
Mujeres del sur de Córdoba rural acceden a formación técnica, impulsada por el proyecto de cobre El Alacrán y el SENA
Por primera vez en la zona rural de Puerto Libertador (Córdoba), jóvenes celebraron la finalización de la etapa lectiva de dos técnicas clave para el potencial minero de la región. Esta primera generación de aprendices, conformada en su mayoría por mujeres, logró lo que parecía improbable para comunidades étnicas y no étnicas históricamente olvidadas y excluidas de este tipo de oportunidades.
A 22 kilómetros del casco urbano del municipio de Puerto Libertador, al sur de Córdoba, donde el sol ardiente cubre las montañas y las colorea de un verde intenso, los jóvenes quieren darle un giro al futuro de su comunidad. En la vereda Mina El Alacrán, una zona de tradición minera, el ambiente fue de celebración. Frente a las pequeñas casas techadas con zinc oxidado, en medio de las calles de tierra, la cancha del pueblo reunió a la comunidad para festejar al ritmo del fandango un logro que hasta hace algunos años parecía inviable.

Por primera vez la formación técnica del SENA llegó hasta la zona rural del municipio. En una hazaña que lucía improbable para las comunidades, 50 jóvenes nacidos en el territorio culminaron su etapa lectiva de las técnicas de Minería a Cielo Abierto y Manejo de Maquinaria Pesada para Excavación.
El motor de esta iniciativa es el proyecto de cobre El Alacrán, liderado por CMH Colombia, que obtuvo la aprobación de la licencia ambiental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) hace unos días. Con este permiso, El Alacrán se convierte en el primer proyecto de cobre de clase mundial en Colombia en avanzar a la fase de construcción y montaje de la mina.
La alianza con el SENA tiene un objetivo claro: cerrar las brechas educativas y convertir el potencial de los habitantes de la zona en capacidades reales para el empleo. El Alacrán prevé generar alrededor de 1.500 empleos formales en la fase de construcción y montaje, con prioridad para la mano de obra local, en la región del sur de Córdoba donde la informalidad laboral supera el 80 por ciento.

Mujeres que se abren camino en la minería
Vestida con su uniforme de aprendiz: pantalón azul oscuro, camisa beige y un casco blanco sobre su cabeza, Judith Pertuz, de 27 años, originaria de la vereda San Juan, recuerda con emoción los nueve meses de la etapa lectiva de la técnica de Minería a Cielo Abierto: “Aprendí tantas cosas que no sabía. Nunca habíamos visto que el SENA llegará hasta acá”.
Con una sonrisa que se extiende de lado a lado y con algo de nerviosismo en su voz, Judith describe cómo a la comunidad le tomó por sorpresa ver a tantas mujeres interesadas por aprender sobre minería. “Todos están impresionados. La gente esperaba que la mayoría de los aprendices en esta técnica fueran hombres. Pero, como se puede ver aquí, muchas somos mujeres. Eso me motivó porque todas las que están aquí son unas guerreras. Me siento muy orgullosa de compartir este logro con ellas”, comenta.

Según la joven, cuando el proyecto de cobre El Alacrán anunció la alianza para las comunidades locales no dudó en aprovechar la oportunidad. En un contexto rural marcado por el machismo, Pertuz dice sentirse motivada para abrirse camino en una industria tradicionalmente dominada por hombres. No es un logro menor cuando según los estudios del sector, la participación de las mujeres en la minería se sitúa apenas en un 13 por ciento.
“Estoy muy agradecida con el proyecto de cobre El Alacrán por darnos esta oportunidad. Ojalá con esto vengan más empleos y más oportunidades para nuestra gente. Yo sé que de aquí nos van impulsar y se nos abrirán más puertas a todos los aprendices”, destaca Pertuz, quien ahora se prepara para iniciar la etapa práctica de su formación técnica.
Cerca al mediodía, Mariana Díaz, de 26 años, también llegó al evento organizado para celebrar este hito educativo. Fue criada en la vereda La Rica, es madre de dos niños y una de las aprendices que durante nueve meses visitó los salones que se adaptaron en la escuela de San Juan para que los tutores del SENA pudieran dictar sus clases.
Rodeada de una veintena de cascos blancos, la mayoría portados por mujeres, Mariana habla sobre cómo, a pesar de las dificultades por la temporada de lluvias en la región, llegaba hasta el salón entusiasmada, con ganas de aprender. Su jornada comenzaba desde muy temprano, alistaba a sus hijos y los dejaba a cargo de su mamá, quien desde que empezó su formación la apoyó con intensidad: “Mi mamá era la más emocionada. Estaba feliz de ver que, aunque ella no tuvo la oportunidad de estudiar, una de sus hijas sí”.
Después de un viaje en motocicleta, Mariana se presentaba puntualmente ante Vanessa Rodríguez, la docente de la Técnica de Minería a Cielo Abierto del SENA que acompañó su formación. “Gracias a los líderes de la comunidad y al proyecto de cobre El Alacrán por permitirnos tomar esta oportunidad. Soy madre cabeza de familia y, sin duda, es una experiencia maravillosa porque la mayoría de mis compañeras también lo son. Es tan bonito ver cómo casi todas somos mujeres, porque la gente de aquí tiene el pensamiento de que la minería es únicamente para los hombres”, expresa, sonriente, la joven aprendiz.

Para la comunidad de la Mina El Alacrán este es el primer paso hacia la transformación de las dinámicas laborales del territorio. Precisamente, la técnica de Minería a Cielo Abierto marca un hito para la región, no solo al tratarse de la primera que se desarrolla en la zona rural de Puerto Libertador, sino también por contar con una participación femenina del 86 por ciento.
Durante su etapa lectiva, las y los aprendices adquirieron conocimientos sobre los métodos de operación a cielo abierto, normatividad minera, seguridad minera y gestión ambiental. Hoy son una generación conformada en su mayoría por mujeres, que está más cerca de liderar la transformación de su comunidad y, además, preparada para ser parte de la cadena de valor de las iniciativas mineras formales de la región, incluyendo el proyecto de cobre El Alacrán, que actualmente tiene una fuerza laboral compuesta por 88 por ciento de mano de obra local.
"Soy mujer y sé los retos que como mujeres enfrentamos en la industria. Esta técnica es una forma de apoyarlas, de motivarlas y de impulsarlas a que busquen las oportunidades y emprendan en la minería, sobre todo, en un país tan machista como este”, asegura la docente de la Técnica de Minería a Cielo Abierto, Vanessa Rodríguez.
Al ver a todos los aprendices reunidos bajo un mismo techo, la docente confiesa que su mayor ilusión en este momento es que logren culminar con éxito su etapa práctica: “Me emociona verlas y verlos a todos, como grupo, amando tanto la minería así como quizá yo lo hago. Ojalá verlos en un futuro cercano contando cómo esta industria les cambió la vida. Eso queremos desde el SENA, que se ilusionen con una minería bien hecha para la región”.

Por fin llegan las oportunidades al territorio
La alianza, que se desarrolló junto al Centro Minero Ambiental del SENA con sede en El Bagre (Antioquia), logró responder a las necesidades de una población rural que durante décadas ha dedicado sus labores a la minería. Luis Pineda, coordinador de formación profesional de este Centro, comenta cómo desde el comienzo buscaron alinearse con las demandas de las comunidades locales y fortalecer conocimientos técnicos de cara a la transición de los jóvenes rurales hacia el mundo laboral.
Lo que hoy se ve en la zona rural de Puerto Libertador no hubiera sido posible sin la articulación del proyecto de cobre El Alacrán y el SENA para recorrer las veredas y escuchar de cerca la vocación de la población joven. Con su camisa con el logo de la institución y una expresión de satisfacción en su rostro, Pineda habla convencido del potencial de los aprendices:
“Vemos sus ganas para seguir formándose y preparándose para contribuir a su territorio. Ellos son conscientes de que tienen las competencias, habilidades y destrezas para contribuir en esta industria que es tan fuerte en la región. El mensaje también es para que el sector productivo mire hacia adentro y conozca este talento local”, afirma.

Para Luis, ver a tantos jóvenes de la zona rural de Puerto Libertador con sus uniformes es el reflejo de un trabajo articulado exitoso. “Este es un impacto que logramos como institución, pero es también fruto de un esfuerzo de muchos actores. Las instituciones tenemos que seguir trabajando de la mano del sector privado y de las comunidades porque gracias a esa combinación es que hoy vemos estos resultados”.
Cabe destacar que estos programas técnicos se suman a otras acciones de formación impulsadas desde 2022 por el proyecto de cobre El Alacrán en alianza con el SENA, que ya cuentan con cerca de 800 participantes. Entre ellas se destacan certificaciones por competencias, cursos, formación para crear unidades productivas, a través del programa SENA Emprende Rural (SER) y el fortalecimiento de emprendimientos locales. El objetivo de todas estas iniciativas es fortalecer el tejido social y productivo de la región y aportar a la reconversión productiva, un proceso clave para el futuro de esta zona rural de Puerto Libertador. En esa línea, se espera que esta alianza se mantenga a largo plazo, incluso con la construcción de una sede del SENA por parte de la Compañía en este municipio del sur de Córdoba.
En conversación con CAMBIO, Sarah Armstrong-Montoya, chairmain y CEO de CMH Colombia, comenta con orgullo esta alianza. “Apostar por la preparación de los jóvenes de la región es fundamental. La formación tiene un valor individual, pero también uno colectivo: necesitamos que los jóvenes vean en este aprendizaje el punto de partida para transformar una región como el sur de Córdoba”, explica.
La directiva del proyecto también subraya que desde el rol que desempeñan como actor privado en Puerto Libertador, tienen claro que el futuro del sector minero energético está en la equidad de género.
“Ver que el 86 por ciento de participantes de una de estas dos técnicas son mujeres nos entrega un mensaje muy importante: ellas están tomando conciencia de su valor para este sector. Las mujeres del territorio nos están demostrando que tienen todas las capacidades de hacer crecer la industria minera y cambiar las reglas de una industria históricamente masculina. Como chairman y CEO de CMH Colombia, es un privilegio y una responsabilidad enorme liderar con el ejemplo y saber que eso también puede servir de inspiración para las jóvenes que están aquí”.
“Ojalá estas oportunidades sigan llegando”
Desde una pequeña tarima, frente a los habitantes y líderes de la vereda Mina El Alacrán, Kennedy Camargo Pérez, de 24 años, tomó el micrófono. Con una elocuencia admirable, el joven aprendiz de la técnica de Operación de Maquinaria Pesada para Excavación posó ante las cámaras y agradeció por lo que describe como “un hito histórico” para su comunidad atravesada por retos como la informalidad, el dominio de las economías ilegales y brechas de acceso a educación y salud.

Detrás de ese firme semblante, Kennedy reconoce que aunque sus papás no saben leer ni escribir sí fueron los primeros en hacerle comprender que la educación es la mejor herramienta para hacer realidad sus sueños. “A pesar de que ellos no conocen las letras, ambos se esmeraron para traerme hasta aquí”, dice con entereza el joven.
Con el casco blanco bien ajustado en su cabeza y el carné de aprendiz del SENA en la cintura, Kennedy recuerda sus días de caminata bajo el sol cordobés para llegar a la escuela de San Juan y recibir sus clases.
“Ojalá estas oportunidades sigan llegando al municipio. Para que eso suceda todos tenemos que poner un grano de arena, tanto los que buscamos prepararnos como los que quieren un mejor futuro para los que vienen detrás. Por eso, hoy recuerdo cada caminata que me pegaba de aquí de mi comunidad, Mina El Alacrán, hasta San Juan. Recordar que era de los pocos que se iban a pie me llena de gran orgullo y satisfacción por ver mis ganas de salir adelante. Con este solecito que ven ustedes aquí me iba todos los días y es un esfuerzo que no quiero dejar en vano”, destaca.
Al igual que él, Adriana Suárez, aprendiz de la Técnica de Operación de Maquinaria Pesada para Excavación, dice que ni la lluvia fue impedimento para asistir al salón y escuchar al docente técnico del SENA, Andrés Urán. Adriana, de 37 años, ha dedicado gran parte de su vida a la ganadería y la porcicultura en una pequeña finca ubicada en el corregimiento de Valdez. Aunque el manejo de maquinaria pesada no estaba entre sus planes, no lo pensó dos veces para inscribirse en la técnica.
“Estoy agradecida con Dios, con la compañía y con las veredas que también hicieron sus esfuerzos para traer el SENA hasta acá. Esperemos que esto se siga dando para que los jóvenes aprovechemos el tiempo que nos queda para estudiar y aprender de tantas cosas que no sabemos”, comenta, con timidez, la aprendiz.
Con ilusión, Adriana también habla decidida sobre su futuro y el de las comunidades de Puerto Libertador: “Mis expectativas han crecido un montón. He aprendido muchas cosas sobre la maquinaria pesada, un tema completamente nuevo para mí. Me siento muy feliz porque este también es un punto estratégico para la minería, y por eso creo que nuestras comunidades estarán en el centro de las decisiones futuras”.
La confianza de las comunidades crece
Con más de 14 años de presencia en el territorio, el proyecto de cobre El Alacrán ha logrado no solo relacionarse, sino también ganarse la confianza de las comunidades. Quizá una de las figuras más representativas de la vereda Mina El Alacrán es el presidente de la Junta de Acción Comunal, Eliécer Velásquez. Con su voz carrasposa, gorra y gafas rectangulares, el líder también tomó el micrófono y agradeció por este logro que le da mucho orgullo.

Eliécer llegó a la vereda hace 34 años y conoce de cerca cómo su comunidad siempre anheló la educación en el territorio. El líder, quien tiene cuatros hijos egresados de educación superior, habla, con una profunda sensibilidad, sobre cómo sus vecinos hoy están convencidos de que sin oportunidades educativas no habrá un desarrollo territorial real. La alianza del proyecto de cobre El Alacrán con el SENA, comenta, es solo el comienzo.
“Venimos sembrando la cultura de la educación en nuestra región. Yo tengo muchos años de estar aquí y veía cómo los niños apenas llegaban a tercer grado dejaban de ir al colegio, cogían una pala y una batea y se iban a trabajar. Eso me parecía absurdo; empezamos a trabajar para cambiar esa realidad y hoy nuestros niños terminan el bachillerato y tienen puesta su mirada en la educación superior”, expresa Velásquez.
El mensaje se difundió con fuerza entre la comunidad de El Alacrán. Lo tenían claro: sus hijos no podían solo escribir su futuro con una pala y un machete en las manos. “Nuestros niños y jóvenes también deben soñar con ocupar cargos como tomadores de decisiones. Aquí el proyecto de cobre El Alacrán también se convenció de eso, se tocó el corazón y desplegó una gran apuesta para que esto se diera. Esta alianza con el SENA es el primer pilar, pero vienen más cosas para esta zona”.
Por su parte, la secretaria de Desarrollo Social de la Alcaldía de Puerto Libertador, Yina Marín, destaca el papel de esta iniciativa en el territorio. “La compañía ha sido una gran bendición para nuestro territorio. Han demostrado de primera mano la responsabilidad social que tienen con nuestras comunidades. Esta iniciativa técnica fue impulsada principalmente por ellos y nosotros nos vinculamos y esperamos seguirlo haciendo para traer más oportunidades a esta zona”, recalca.
Desde el gobierno departamental también expresaron su respaldo a este tipo de alianzas. Ramiro Almanza, secretario de Minas de la Gobernación de Córdoba, celebra que esta apuesta responda a la vocación productiva del territorio, y más con “jóvenes que se están formando para trabajar en el futuro para las empresas y proyectos mineros del sur del departamento”. Por la misma línea, Juan Carlos Garrido, referente de proyectos transversales del área de calidad educativa de la Gobernación, dice “que el desarrollo y la minería bien hecha parten de la inversión social que se hace en el talento cordobés y en cómo eso se traduce en oportunidades y desarrollo para las comunidades”.
Con este esfuerzo por la educación, la transición a economías sostenibles, el fortalecimiento de habilidades para el empleo y la reconversión productiva de la zona, el proyecto de cobre El Alacrán reafirma su compromiso con el crecimiento y desarrollo del sur de Córdoba.
Desde la cancha de la vereda Mina El Alacrán, a donde la comunidad sigue arribando para ver de cerca a los primeros aprendices técnicos de su región, la joven Judith Pertuz conversa sobre el Puerto Libertador de sus sueños. “El futuro somos nosotros. Son nuestros niños y habitantes. Yo sé que con esta oportunidad vamos a ser un ejemplo para los que vienen detrás. Yo sé que vienen grandes cosas para la zona rural de mi municipio”, comenta, ilusionada, mientras señala a sus compañeras y compañeros.
*Contenido con el apoyo de proyecto de cobre El Alacrán.
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