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España vs. Cabo Verde
El empate sin goles de España ante Islas de Cabo Verde ha sido la gran sorpresa del Mundial. Foto: Reuters.
Deportes

Calidad, cantidad… o ambas, el gran dilema del Mundial 2026

¿Fue una mala idea un Mundial de 48 equipos? Un balance de lo ocurrido en la primera semana parece indicar que no. Pero esto apenas comienza.

Por: Eduardo Arias

Quienes ya tenemos nuestros años encima, los que nos criamos mientras se celebraron campeonatos del mundo en los que participaban 16 equipos, un Mundial de 48 equipos es un exabrupto.

El paso de 16 a 24 lo aceptamos bastante bien, ya que coincidió con el rápido crecimiento de equipos de territorios distintos a Europa y Suramérica, en particular África. Sin olvidar que a partir de los años ochenta México dejó de ser el hazmerreír de las citas mundialistas.

Pero 32 y ahora 48… No tiene ni pies ni cabeza, salvo para quienes ven el fútbol como un negocio. Eso pensaba en 1978, eso pensaba la víspera de que arrancara este torneo.

Y, sin embargo, los hechos me han callado la boca. Esos supuestos “partidos de relleno” de la fase de grupos que nos hacían decir con ínfulas de doctor que “para mí el Mundial de verdad empieza en octavos de final” resultaron en su gran mayoría de altísimo nivel, si no táctico, de todas maneras en el plano emocional.

En cuestión de horas cambié mi indiferencia por entusiasmo tras ver el resumen del “partido de relleno” entre Corea del Sur y República Checa, el segundo tiempo de Turquía-Australia y el suntuoso Estados Unidos 4 Paraguay 1. Hasta tal punto que me suscribí a Paramount para poder ver todos los partidos por la módica suma mensual de lo que vale comprar diez panes hojaldrados y dos corazones de chocolate en la panadería al lado de la estación de TransMilenio.

Ahora el reto es intentar ver cuatro partidos al día, misión casi imposible. Pero esa ya es otra historia. Ya metido de narices en el Mundial de 48 equipos, disfruté en gran medida el dinamismo de partidos como Uruguay – Arabia Saudita, Países Bajos – Japón, Suecia – Túnez, Noruega – Irak, el segundo tiempo de Suiza – Bosnia y Herzegovina, el empate a un gol entre Brasil y Marruecos... Como quien dice, casi todos. Y ya en un nivel propio de las instancias más definitivas de un Mundial, las soberbias actuaciones de Argentina frente a Argelia, el segundo tiempo de Francia ante la siempre difícil Senegal e Inglaterra 4 Croacia 2, para mi gusto el mejor de los partidos que he visto hasta ahora. 

Dramático resultaron también los triunfos de Paraguay ante Turquía y de Alemania ante Costa de Marfil, así como el final del más bien aburridor Marruecos ante Escocia, Países Bajos, que tanto sufrió ante Japón, goleo sin piedad a Suecia, que ahora carga con el 5 a 1 a favor ante Túnez y un idéntico marcador pero en contra ante el equipo naranja. Estados Unidos confirmó ante Australia que en este Mundial está para grandes cosas y México aprovechó un regalo del arquero de Corea del Sur para asegurar el primer lugar de su grupo ante un rival que no fue ni la sombra del que debutó con triunfo ante República Checa.

Curiosamente, dos de los partidos que podríamos llamar “huesos” (sin que en realidad lo hayan sido del todo) los han protagonizado España y Portugal, dos candidatos que jugaron como si estuvieran participando en un torneo de banquitas y no en partidos con porterías de 7,32 metros de largo por 2,44 metros de alto. Curazao, que arrancó goleado 7 a 1 por Alemania, convirtió en histórico otro de los partidos que parecían de trámite al empara sin goles con Ecuador, equipo que para superar la primera fase debe derrotar sí o sí a Alemania. 

¿Y Colombia? El dubitativo debut ante un equipo jugador por jugador muy inferior, que se resolvió en jugadas aisladas individuales, abre un paréntesis. República Democrática del Congo será un exigente examinador. Noticia en desarrollo.

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Luis Días, una de las grandes figuras de Colombia.  Foto: Reuters-

Otro aspecto que nos calla la boca a los que estábamos en contra de un Mundial de 48 equipos es la asistencia a los estadios, que casi siempre lucen llenos a reventar, aun en los llamados partidos de relleno.

El Mundial apenas comienza. Quedan aún muchos partidos por jugarse como para poder dar un balance definitivo. Pero es necesario reconocer que, al menos hasta ahora, las cosas pintan bien. Y, repito una vez más, me callaron la boca.

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