16 Agosto 2022

La elección del próximo contralor pone a prueba la unidad de la coalición petrista

María Fernanda Rangel y Carlos Hernán Rodríguez son los favoritos para quedarse con la Contraloría General de la Nación.

Crédito: Yamith Mariño

Esta semana el Congreso pondrá fin a un proceso que ha medido el pulso entre los partidos y el gobierno. María Fernanda Rangel es la preferida de los tradicionales. Carlos Hernán Rodríguez es el ungido por el Pacto Histórico. ¿Quién ganará el pulso?

Por: Jesús Mesa

El próximo jueves 18 de agosto, a las nueve de la mañana, el Congreso en pleno está citado para elegir al sucesor de Carlos Felipe Córdoba en la Contraloría General de la República por los siguientes cuatro años. Los dos candidatos con mayores posibilidades son la abogada María Fernanda Rangel y el exauditor general Carlos Hernán Rodríguez, los cuales, sin quererlo, protagonizan un pulso cuyo desenlace puede marcar el futuro de la unidad del gran acuerdo nacional, gestado por Roy Barreras.

Hace unas semanas se daba por sentado que Rangel, abogada cucuteña, quien dirige la Dirección de información análisis y reacción inmediata (DIARI) de la Contraloría, sería la sucesora de Carlos Felipe Córdoba. Liberales, conservadores, La U y Cambio Radical manifestaron públicamente su apoyo a la jurista, quien había arrancado con muy pocas posibilidades al comienzo del proceso. Con un apoyo multipartidista tan grande, que rompió la supuesta unidad de la coalición de gobierno, muchos pensaron que la historia había llegado a su fin. 

Pero es bien sabido que el nombre de Rangel no gusta ni a la bancada del Pacto Histórico ni al presidente Petro, aunque este lo niegue en público. la directora de la DIARI es vista como una ficha del contralor saliente Córdoba, una definición que ella rechaza pero que se da por cierta en el Capitolio. Su figura ha sufrido, además, una férrea oposición por parte de congresistas alternativos como Ariel Ávila y Gustavo Bolívar. Este último llegó a decir que se debía cambiar toda la terna.

Aprovechando los errores heredados del Congreso anterior, Roy Barreras y David Racero, presidentes de Senado y Cámara, respectivamente, ambos del Pacto Histórico, decidieron armar una nueva comisión accidental, con la justificación de corregir los vicios del proceso anterior. Sin embargo, muchos congresistas asumieron que "el error" que Barreras y Racero querían remediar consistía en incluir a un candidato cercano al petrismo y sacar de la lista a María Fernanda Rangel, algo que finalmente no sucedió.

De hecho, la sorpresa fue que, después de tanto ruido, no hubo cambios. La nueva comisión accidental terminó incluyendo los mismos nueve nombres que venían de la anterior y solo sumaron un candidato llamado Luis Fernando Bueno, que no parece tener opciones. 

Lo que sí cambió respecto de los primeros días de agosto, cuando se daba por sentado que Rangel sería la próxima contralora, fue el ascenso inesperado del hasta hace poco desahuciado para la elección Carlos Hernán Rodríguez, quien quedó de primero en los puntajes de la nueva comisión accidental. Mientras tanto, la favorita en todas las apuestas, María Fernanda Rangel, quedó en el octavo lugar. 

Aunque Petro ha negado en varias ocasiones tener un candidato para la contraloría, en los círculos políticos no se recuerda que un mandatario estuviera tan pendiente del proceso. Antes de posesionarse el 7 de agosto, Petro convocó a una reunión en su casa en el norte de Bogotá en la que, entre varios temas, pidió a cada partido de la gran coalición de gobierno reconsiderar su decisión de votar por Rangel y, por el contrario, apoyar “el mérito”, es decir a Rodríguez. 

El ahora candidato emergente a la Contraloría era diputado a la Asamblea del Valle del Cauca en 2002, cuando las Farc secuestraron a casi todos los miembros de la corporación. En su hoja de vida destaca su paso por la contraloría departamental del Valle, calificada como la mejor de Colombia en el periodo 2008-2010. De ahí proyectó su carrera y trabajó en la Defensoría del Pueblo, inicialmente con el cuestionado Jorge Armando Otálora, y siguió escalando hasta convertirse en auditor general de la república. Muchos lo reconocen como un abogado muy calificado y un experto en control fiscal. Lo único que le reprochan son esas viejas compañías con políticos cuestionados, como el exgobernador del Valle Juan Carlos Abadía y el condenado parapolítico Juan Carlos Martínez, que –él sostiene– son cosa del pasado. 

Así, el petrismo se ha movido con rapidez para buscar persuadir a los miembros de su coalición y revertir la balanza. No será sencillo. En la mañana de este martes el Presidente sufrió su primer revés tras la comunicación del Partido Liberal de que su voto este 18 de agosto será por Rangel. La U, el otro partido tradicional de la coalición, si bien manifestó a comienzos de mes su apoyo a la cucuteña, aún no lo ha ratificado. Por eso el Presidente recomendó encarecidamente al ministro del Interior, Alfonso Prada, convocar una reunión con Dilian Francisca Toro, líder de la colectividad, y persuadirla a favor del candidato Rodríguez. 

Pero no será fácil. Para cerrar la gran coalición y garantizar una buena gobernabilidad en su primer año, Petro acordó que a los partidos que se sumaran a su bancada les daría importantes “cuotas” dentro de su gabinete. La U, que tiene 10 senadores y 15 representantes a la Cámara, fue uno de los movimientos que se sumó al “gran acuerdo nacional” pero que al día de hoy es el único que todavía no tiene un ministro en ejercicio.

Fuentes consultadas por CAMBIO confirmaron que dentro de La U el nombramiento de Mery Gutiérrez en el Ministerio de las TIC no caló del todo bien, pues no la consideran de la entraña del partido. De ocho hojas de vida que el Partido de la U le entregó, el presidente se inclinó por la abogada, especialista en gerencia, TIC y derecho contractual. 

Las polémicas y escándalos que rodean a la ministra designada tampoco ayudan. Con el nombramiento de Gutiérrez a punto de caerse, y para evitar perder ese “cupo”, La U entregó al presidente Petro una lista con otras tres aspirantes, pero el mandatario se ha demorado en tomar una decisión. Mientras tanto el MinTIC sigue, hasta el momento, huérfano.

Lo cierto es que mientras el gobierno busca sumar las mayorías y convertir a Rodríguez en el próximo contralor, los partidos políticos tradicionales también están jugando su propio juego de poder. A pesar de ser parte del gran acuerdo nacional, este proceso de la elección del contralor es un claro mensaje para Petro de que algunas decisiones las tomarán con independencia y alejadas del “pupitrazo”.