
¿Es la valentía un hombre con un arma en la mano? | CAMBIO de libros
Hacer lo que creemos correcto aunque sepamos de antemano que perderemos: una relectura de 'Matar a un ruiseñor 'y las razones de por qué me gusta tanto.
Por: Martín Franco Velez
Grandes infelices es un pódcast de la editorial española Blackie Books que narra las vidas de los grandes novelistas. Si no lo han escuchado, que sea este preámbulo una especie de recomendación dentro de otra recomendación: cada capítulo es una pequeña joya. Yo llevo semanas enganchado. Uno de los episodios que más me han gustado es el de la escritora norteamericana Harper Lee, quien durante su vida escribió un solo libro que, además de ganar el Pulitzer, acabó pronto convertido en un clásico: Matar a un ruiseñor.
Tanto fue el entusiasmo que me despertó que decidí volver sobre esta novela, leída hace muchos años. No recordaba gran cosa, aunque a medida que uno va leyendo va acordándose de episodios, de momentos. Se me había borrado de la memoria ese personaje maravilloso que es Atticus Finch, uno de los protagonistas. Porque aunque la historia está narrada desde los ojos de una niña que empieza a descubrir el mundo (Scout, la hija de Atticus), el verdadero peso de la novela recae en este abogado del sur de los Estados Unidos quien, en épocas de abierto racismo, decide defender a un negro acusado de violación. Las consecuencias que trae para él y sus hijos esa decisión son el núcleo de esta historia, llevándonos de la mano hacia un final insospechado.
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