
Los días difíciles de Armando Benedetti
Armando Benedetti, ministro del Interior.
En menos de una semana, al jefe de la cartera del Interior se le frustró el sueño de encargarse de la Presidencia como ministro delegatario mientras Petro estaba en China, el Senado le dijo no a la consulta popular y la ministra de Justicia renunció, señalándolo como responsable de su salida.
Por: Armando Neira
Armando Benedetti, ministro del Interior, no imaginó que, en los días siguientes, encadenaría una racha de sucesos tan adversos. Al contrario, la mañana del sábado 10 de mayo, sonreía con optimismo. Estaba en Barranquilla, en la primera comunión de su hijo Camilo, celebrada en la capilla del Liceo de Cervantes, donde él mismo se graduó.
La institución que años atrás había sido visitada por el papa León XIV. Conmovido, renovó su fe junto a sus hijos y su esposa Adelina, citando una frase de San Agustín: “Señor, toma mi corazón y hazlo tuyo para siempre. Ama y haz lo que quieras, porque el amor verdadero no hace daño”.
Disfrutaba de las brisas frescas de mayo en la ciudad donde nació el 29 de agosto de 1967. Sentía que había vuelto a encauzar su vida familiar tras los problemas de drogadicción y estaba a punto de cumplir un viejo sueño: sentarse en la silla presidencial, aunque fuera solo una semana y en condición de ministro delegatario. Así lo había decidido el presidente Gustavo Petro.
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