
Muchas manos trabajan por esa gota de agua que todos necesitan
La suma de esfuerzos entre la comunidad y la academia, en este caso la Universidad de Ibagué, ha sido fundamental para el suministro del agua a sectores periféricos de varias comunas de la capital tolimense.

“Pienso que el agua es importante, porque es vital para las necesidades que tenemos a diario”. Esta no es únicamente la postura de doña Lida Acosta, residente del barrio Ricaurte, en el sur de Ibagué. Es una premisa común frente a un líquido que no debe faltar en hogar alguno, sin pretextos ni condiciones.
Sin embargo, para nadie es un secreto que la cobertura del Estado en muchos sectores no es la que se espera. Por esa razón, las carencias se suplen desde los esfuerzos particulares de los acueductos comunitarios, que, en el caso de Ibagué, son 32.
Algo más de 80.000 habitantes se benefician de estos procesos de liderazgo social. Es una cifra significativa, considerando que equivale a casi una séptima parte de la población estimada de la ciudad. De ahí que cualquier aporte económico o logístico se convierte en oportunidad de desarrollo para toda una comunidad.
Inversión tras inversión
Es un complemento necesario. La creación de cultura de pago y sostenimiento entre los usuarios y la confianza que cada institución genere hacia su entorno suman en este fin, al que han buscado llegar agremiaciones como Acuaboquerón, Ascala, Acuaricaurte, Acuamiramar o Acuamodelia.

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