
El orden ganó, pero el desorden revolvió la armonía
En casi todo el país se votó con calma, pero algunos ataques cruentos en el suroriente empañaron esa tranquilidad. Dos soldados murieron y tres actos terroristas interrumpieron la jornada electoral.
Por: Javier Patiño C
En la vereda La Novia Celestial, en zona rural de San Vicente del Caguán, el terror estaba agazapado a la entrada del poblado. Escondida a la vera del camino, una bomba explotó a las ocho de la mañana de ayer en el preciso instante en que integrantes del Comando Específico del Caguán, del Ejército, recorrían la carretera.
El sargento Segundo Henry Andrés Rodríguez y el soldado profesional Enrique Gamboa Cañizares desaparecieron detrás de la estela de la explosión, luego de que miembros del frente Séptimo de las disidencias de las Farc activaron el artefacto mediante un sistema de telemando. El primer uniformado murió allí mismo y el segundo quedó herido. Hoy lucha por su vida en el hospital de Florencia, Caquetá.
Otro dispositivo hizo explosión, casi a la misma hora, en la vereda La Cristalina, situada en la zona rural de La Macarena, Meta, cerca de uno de los puestos de votación. El petardo causó la muerte al soldado profesional Silvio Jordán Echevarría España, quien era el guía del perro que identificó la carga, y produjo heridas a Emerson Llanos Manchola, otro soldado profesional que fue evacuado de la zona.
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