4 Diciembre 2022

El aeropuerto Olaya Herrera tiene que mudarse. La pregunta es cuándo

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

Existe un consenso generalizado sobre la necesidad de trasladar el terminal aéreo de la capital antioqueña. Pero, por ahora, la operación no es tan sencilla.

Por: Juan Pablo Vásquez

El aeropuerto Olaya Herrera inició operaciones en 1933. Excluyendo el periodo comprendido entre 1980 y 1988, cuando permaneció cerrado por decreto presidencial, ha prestado sus servicios a Medellín y municipios aledaños por más de ocho décadas. Hoy transporta casi dos millones de pasajeros al año y, además de cubrir rutas comerciales, también es lugar para la aviación general, de escuela, recreativa y privada.

El Olaya Herrera es el segundo aeropuerto de la zona. A 20 kilómetros, se ubica el aeropuerto internacional José María Córdova, fundado en los ochenta en la jurisdicción de Rionegro y que moviliza más de 13 millones de personas. Sin embargo, ambos terminales operan conjunta y complementariamente y, en consecuencia, no se pueden desligar de sus virtudes ni de sus problemas. Este es el caso de lo que ocurre con las crecientes voces de quienes exigen que se traslade el Olaya a las afueras de Medellín y las potenciales soluciones que hay sobre la mesa.

La caída de una avioneta en una zona residencial de la capital antioqueña el pasado 21 de noviembre revivió el tema. Una aeronave, que se dirigía al municipio de Pizarro, Chocó, presentó fallas en el motor y colisionó contra una casa del barrio Belén Rosales, dejando un saldo de ocho fallecidos. Tras la tragedia, el alcalde Daniel Quintero anunció que presentará nuevamente ante el Concejo un proyecto para trasladar el Olaya a una zona alejada de la ciudad. En 2020 ya lo había intentado y fracasó. Los concejales le exigieron más tiempo para estudiar la proposición y cuestionaron su deseo de transformar la naturaleza jurídica del aeropuerto, que hoy es netamente pública y que Quintero pretendía convertir en empresa industrial y comercial del Estado. Esta modificación, entre otros aspectos, flexibilizaría el régimen de contratación.

El camino es lanzar una discusión pública seria y no a partir de la polémica. Deberían realizarse foros académicos y conversaciones con los vecinos e industriales de la zona con el objetivo de que esta sea una verdadera discusión de ciudad. Incluso, si llega a ser el caso, podría celebrarse una consulta popular para que sea la ciudadanía la que decida democráticamente, porque nunca se va a alcanzar un consenso total”, aseguró el congresista Daniel Carvalho, quien es urbanista y perteneció al Concejo de Medellín hasta noviembre de 2021.

Para Carvalho son tres los motivos de peso por los que hay que reubicar el Olaya Herrera. El primero consiste en el alto riesgo que conlleva tener un aeropuerto en un sector densamente poblado. Dado que las aeronaves deben sobrevolar la ciudad, una eventual emergencia aumenta el número de potenciales afectados. Evaluaciones de años anteriores han contabilizado más de 160.000 obstáculos en las cercanías. El segundo son las restricciones que se imponen en materia de construcción. Es decir, si bien a Medellín le vendría bien incrementar la cantidad de metros cuadrados construidos, las edificaciones de los barrios que colindan con el aeropuerto deben respetar unos límites de altura. Por último está la posibilidad de destinar esos terrenos para otro uso, preferiblemente un parque público.

Aspectos de este diagnóstico lo comparten otras personas que han estudiado el tema. En conversación con CAMBIO, Daniel Duque, concejal del partido Alianza Verde, señaló que está a favor de mudar el terminal aéreo porque su localización es una barrera para el modelo de ciudad que se ha planteado a nivel institucional.

"Por reglamentación, al igual que el resto de aeropuertos, el Olaya Herrera tiene un cono de aproximación que impide que se hagan construcciones en altura en una parte muy importante del Valle de Aburrá. Eso no ha dejado avanzar en el propósito de tener una ciudad compacta y ha hecho que Medellín tenga un déficit cuantitativo de cerca de 35.000 viviendas y cualitativo de más de 100.000", declaró.

¿Y si se amplía el José María Córdova?

Estos argumentos coinciden con una necesidad imperante y que tampoco es nueva: la ampliación del aeropuerto José María Córdova. Al cierre de este año, el segundo terminal del país —solo superado por el aeropuerto El Dorado de Bogotá— desborda en un 30 por ciento su capacidad. Sus instalaciones, pensadas para la realidad de hace 40 años, hoy no dan abasto para la cantidad de viajeros. Esta sobrecarga es conocida por el gobierno central, que recientemente anunció la voluntad de contribuir para la construcción de una nueva pista aérea, la cual se empezaría en el primer semestre de 2023 y tardaría sólo 14 meses. La obra, de concretarse en el tiempo récord que sugiere el gobierno, permitiría trasladar buena parte de la operación del Olaya a Rionegro y así dar un primer paso en su salida de Medellín.

La visión que tenemos, luego de reuniones con el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), es que hay que apuntarle a juntar ambas operaciones, la del Olaya y la del José María Córdova. En materia de conectividad aérea no es funcional tener dos aeropuertos que le sirven a un solo territorio de manera separada”, aseveró Jesús Sánchez, gerente general del Aeropuerto Olaya Herrera.

Pero esa unión no puede ser completa. Por sus condiciones, las aeronaves de menor tamaño —dedicadas en su mayoría a la aviación privada y de escuela— podrían entorpecer el flujo de aviones que cubren rutas nacionales e internacionales. Por lo tanto, en paralelo a la puesta en marcha de una segunda pista en el aeropuerto José María Córdova, se estudia la construcción de otro aeropuerto en el occidente antioqueño. Tanto el gerente Sánchez como el concejal Duque están de acuerdo en que un pequeño porcentaje de la operación del Olaya debería ir a parar allí.

Pero incluso si ya estuvieran dadas las condiciones para trasladar el terminal aéreo, hay un obstáculo administrativo: la concesión del aeropuerto Olaya Herrera, firmada en 2008, que se extiende hasta 2032 y que está en manos de la compañía Airplan (la misma que opera el contrato del aeropuerto José María Córdova). Bajo la interpretación de Duque y Carvalho, este acuerdo es un impedimento para cerrar próximamente el terminal aéreo porque se deben respetar las condiciones contractuales estipuladas entre el municipio y la empresa. Es por eso que abogan para que el debate tome su tiempo y se tengan en cuenta diferentes actores. Por su parte, Sánchez sí cree que el traslado puede darse pronto y sin inconvenientes. En su criterio, que una sola firma maneje ambos terminales facilita una futura negociación.

Al operar Airplan los dos aeropuertos y recibir los ingresos en una misma bolsa, se le genera una economía de escala sin desbalance. Es decir, no hay desequilibrio financiero en el contrato, en el momento en que se haga la modificación contractual”, apuntó.

En plata blanca, todos parecen estar de acuerdo en que el Olaya debe ser trasladado o absorbido por el José María Córdova, para bien de la actividad aeroportuaria y para bien de la ciudad. Lo que todavía no se sabe es cuántos años le quedan de vida.