
Biden y Macron: los presidentes salpicados en el escándalo de Uber
Uber conquistó a líderes mundiales y usó cuestionables tácticas para evadir las regulaciones que impedían su operación, unas jugadas por debajo de la mesa que ensucian a cientos de políticos, incluyendo al presidente de Estados Unidos y a su homólogo francés.
Por: Redacción Cambio
La innovadora empresa que revolucionó el mercado de transporte de pasajeros desplegó todo un arsenal de influencias y conexiones políticas para lograr las regulaciones y cambiar las leyes que fueran necesarias para operar, según una investigación de decenas de periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario británico The Guardian.
La idea de crear una aplicación móvil que lograra facilitar los trayectos urbanos con el uso de vehículos particulares creó una crisis regulatoria en los países que tienen estructurado un sistema de transporte que incluye al gremio organizado de taxistas.
Según las averiguaciones, en lugar de buscar los permisos por la vía legal, Uber estableció un músculo de relaciones públicas dedicado al cabildeo en las principales ciudades del mundo con la intención de expandir potencialmente su negocio. Solo en 2016, más de 90 millones de dólares fueron destinados a esta estrategia.
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