
James Rodríguez: el placer de jubilarse a los 25
“James podrá tener su futuro y el de sus tataranietos asegurados, ser dueño de su vida y vivirla con la seguridad de que ninguno de nosotros puede decirle qué hacer con ella, pero ver cómo eligió el camino del retiro prematuro es un caso de estudio”.
Por: Adolfo Zableh Durán
El otro día le comenté a un famoso exfutbolista que se podía hacer una línea comparativa entre la caída de Faustino Asprilla y la de James Rodríguez, de los hechos y actitudes que hicieron que se convirtieran en prácticamente exfutbolistas antes de los 30 años. Contemporáneo de Asprilla y compañero suyo en mundiales de fútbol, a mi interlocutor no le mató la idea. Más bien me dijo que tanto Faustino como James habían hecho lo suyo y que no tenían que rendirle cuentas a nadie.
En eso coincido: los deportistas no compiten por sus compatriotas. A menudo creemos que si Nairo Quintana gana una etapa lo hace por su país, y que si pierde merece el escarnio por habernos decepcionado, como si fuera nuestra propiedad. Nairo y todos los deportistas de élite del mundo se deben a sus patrocinadores y a su entorno, a quienes creyeron en ellos y los apoyaron desde el comienzo, poco más; que nosotros nos queramos subir a ese bus y que tomemos como una ofensa personal que pierdan, es otra cosa.
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