
El drama del reclutamiento para las familias del norte del Caquetá
Este es el crudo testimonio de un padre de familia que fue obligado por alias Chicharrón, cabecilla de la Segunda Marquetalia, a entregar a su hijo de 15 años, de quien no sabe desde hace siete meses. Una modalidad contra los derechos humanos que se niega a desaparecer del país.
Por: Javier Patiño C
El sueño de un mejor porvenir para su familia llevó a Carlos Caicedo a adquirir tres hectáreas de tierra en el norte del Caquetá, dedicadas principalmente al cultivo de maíz, plátano, yuca y arroz.
Caicedo realizaba estas labores con el temor de estar en uno de los corredores estratégicos de los integrantes de la Segunda Marquetalia, por donde pasan los cargamentos de droga hacía la frontera con Venezuela.
“En esta zona siempre ha estado la guerrilla. Lo que ha pasado es que pasan de un comandante a otro, pero pues ellos siempre son los que están aquí. Son los que nos hacen daño”, dice Caicedo. Para este campesino, el grupo ilegal ha impedido mejorar las condiciones de vida de los pobladores.
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