
Defensoría le pidió explicaciones al ICBF por la directriz de no usar la palabra “niñas”
El ente de control ordenó identificar cuál es la directriz vigente sobre el uso de las palabras en las comunicaciones del instituto, que remita copia de las circulares con las que fue impartida y que sustente con fundamentos jurídicos y técnicos por qué prescindió de emplear las palabras.
En un oficio de dos páginas, radicado el 25 de agosto, la directora de la Defensoría del Pueblo, Iris Marín, le pidió a la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), María Carolina Restrepo Cañavera, que explique con detalle por qué la regional del Huila instruyó hablar de "niños y adolescentes" sin mencionar a las niñas, y por qué la propia directora salió después a defender y argumentar que el término "niñez" ya las incluye.
Por su parte, el Instituto dijo que responderá a la solicitud y que, además, reafirma que la institución no “pretende borrar a las niñas del lenguaje institucional y mucho menos excluir o vulnerar a esta población”.
Lo que pidió la Defensoría al ICBF
La defensora busca que el Instituto identifique cuál es la directriz vigente sobre el uso de las palabras "niñas", "niños", "adolescentes" y "niñez" en sus comunicaciones, documentos y piezas institucionales, y que aclare si esa orientación rige en todo el país o solo en el Huila, quién la impartió y en qué fecha se adoptó.
Pide, además, copia de las circulares, correos, lineamientos o cualquier otro documento con el que esa orientación haya sido comunicada, sin importar si quedó en un mensaje interno o en un acto formal. Y exige que el Instituto exponga los fundamentos jurídicos, técnicos, de derechos humanos y de género que dice haber considerado, con los análisis que permitan establecer si esa directriz se midió frente al artículo 12 de la Ley 1098 de 2006 y frente a la jurisprudencia constitucional sobre el poder incluyente o excluyente del lenguaje.
Y, finalmente, la Defensoría quiere saber si el ICBF evaluó qué efecto tendría dejar de nombrar a las niñas sobre su visibilización y reconocimiento, y si esa evaluación, o la polémica de estos días, lo llevará a revisar o ajustar la orientación adoptada.
¿Por qué el órgano de control pidió aclaraciones?
El argumento del oficio es que nombrar a las niñas no es solo una cuestión de representación simbólica, es también una herramienta de diagnóstico y de prevención. “Si las niñas soportan patrones específicos o desproporcionados de violencia sexual, explotación, uniones tempranas, embarazo forzado o adolescente, trata y otras formas de violencia basada en género, nombrar y desagregar la información no es ornamental”, concluye la Defensoría.
La claridad, la economía o la eficiencia del lenguaje, advierte el oficio, "pueden ser criterios legítimos de comunicación pública, pero no bastan, por sí solos, para justificar una decisión institucional que pueda reducir la visibilidad de sujetos cuya protección diferenciada está constitucional y legalmente exigida".
El sustento está, de acuerdo al requerimiento, en la Corte Constitucional, que desde la sentencia C-804 de 2006 viene advirtiendo que usar el masculino como término universal termina invisibilizando a las mujeres. La línea ha repetido el máximo tribunal, entre otras, en las sentencias C-001 de 2018, C-552 de 2019, C-154 de 2022 y T-250 de 2024.
El documento de la Defensoría también cita, como lo hicieron en su momento los críticos de la decisión del Instituto, la Ley 1098 de 2006, el Código de la Infancia y la Adolescencia, cuyo artículo 12 obliga a incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos en los que se desenvuelven los niños, las niñas y los adolescentes.
Desde que Restrepo asumió, ya han ocurrido varias polémicas
La polémica arrancó con una denuncia de la representante a la Cámara Lourdes Mateus. Según ella, existe una directriz interna, surgida al tiempo de la Oficina Asesora de Comunicaciones y de la Dirección General del ICBF, que ordenaba usar "niños y adolescentes" y prescindir de "niñas".
Restrepo respondió con un comunicado en el que sostuvo que la misión del Instituto es "la protección integral de la niñez, la adolescencia y las familias de Colombia" y que "cuando hablamos de niñez, hablamos de todos los niños y todas las niñas del país". Y, luego, con la lluvia de críticas, Restrepo respondió que las niñas "tendrán toda la protección que ordenan la Constitución, la ley y los tratados internacionales".
No fue el primer cuestionamiento que se le hizo a la directora del ICBF; le cuestionaron una decisión sobre lenguaje e infancia, ya que días antes había ordenado retirar de la sede en Bogotá una intervención artística que decía "aquí estuvo: Resistencia Chiquita", y la calificó de "instrumentalización política de la niñez", algo que Astrid Cáceres, quien dirigió el Instituto durante el gobierno de Gustavo Petro, debatió recordando que se trata de un colectivo artístico de niñas bogotanas, no de una consigna política.
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