30 Diciembre 2022

Roberto Steiner: "Muy pronto la inflación comenzará a descender"

Crédito: Imagen: Colprensa

El codirector del Banco de la República habló del futuro de la inflación, el crecimiento económico y el déficit de cuenta corriente.

En la última reunión de 2022, la Junta Directiva del Banco de la República manifestó su preocupación por unas expectativas de inflación que siguen por encima de la meta de 3  por ciento, una demanda que en el tercer trimestre fue más alta de lo esperado y un déficit de cuenta corriente que volvió a su récord: 7,2 por ciento. 

Según las minutas de la reunión, a los codirectores no solo les preocupa que la inflación –y las expectativas– sigan elevadas, sino que el 97 por ciento de los productos de la canasta básica tengan una variación de precios superior a la meta del 3 por ciento.

A eso se suma que la economía en el tercer trimestre creció más de lo esperado y que, según los cálculos del equipo técnico del Banco de la República, el crecimiento del PIB durante todo el 2022 girara alrededor de ocho por ciento.

Roberto Steiner, uno de los cinco directores del Banco de la República desde 2019, le explicó a CAMBIO: “Uno de los principales determinantes de la inflación, y por lo tanto de la postura de la política monetaria, es lo que se conoce como la brecha del producto,  por así decirlo: la diferencia entre la demanda y la oferta, a nivel agregado de la economía. Cuando la demanda es mayor que la oferta, la presión es a que suban los precios y a que se incremente el desbalance externo”.

Es decir, la diferencia entre cuánto produce el país y cuánto consumen los hogares tiene un papel importante tanto en la inflación como en la política monetaria, pues si los hogares consumen más de lo que el país puede producir, se importa más y también suben los precios. Si eso sucede, entonces el resultado es una inflación más alta y el Emisor entra en acción con sus tasas de interés.

“En estos momentos estamos en una situación en la que, si bien el nivel de la demanda es mayor que el de la oferta, y por lo tanto la brecha del producto es positiva y hay presiones inflacionarias, también es cierto que se está ralentizando el crecimiento de la demanda y, como consecuencia, se está cerrando la brecha del producto. Esta es una de las principales razones por las cuales estamos convencidos de que muy pronto la inflación comenzará a descender”.

Cuando la brecha del producto es positiva, también se ve impactado el déficit de cuenta corriente, pues se hace más grande la diferencia entre lo que el país exporta y lo que importa. Esa diferencia necesita una financiación para pagarles a los demás países lo que se les compra y eso se evidencia en la cuenta corriente.

Al respecto, Steiner destacó: “A medida que se ralentiza la demanda, disminuye el desbalance externo. Este, que hoy día es bastante elevado, se prevé que alcanzará niveles más sostenibles en 2023. Importante tener en cuenta, sin embargo, que casi con seguridad en 2023 las condiciones financieras globales serán menos acomodaticias que en 2022, lo cual sugiere que, si bien disminuirá nuestro desbalance externo, la financiación del mismo continuará siendo un tema de preocupación”.

La subida de tasas de interés tiene un papel protagónico en esta movida, pues al hacer más costoso el endeudamiento para los hogares y las empresas, incentiva a que las personas prefieran endeudarse menos y ahorrar más, lo que a su vez significa que van a consumir menos y, por esa vía, la inflación y la economía se desaceleran. 

No obstante, recientemente la Superintendencia Financiera reveló un estudio en el que muestra que en esta oportunidad los hogares no han sido tan sensibles a esas subidas de las tasas de interés y se siguen endeudando y consumiendo. 

Al respecto, el codirector Steiner argumentó: “La sensibilidad del consumo a variaciones en la tasa de interés no es estable en el tiempo y depende de múltiples factores. En la coyuntura reciente evidentemente esa sensibilidad ha sido baja y, en consecuencia, el consumo de los hogares, que es el componente más grande del PIB, se ha mantenido bastante dinámico a pesar del incremento de la tasa de interés por parte del Banco de la República. Y claro, con un consumo tan dinámico, es aún más retador lograr que la inflación descienda y eventualmente converja en la meta establecida”.

 

La incertidumbre y el futuro

Por otro lado, el economista habló sobre los mensajes económicos del nuevo Gobierno. Varios han provocado controversias e incertidumbre al punto de que el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, y el presidente, Gustavo Petro han tenido que salir a rectificar a los miembros del gabinete u otros funcionarios públicos y explicar mejor su plan.

Steiner consideró que algunos de los mensajes han sido bastante desafortunados: "Si bien eventualmente en el Ministerio de Hacienda se han hecho las aclaraciones necesarias, entre los anuncios y las rectificaciones obviamente se ha generado incertidumbre y volatilidad, con costos no despreciables en los mercados cambiario y de deuda pública”.

Justamente sobre la tasa de cambio y la deuda pública, en diferentes escenarios el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, se atribuyó como un logro propio y de su equipo en el ministerio la recuperación del peso frente al dólar y la disminución de la prima de riesgo, lo que ha mejorado las tasas de interés que se le cobran a la deuda colombiana.

Steiner dijo al respecto que “en Colombia impera un régimen de libre flotación y la tasa de cambio responde a múltiples determinantes, entre otros la situación económica global, el precio de los hidrocarburos, la postura de nuestra política monetaria y la percepción de riesgo que sobre la sostenibilidad macroeconómica tengan inversionistas tanto locales como extranjeros”. 

Y advirtió: “Como norma general, cuando las noticias son buenas, la tasa de cambio se aprecia; cuando son malas, se deprecia. El año que termina ha sido uno de gran incertidumbre en diversos frentes, con efectos no deseables sobre el nivel y la volatilidad de la tasa de cambio. Confiemos en que 2023 sea un año de menos incertidumbre, de coherentes anuncios de política pública, de apego a la prudencia fiscal y a la estabilidad macroeconómica. Afortunadamente, el Plan Financiero recientemente anunciado por el Gobierno apunta en este sentido”.

El Plan Financiero del Gobierno calcula un crecimiento económico de 1,3 por ciento en 2023, más del doble de la proyección del Banco de la República, que es de 0,5 por ciento. Además, el plan del Gobierno incluye que el gasto corriente aumentará en los mismos 20 billones de pesos que espera recaudar de más en la reforma tributaria, aunque también destinará recursos extra para pagar deuda pública y el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).