4 Mayo 2022

¿Quién entiende a Íngrid?

Después de haber dinamitado el centro, Íngrid Betancourt ahora hablar de la necesidad de unirlo en torno a un único candidato. Pero puede que ya sea demasiado tarde.

Al tiempo que Gustavo Petro y Federico Gutiérrez se separan cada vez más del lote de candidatos a la Presidencia –de acuerdo con las últimas encuestas–, las posibilidades de que una “opción de centro” llegue a la Casa de Nariño parecen remotas. Y algunos candidatos lo saben.

“Tenemos que unir al centro, así que no todos pueden llegar”, dijo la candidata Íngrid Betancourt en un debate organizado por la universidad EAFIT de Medellín al que también asistieron Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo. Pero puede que sea demasiado tarde.

Betancourt ha dicho, incluso, que estaría dispuesta a renunciar a su candidatura si se llegara a consolidar una fórmula “viable” para contrarrestar el crecimiento de Petro y Fico. “Si es Rodolfo, no tengo ningún problema; si es Sergio, me encantaría. No tengo ningún problema. Necesitamos unir a Colombia. Después de muchos errores, hay que tomar una buena decisión, es el momento de hacerlo”.

El desconcierto fue total. “Yo no entiendo a Ingrid”, dijo Fajardo ante la propuesta de la candidata. A finales de febrero, fue precisamente Íngrid Betancourt quien no solo decidió retirarse de la Coalición Centro Esperanza, sino que incluso invitó a los colombianos a no votar por la consulta interpartidista que elegiría al aspirante del centro. Sus diferencias con los miembros de la coalición, en especial con el entonces precandidato Alejandro Gaviria, se hicieron públicas en más de una ocasión y revelaron una falta de unidad que finalmente fue castigada en las urnas. 

Estas disputas internas golpearon fuertemente a la candidatura de Sergio Fajardo, único candidato ganador de una consulta que no aprovechó el momentum del 13 de marzo. Antes de los comicios, el exgobernador de Antioquia figuraba en diferentes encuestas como el segundo candidato con mayor intención de voto. Ahora, casi un mes después, Fajardo se encuentra cuarto, muy lejos de Petro y Gutiérrez y detrás de Rodolfo Hernández. El exalcalde de Bucaramanga, de acuerdo con la última encuesta de Invamer, cuenta con el 13,9% de intención de voto, doblando a Fajardo, que se quedó con el 6,5%.

A pesar de que, según una encuesta de la firma Cifras y Conceptos, el 71% de los colombianos se considera de “centro”, hubo una incapacidad por parte de los candidatos que representaron a esta corriente política de cautivar a los electores. Según Carlos Andrés Arias, docente de la maestría de Comunicación Política de la Universidad Externado de Colombia, “el centro no consiguió cautivar a los electores antes de las consultas del 13 de marzo y salió debilitado por una pobre votación en las consultas”.

Para profundizar

Antes de que Íngrid Betancourt extendiera su invitación a “la unión”, desde hace unas semanas los equipos de Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo contemplaron la posibilidad de una alianza para la primera vuelta. Lo que no estaba claro es quién apoyaría a quién. Aunque no entregaron mayores detalles de las conversaciones, Hernández reveló que existía una especie de “pacto de caballeros” entre él y Fajardo para anunciar una adhesión al candidato con más opciones.

Sin embargo, durante el debate de EAFIT, el exgobernador de Antioquia negó esta opción y dijo que no está pensando, por el momento, en abandonar su campaña para apoyar a la del político santandereano. “No va ninguna alianza, él está haciendo su campaña, él presenta sus propuestas a todo el mundo de cómo va a gobernar y yo presento nuestra propuesta de cómo vamos a gobernar”, indicó Fajardo.

“Para el centro ya es demasiado tarde para pensar en una unión que genere impacto”, afirma Arias. “Aunque matemáticamente se pueda decir que todavía hay chances, dentro de la lógica política y lo que dicen las encuestas, parece improbable que el centro pueda consolidarse como una alternativa”, concluye el analista.

¿Pueden los candidatos renunciar a las candidaturas? Sí, pero no es tan sencillo

A solo semanas de las elecciones presidenciales, una eventual renuncia de las candidaturas de Betancourt o de Hernández no tendría mayores consecuencias jurídicas, pues ambos llegaron al tarjetón presidencial por el aval de su partido (Betancourt) o por firmas (Hernández). Pero ese no es el caso de Sergio Fajardo, pues, tras haber ganado la consulta interpartidista del centro, tendría problemas jurídicos para bajarse oficialmente de su candidatura.

Un potencial retiro del tarjetón le costaría a Fajardo una millonaria multa, “proporcional a lo que gastó la organización electoral para la realización de la consulta”, de acuerdo con la Ley 1475 de 2011 (actual código electoral). El artículo 7 de la norma establece que “en caso de incumplimiento de los resultados de las consultas, o en caso de renuncia del candidato, los partidos, movimientos y/o candidatos, deberán reintegrar proporcionalmente los gastos en que hubiere incurrido la organización electoral, los cuales serán fijados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) con base en los informes que presente la Registraduría Nacional del Estado Civil. Estas sumas podrán ser descontadas de la financiación estatal que corresponda a dichos partidos y movimientos”. 

Para profundizar

El otro inconveniente estaría en los demás miembros de la Coalición Centro Esperanza. La norma establece que “los partidos y los movimientos políticos y sus directivos, las coaliciones, los promotores de los grupos significativos de ciudadanos y los precandidatos que participaron en la consulta no podrán inscribir ni apoyar candidatos distintos a los seleccionados en dicho mecanismo”. De ese modo, Juan Manuel Galán, Jorge Enrique Robledo, Carlos Amaya y Alejandro Gaviria no podrían apoyar públicamente a otro candidato que no sea Fajardo.

Las matemáticas no dan. Sean muchos o sean pocos los votos en juego, el centro va a necesitar que toda persona que se declare de esta corriente los apoye, para tener un chance de pasar a la segunda vuelta. El problema es que, en las urnas, no todo el que se declara de centro termina votando por el centro.