A todo o nada: las reformas sociales entran en fase definitiva en el Congreso

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20 Mayo 2024

A todo o nada: las reformas sociales entran en fase definitiva en el Congreso

Falta poco más de 20 días para que se acabe la legislatura. La reforma pensional iniciará su fase final contrarreloj, la reforma laboral buscará salvarse del hundimiento y la de salud sigue sin los consensos suficientes para radicarse.

Por: Andrés Mateo Muñoz

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Desde que estalló el escándalo de la UNGRD hasta la fecha las reformas sociales del Gobierno han tenido un mínimo avance en el Congreso. La parálisis legislativa tiene a la reforma pensional y la laboral cerca del hundimiento, y a la de salud sin un panorama claro. Por eso, el Ejecutivo se la jugará en los próximos días para evitar que en un mes le estalle una nueva debacle política.

La cresta de la primera ola del escándalo de la UNGRD ya pasó. Luego de las declaraciones a medios de Olmedo López y Sneyder Pinilla, todavía no se conocen todos sus testimonios ni las pruebas que aportarán para soportar sus señalamientos a congresistas.

Mientras aparecen las nuevas revelaciones de la ‘Olmedopolítica’, el Gobierno aprovechará para darle trámite exprés a sus tres reformas sociales para que sobrevivan al menos dos. La que necesita mayor impulso es la reforma pensional, pues debe superar dos debates en la Cámara de Representantes antes del 20 de junio. De no hacerlo, se hundirá por falta de trámite.

La urgencia por acelerar la discusión hizo que el pasado 17 de mayo fuera radicada la ponencia positiva, que se debatirá este 21 de mayo, sin darle tiempo a la oposición de radicar una ponencia de archivo, como suele ocurrir. Esto motivó a congresistas del Centro Democrático y Cambio Radical a recurrir a la tutela para solicitar una prórroga de 15 días y retrasar el debate hasta que puedan radicar su ponencia.

“A pesar de los escándalos que lo rodean el Gobierno está intentando pupitrear la reforma pensional en el Congreso de Colombia, es por eso que no se dieron los tiempos suficientes para rendir ponencia”, dijo el representante Andrés Forero.

Sin embargo, el recurso no ha sido resuelto. Por eso este 21 de mayo solo se pondrá a discusión la ponencia positiva, aunque no todos los 21 integrantes de la Comisión Séptima de la Cámara apoyan el proyecto.

Más allá de las voces críticas a la reforma pensional en esa comisión, lo cierto es que el Gobierno parece tener un camino despejado para que el proyecto avance a su cuarto y último debate.

La presidenta de la Comisión Séptima es la liberal María Eugenia Lopera, aliada de Julián Bedoya y leal con la agenda gobiernista. Además de Lopera, la pensional ya tiene cantados los votos de otros nueve representantes:

  • Cuatro integrantes del Pacto Histórico: Agmeth Escaf, Alfredo Mondragón, María Fernanda Carrascal y Alexandra Vásquez.
  • Dos del Partido Alianza Verde: Martha Alfonso y Juan Camilo Londoño.
  • Dos de las curules de paz: Karen López y Juan Carlos Vargas
  • Uno de la bancada de Comunes: Germán José Gómez. 

Así las cosas, la pensional hasta el momento tiene asegurados 10 votos de los 12 necesarios para superar la Comisión Séptima. De nuevo, el futuro del proyecto dependerá del Partido de la U, los otros dos liberales con asiento en la comisión, y la bancada conservadora. 

Por ahora, las alianzas más prometedoras para el Ejecutivo son con la U y los liberales. Esos dos partidos pueden aportar máximo cuatro votos más a los 10 que ya tiene el Gobierno. 

Por ello, en la ponencia positiva del proyecto se mantuvo el punto más importante del acuerdo que se hizo con esos partidos durante el debate en la plenaria del Senado: el umbral de cotización. Este se mantuvo en 2,3 salarios mínimos a pesar de la instrucción del presidente Petro de subirlo a cuatro salarios mínimos, como era el proyecto original.  

Aunque el Pacto Histórico insistirá en regresar al umbral de cuatro, la necesidad de votos terminará manteniendo el de 2,3. El último intento será en la plenaria de la Cámara.

Pero en la ponencia también se eliminó el artículo que salvó a último minuto la reforma en la plenaria del Senado. Se trata de un régimen diferencial en temas pensionales para comunidades indígenas, campesinas y afros al tener una expectativa de vida diferente al grueso de la población. 

El senador Richard Fuelantala fue quien hizo la propuesta, y aunque su voto decisivo a favor del proyecto fue a cambio de incluir su iniciativa en el proyecto, sorpresivamente este ya no aparece en la nueva ponencia. 

“Al suprimir el artículo 93 de la reforma pensional, que busca un trato diferencial a población rural, el Gobierno traiciona a campesinos, indígenas y afros de todo el país”, dijo el senador nariñense. Esta omisión podría complicar al Gobierno por los dos votos de las circunscripciones de paz.

Reforma a la salud 2.0: sin consenso ni tiempo

El nuevo intento de una reforma a la salud comenzó diferente luego de hundimiento del proyecto que se tramitó durante más de un año. El Gobierno logró concertar con las EPS un nuevo texto respaldado por su capacidad de intervención y con una crisis del sistema en auge. El problema es que la negociación ‘exprés’ con las EPS se hizo sin la participación de los partidos. Al final de cuentas, sin el visto bueno del Congreso no habrá reforma.

Por ello, aunque el presidente Petro anunció hace varios días que la reforma a la salud 2.0 se radicaría con mensaje de urgencia, lo cierto es que todavía no hay una concertación política suficiente para un segundo round. El Gobierno ya no tiene margen de error con este proyecto y no se puede dar el lujo de un segundo hundimiento en menos de dos meses. Así lo dio a entender el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco:

“Estamos tratando de terminar una concertación. Radicar una reforma que no tenga mayorías en Cámara y Senado sería una burla al propio país”, dijo Velasco.

Según fuentes consultadas por CAMBIO, la posibilidad de que la reforma a la salud se radique en este periodo legislativo es cada vez más baja. Para que sea aprobada antes del 20 de junio se necesitaría un trámite de urgencia, lo que implica sesiones conjuntas de las comisiones séptimas de Senado y Cámara. Esto la pondría a competir con la reforma pensional con alto riesgo de que se hundan las dos. 

Lo anterior sin contar que la reforma laboral sigue estancada en la misma Comisión Séptima de la Cámara desde 2023. Aunque ya tiene 16 artículos aprobados, aún le falta más del 60 por ciento por discutirse. Si el proyecto no logra superar la comisión antes del 20 de junio también se hundirá por falta de trámite, tal como le ocurrió el año pasado. 

En otras palabras, la Comisión Séptima se convirtió en la talanquera para las tres reformas sociales más importantes del Gobierno. La congestión llegó a tal punto que ya resulta imposible discutir los tres proyectos al tiempo. Por eso, el Gobierno se la jugará por la reforma pensional e intentará que queden algunos días para que la laboral arañe el salvavidas. En todo caso, cualquier día que las reformas pierdan de discusión implica una fase más crítica, por lo que el plan tortuga de la oposición nunca antes había cobrado tanto potencial.

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