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Tecnología

El incobrable impuesto a las tecnológicas

La valiente decisión de imponer tributo a Google, Facebook y Uber podría quedar en solo buenas intenciones.

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Por Álvaro Montes
Si en algo resulta confusa la reciente reforma tributaria es en el punto relacionado con el impuesto a las tecnológicas que prestan servicios desde el exterior. El impuesto es justo y necesario, sin discusión, pero la Dian no tiene idea cómo hará efectivo este cobro y a nuestra consulta acerca de ese tema, respondió que disponen de un año para estudiarlo, porque el cobro entrará en vigor apenas en enero de 2024.
La valiente decisión del primer país latinoamericano que se atrevió a imponer un tributo unilateral y directo a las tecnológicas -famosas por evadir impuestos a lo largo y ancho del mundo- va quedando por ahora en casi nada nuevo. ¿Cómo saber cuánto vendió Netflix este año en nuestro país, si nadie sabe cuántos colombianos están suscritos al popular servicio de streaming? ¿Cómo calcular las ventas de Microsoft si la mayoría de los clientes colombianos pagan a una filial en Irlanda?
Expliquemos el contexto: las empresas más exitosas de la era digital suelen ser compañías que prestan servicios digitales de entretenimiento, redes sociales, marketing y soporte a los negocios, como el streaming de videos de Netflix, los anuncios publicitarios en Google y Facebook, o la computación en la nube de Amazon y Microsoft, para citar unos casos bien conocidos. Estas compañías prestan sus servicios desde el exterior, y el dinero que los colombianos pagan por disfrutarlos no van a cuentas bancarias en nuestro país sino a paraísos fiscales como Irlanda o Bermuda, que es en donde estas grandes marcas tienen su residencia fiscal. La Dian no ve un peso de estos negocios. Colombia padece el conocido fenómeno de la evasión tributaria por parte de las empresas globales de era digital, mismo padecimiento de la casi totalidad de naciones del planeta.
Cansados de esta situación, los países miembros de Ocde, junto con numerosas otras naciones (138 en total) emprendieron desde hace varios años una lucha por el impuesto digital, con la idea de lograr que se haga justicia tributaria y cada mercado en donde estas grandes tecnológicas amasan fortunas increíbles se beneficie con el impuesto de rigor. En 2021 se logró un histórico acuerdo con Estados Unidos y el G20 (cuna de la mayoría de estas grandes compañías) mediante el cual las grandes empresas globales tributarán sobre el 15 por ciento de sus ventas globales, y en cuestión de un par de años como máximo, los países beneficiarios empezarán a percibir algo de tributo. Aunque la noticia fue bien recibida (porque 15 por ciento es mejor que nada) hay críticas sólidas, como la de Joseph Stiglitz o la de Thomas Piketty, quienes advierten que el desequilibrio tributario se mantendrá, porque las empresas nacionales en la mayoría de países tributan sobre el 30 por ciento o más de sus ingresos y porque el acuerdo establece que solo tributarán a partir de un umbral muy alto de ingresos - 20.000 millones de dólares exactamente- por lo que muchas multinacionales permanecerán a salvo.

Estas compañías prestan sus servicios desde el exterior, y el dinero que los colombianos pagan por disfrutarlos no van a cuentas bancarias en nuestro país sino a paraísos fiscales como Irlanda o Bermuda, que es en donde estas grandes marcas tienen su residencia fiscal.

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