, recientemente extraditado. Rosanía tuvo un papel relevante en la nueva apuesta de la paz total, una función que nunca había tenido la contrainteligencia del Estado.
El único señalamiento público directo contra Rosanía se conoció en marzo de 2025, cuando W Radio reveló que la Procuraduría recibió una queja disciplinaria relacionada con un presunto uso de capacidades de inteligencia en coordinación con la Dian. En esa denuncia, presentada por un sindicato, se mencionó al entonces director de Contrainteligencia de la DNI por supuestas labores de perfilamiento. El señalamiento no derivó, hasta ahora, en una decisión disciplinaria de fondo, pero dejó constancia de un expediente abierto y de la sensibilidad del cargo que ocupaba.
La salida simultánea de Rosanía y Ortiz marca el cierre de una etapa dentro de la contrainteligencia del Estado. No equivale a una declaración de responsabilidades, pero sí a un reacomodo profundo en una de las áreas más reservadas y estratégicas del Gobierno. Con René Guarín al frente de la DNI, el mensaje es claro: la entidad entra en una fase de redefinición interna cuando al Gobierno le quedan pocos meses.
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