Las alas de la primera dama
1 Octubre 2022

Las alas de la primera dama

La primera dama, Verónica Alcocer, tiene una fuerte injerencia en asuntos de gobierno.

Crédito: Jorge Restrepo

Los 63 millones que costó el viaje de la primera dama Verónica Alcocer encendieron, con razón, las alarmas. La primera dama viajó con acompañantes cuyos costos fueron cubiertos por la fundación Colombia Humana. De otro lado, CAMBIO encontró registros de cinco viajes internacionales en aviones de la Fuerza Aérea efectuados durante los últimos meses del gobierno Duque por la anterior primera dama, María Juliana Ruiz.

Por: Redacción Cambio

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En una época marcada por la crisis económica, con el gobierno buscando nuevos recursos y una reforma tributaria en camino; la austeridad debería ser la regla. Por eso, muchos colombianos reaccionaron con sorpresa e indignación ante la revelación de Blu Radio que contó que el viaje a  Francia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón de la primera dama Verónica Alcocer le había costado a los contribuyentes 63 millones de pesos, una cifra alta que tendrá que sumarse al costo que tuvo su paso por Noruega. En la mayoría de los trayectos de su viaje estuvo acompañada por la asesora Eva Ferrer, el fotógrafo Mauricio Vélez, el estilista Fady Flórez y Carolina Plata. Eva Ferrer le aseguró a CAMBIO que el viaje de los acompañantes fue cubierto por la fundación Colombia Humana. Como sea, a muchos colombianos les pareció excesivo el costó del periplo de la primera dama en las actuales circunstancias. La excusa que dan algunos es que otras primeras damas han actuado como representantes diplomáticas ocasionales del país, Gustavo Petro fue elegido justamente para cambiar este tipo de costumbres y por eso el espejo retrovisor no funciona.

Dicho esto, también es necesario afirmar que los costos de los viajes de Verónica Alcocer son solo una fracción de los de su predecesora María Juliana Ruiz. Los registros de la Fuerza Aérea Colombiana muestran que la esposa del entonces presidente Iván Duque usaba las aeronaves militares para viajes suyos, en los que no estaba a bordo el mandatario y no había misión oficial de por medio.

Solo en el transcurso del año 2022, de enero a agosto, hay registros oficiales de cinco viajes internacionales de la entonces primera dama de la nación en aviones de la Fuerza Aérea.  Su favorito era el FAC 1215, un jet ejecutivo Embraer Legacy 600 con capacidad para 16 pasajeros, dos pilotos y una azafata.

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Doña María Juliana empezó sus viajes de este año el 10 de enero. Su primer destino fue México. El documento señala como motivo del vuelo del jet ejecutivo “transporte primera dama de la nación y comitiva”. Aparentemente el avión dejó a la esposa del presidente Duque en México y volvió por ella una semana después, el 17 de enero. 

 

Quince días más tarde, el 4 de febrero, la primera dama, nuevamente sin el presidente Duque, se hizo transportar en el FAC 1215 a Estados Unidos. Todo indica que ese destino le encantaba. El 8 de abril volvió a ese país, esta vez a bordo del FAC 1218, otro Embraer 600, gemelo del anterior. El 1 de junio viajó por tercera vez durante 2022 a Estados Unidos a bordo del FAC 1215.

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Nada justifica el uso de aviones de la Fuerza Aérea por la primera dama María Juliana Ruiz, quien perfectamente habría podido viajar en vuelos comerciales. Sin embargo, ella no fue la única viajera privilegiada del gobierno Duque. La misma planilla de la Fuerza Aérea registra que la jefa de gabinete presidencial, María Paula Correa, viajó a Costa Rica el 16 de mayo de este año. En lugar de comprar un tiquete de aerolínea se fue en un Super King 350 de la Policía Nacional.  

 

Desde luego esto no justifica los gastos de la actual primera dama pero sí da un orden de magnitud  por la comparación con los de su predecesora. La Fuerza Aérea no suministra en el documento el costo de estos desplazamientos pero en el mercado una sola hora de vuelo en un avión similar vale 4.000 dólares, es decir, cualquiera de los trayectos en una sola vía costaría más que todo el viaje de Verónica Alcocer. Ahora bien, 63 millones en viajes de la primera dama  son una cifra apreciable considerando que el gobierno apenas está por cumplir dos meses.

En aire y en tierra

El costo de sus viajes no es la única polémica que envuelve a la primera dama. Según fuentes consultadas por CAMBIO, Verónica Alcocer ha intervenido en varios nombramientos y ha expresado vetos hacía antiguos colaboradores de su esposo el presidente Gustavo Petro. La primera dama delegó en su asesora Eva Ferrer la respuesta a los cuestionamientos recopilados para este artículo.

Según cinco fuentes no relacionadas, Guillermo Reyes fue nombrado ministro de Transporte a pesar de las repetidas acusaciones de plagio que pesan sobre él, por la amistad que une a la primera dama con Carmen Larrazábal, esposa del Ministro.

Una  de las fuentes consultadas asegura: “Verónica está asumiendo no un rol de primera dama sino de cogobernante. Da órdenes en Palacio. Decide quién entra y quién sale, quién puede ser contratado y quién no. Tiene más cuotas burocráticas que cualquier partido. Ha puesto desde ministros hasta secretarios y embajadores”. También le atribuyen el nombramiento de la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Concepción Baracaldo, una persona sin experiencia en asuntos de infancia y adolescencia pero que fue vecina de los Petro/Alcocer en su casa de Chía.

De este mismo perfil es el nuevo presidente del Banco Agrario, Hernando Francisco Chica Zuccardi, un egresado de la Universidad Sergio Arboleda y sobrino de la procesada por parapolítica Piedad Zuccardi. “El nombramiento de ese pelao es una muestra de cómo Verónica atrajo un sector parapolítico de la costa al gobierno. A él lo puso la primera dama, y  lo defendió el mismo presidente. Igual llevó a la campaña a su primo, Mario Fernández Alcocer, también salpicado en parapolítica y con el que Verónica va a jugar en las elecciones regionales para quedarse con la Gobernación de Sucre”, enfatizó un político costeño que ha estado en los detalles de los nombramientos. 

Frente a estas designaciones Eva Ferrer le dijo a CAMBIO: "Todos los nombramientos obedecen a criterios del presidente, pero al final él y Verónica llevan una historia conjunta. Conocen a la gente conjuntamente". 

Las fuentes también señalan que el primer anillo de confianza de Verónica está compuesto por dos catalanes. “Son dos hombres y una mujer que han ganado un poder impresionante. Eva Ferrer es la mano derecha. Es su sombra y la persona más cercana que tiene la primera dama. Verónica la hizo nacionalizar por decreto presidencial para poderla nombrar consejera para la niñez. Es una de las personas que más manda en Palacio y no hay forma de hablar con Verónica sin pasar por el filtro de Eva”, detalla la fuente.

Al respecto la señora Ferrer admite que fue nacionalizada para asumir una responsabilidad pública y sostiene que ha construido con la pareja presidencial una relación de amistad y trabajo desde hace más de once años. 

Además de Ferrer, con Verónica siempre están Manel Grau, un aristócrata catalán que ha mostrado su interés por los negocios. “Antes de que se reabriera la frontera el tipo se presentó en Caracas asegurando que iba como representante del Gobierno colombiano y que llevaba los nombres de quienes debían ser nombrados en la junta directiva de Monómeros. Con eso llegó a los representantes de Pequiven y les entregó el papel, sin embargo, Petro lo desautorizó y el tipo tuvo que regresar a Colombia. Manel es como el asesor de imagen de Verónica”, añadió otra fuente. 

Sobre los señalamientos de que Grau habrían viajado a hacer negocios a Venezuela con el aval de la primera dama, Ferrer aseguró que no  tiene facultades para actuar en nombre de Alcocer ni en Venezuela ni en ningún lado.  

Además de los que ya tienen puesto fijo, Verónica tiene otros nombramientos en salmuera. “A Carolina Plata la van a nombrar en Procolombia. Ella es la esposa de Danilo Romero, empresario del sector energético y financiador político de Petro. Él también es de los ‘verónicos’", reveló otra fuente.

A pesar de que según Eva Ferrer la primera dama no ha vetado a nadie para trabajar con el Gobierno, de acuerdo con  cinco personas que ofrecieron su testimonio con la condición de la reserva de su identidad, así como Verónica tiene la llave maestra que abre las puertas del Palacio a los suyos, tiene la capacidad de cerrarlas. 

CAMBIO conoció tres casos de personas cercanas a Petro en campaña quienes, según las fuentes, han sido desterradas de Palacio por orden de la primera dama. “Cuando ella se va contra alguien lo persigue, lo veta. A una persona que ya tenía decreto de nombramiento y fecha de posesión se lo desbarató, a otra ordenó que no la nombraran ni en presidencia ni en ningún ministerio; y a la tercera, con quien nunca ha cruzado una palabra, simplemente ordenó que no la contrataran en la presidencia”, refiere la fuente.

La percepción que tienen esas personas sobre el papel de la primera dama contrasta con la simpatía que despierta en muchos colombianos. La naturalidad y alegría caribe de Verónica Alcocer sin duda han traído un nuevo aire. Como dijo Enrique Santos Calderón en su columna La mejor arma de Petro: “Le aporta una dosis de frescura y espontaneidad que compensa la imagen fría, seca y casi hosca que en ocasiones proyecta el candidato del Pacto Histórico”. Sin duda, Verónica fue una gran arma durante la campaña pero si no entiende los límites de su función puede convertirse en una de doble filo para el gobierno.

*El artículo original fue editado excluyendo cuanto se decía de Xavier Vendrel, puesto que al contrastar la información, Vendrel aseguró que no era colaborador de la primera dama ni había ido núnca a Venezula ni tenido negocio alguno con este país.

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