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Mitos y verdades del Mundial del 78 que se jugó bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla: entrevista con Felipe Pigna
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Mitos y verdades del Mundial del 78 que se jugó bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla: entrevista con Felipe Pigna

El dictador Rafael Videla junto a la Copa del Mundo y los jugadores campeones Daniel Passarella y Américo Gallego

La Copa del Mundo de 1978, celebrada bajo el atroz régimen del dictador Videla, sigue siendo materia de muchas preguntas abiertas. CAMBIO habló con el historiador argentino Felipe Pigna para darles luz a los rincones más oscuros de ese Mundial manchado por las desapariciones, el autoritarismo y la inercia del deporte más popular del planeta.

Por: Juan Francisco García

En el año 2018, el escritor y periodista argentino Matías Bauso publicó 78. Historia oral del Mundial, quizá el libro más completo que se ha escrito sobre la Copa del Mundo de 1978, esa que se jugó al compás del terror, las desapariciones y el macabro cinismo de la dictadura de Jorge Rafael Videla. 

En el primer capítulo del libro, titulado Las múltiples dimensiones del Mundial 78, Bauso hace una lista con algunos de los mitos que hoy siguen moldeando el relato sobre aquel Mundial. 

“El Mundial fue una cortina de humo para tapar los crímenes de la dictadura, los argentinos movilizaron las campañas de boicot en Europa, en el exilio no se deseaba el triunfo de la selección, los partidos se vieron en colores por la televisión local, hubo silbidos a Videla en los estadios, pero los medios no los comunicaron, la salida de Maradona provocó polémica y quejas, estaba prohibido criticar al equipo, Menotti estaba blindado mediáticamente, la gente salió a la calle como una manera de resistencia a la dictadura, Carrascosa renunció en disconformidad por el rumbo político del país (y los otros diez motivos con los que se intentó explicar su dimisión), las únicas voces disidentes provinieron del exilio y del rock –ni uno ni lo otro–, varios jugadores holandeses y suecos visitaron a las Madres de Plaza de Mayo, Cruyff y Paul Breitner se negaron a asistir en repudio a los militares, la dictadura lanzó en ese tiempo la campaña 'Los argentinos somos derechos y humanos', los holandeses no aceptaban recibir la copa de manos de Videla, los militares eligieron los estadios y las sedes para favorecer a los clubes con los que tenían simpatías, la selección tenía un juego vistoso y menottista, los árbitros favorecieron a Argentina en cada partido, Perú jugó de igual a igual, Perú fue sobornado con un gran cargamento de trigo. Y muchos otros más”. 

Tomamos estos mitos como punto de partida para la reveladora conversación que tuvo CAMBIO con Felipe Pigna, el historiador más popular en la Argentina contemporánea, para entender qué fue lo que pasó en las sombras de una de las copas del mundo más polémicas. 

Entrevista con Felipe Pigna sobre el Mundial del 78 en Argentina, jugado bajo el horror de la dictadura de Videla.
Felipe Pigna es el divulgador histórico más popular de la Argentina contemporánea. Créditos: cortesía Felipe Pigna

 

CAMBIO: Cuando piensa en la estrella que ganó Argentina en el 78, ¿qué le pasa por la cabeza, qué emoción le surge en el corazón?

Felipe Pigna: Voy a contestar esta pregunta desde la contradicción que me genera. Yo tenía en ese momento amigos desaparecidos y gente conocida que había sido secuestrada, así que tenía una sensación muy rara en cuanto a si quería que ganara o no ganara Argentina en el sentido de si esto favorecía los intereses de la dictadura. 

Esta contradicción la compartía con muchos amigos y compañeros… y de alguna manera decidimos disfrutarlo siendo conscientes de lo que estaba pasando. El día de la final tuvimos una especie de debate y dijimos: "Bueno, es una de las pocas posibilidades de salir a la calle a gritar, así que salgamos a la calle a festejar y a disfrutar". Y así fue. Nos pusimos contentos, nerviosos por la final tan complicada y.… lo festejamos.   

El día de la final tuvimos una especie de debate y dijimos "bueno, es una de las pocas posibilidades de salir a la calle a gritar, así que salgamos a la calle a festejar y a disfrutar". Y así fue. Nos pusimos contentos, nerviosos por la final tan complicada y.… lo festejamos.   

CAMBIO: Y cuando lo piensa como historiador antes que hincha…

F.P.: Creo que hay que separar al equipo de lo que fue toda esa manipulación espantosa que hizo la dictadura Y bueno, está el partido contra Perú, que sigue siendo una cuestión rara y sospechosa.

 CAMBIO: Hablemos de una vez de ese partido con Perú. ¿Es mito o hecho histórico que el dictador Videla visitó el camerino del equipo peruano en la antesala del partido en el que Argentina, que necesitaba cuatro goles de diferencia para clasificar, terminó goleando 6 a 0?

F.P.: La visita está absolutamente confirmada. Pero, en cuanto al resultado, no creo que haya sido determinante. Si algo no era Videla, era tonto. No iba a ir a amenazarlos a los peruanos. Fue a dar una arenga, sí, pero él tenía claro que de amenazarlos le podía salir el tiro por la culata. Fue, sí, un mecanismo de presión, pero no una amenaza explícita. Todo esto, por supuesto, no lo digo en defensa de Videla, sino en honor a la verdad. 

CAMBIO: Y el soborno de un gran cargamento de trigo para el equipo peruano, ¿es mito o realidad?

F.P.: Eso existió y está comprobado. De lo que sigue habiendo dudas es del soborno directo a algunos jugadores. Hay un jugador que, en una noche de alcohol, dijo que sus compañeros se habían gastado los dólares en cualquier cosa, señalando que en efecto llegó dinero a manos de los jugadores peruanos… 

CAMBIO: Hablemos de los jugadores campeones en el 78. Passarella, Luque, Fillol, Houseman, Kempes. ¿Está de acuerdo con los señalamientos que les endosan complicidad con la dictadura porque “miraron para otro lado”?

F.P.: Me parece que los jugadores no tienen una responsabilidad, digamos, particular, ellos hicieron su trabajo. Era muy difícil. Una cosa es que venga alguien de Holanda y critique a la dictadura; y otra cosa es hacerlo desde acá, viviendo acá, con las represalias y el temor por la familia. Creo que hicieron lo que pudieron y que no corresponde juzgarlos como corresponsables de lo que pasó. 

 

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Daniel Pasarella, capitán y emblema de la Argentina campeona en 1978. Créditos: Reuters

 

CAMBIO: ¿Y Menotti? Lo pregunto porque es una figura reconocida más allá del fútbol, casi como un pensador que, como cabeza de ese equipo, de alguna forma legitimó a la dictadura. 

F.P.: Y sí. Creo que, más allá de su voluntad, fue un legitimador de lo que pasó. Después, sí, tuvo otra postura, explicó muchas cosas, abogó por los desaparecidos. Pero en ese momento, fue un facilitador, aunque se cuidó mucho y nunca habló a favor de la dictadura. Inclusive, uno de los organizadores del Mundial dijo que Menotti era comunista. Se sabía que no pensaba como ellos, pero, en la medida en que no se expresó en contra, lo dejaron trabajar. 

CAMBIO: Sobre el pacto diabólico entre los medios y la dictadura para lavar la cara de los horrores de ese Mundial. ¿Cómo se llegó a niveles tan vulgares y fantasiosos que hoy parecen ridículos?

F.P.: Fue un pacto diabólico, pero que tenía también muchos intereses. Editorial Atlántida, que fue la más cómplice de todas a la hora de apoyar el Mundial, tenía negocios. Fue un récord de venta en sus revistas y también sacó mucha plata por negocios de comercialización y merchandising. Así es que no era solo un tema ideológico; había también un enorme interés económico de los medios aliados.

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CAMBIO: ¿Qué fue exactamente lo que pasó con una carta que se publicó en la revista El Gráfico, supuestamente escrita por Ruud Krol, una de las figuras de la subcampeona Holanda y en la que hablaba maravillas de Argentina?

F.P.: Lo de esa carta es increíble. Primero, porque era obvio que, inmediatamente, Krol la iba a desmentir, como en efecto pasó. Y segundo, por lo que decía: "Querida hijita: de los fusiles de los soldados argentinos salen flores, esto es un paraíso, un país de paz... una barbaridad". Por supuesto que el pseudoperiodista que la publicó quedó en ridículo… 

"Querida hijita: de los fusiles de los soldados argentinos salen flores, esto es un paraíso, un país de paz... una barbaridad". Por supuesto que el pseudoperiodista que la publicó quedó en ridículo… 

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Como era de esperarse, el capitán Ruud Krol desmintió ser el autor de la carta fantasiosa que El Gráfico le atribuyó para lavarle la cara a la dictadura. Créditos: Reuters

 

CAMBIO: ¿Qué tan importante para ese Mundial fue el papel de la agencia estadounidense que la dictadura contrató para lavar la imagen y venderse hacia adentro y hacia afuera?

F.P.: Fue determinante porque hizo los negocios más importantes y era la que designaba quién televisaba, etcétera. Su función fue mejorar la imagen de Argentina en el exterior. Así que fueron ellos los que, por ejemplo, aprobaron la figura del Mundial, ‘El Gauchito’, la canción, todo. 

CAMBIO: ¿Y la resistencia? ¿Cuáles fueron las grandes expresiones de resistencia desde los medios?

F.P.: La resistencia se dio de distintas maneras y de distintas intensidades. Fue muy importante la campaña en el exterior que denunció lo que implicaba jugar ese Mundial cuando el estadio más importante estaba a diez cuadras de la Esma, el centro de tortura más tremendo que tuvo la dictadura. Y a nivel local hubo minirresistencias. Como el debate entre el dibujante Kaloi con su viñeta Clemente, que salía en la contratapa de El Clarín, el diario más popular de entonces, y en el que se debatía si tirar o no papelitos, que era una forma de meter la expresión popular de desconfianza. Parece mínimo, pero fueron las microrresistencias que se podían. 

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CAMBIO: ¿Qué tanto sirvió, paradójicamente, ese Mundial para la amplificación de las Madres de Mayo como organización?

F.P.: Fue un tema muy importante, no para nosotros que no lo vimos, pero sí para el mundo. La televisión holandesa fue la primera en registrar una manifestación de las Madres de Mayo. Son imágenes tremendamente conmovedoras y desesperantes, realmente desesperantes, de las madres reclamando por sus hijos y a la vez la policía hostigándolas. Esa documentación, que hoy se puede ver fácilmente en YouTube, fue muy importante. 

La televisión holandesa fue la primera en registrar una manifestación de las Madres de Mayo. Son imágenes tremendamente conmovedoras y desesperante, realmente desesperantes, de las madres reclamando por sus hijos y a la vez la policía hostigándolas

CAMBIO: Otro de los aspectos que está plenamente documentado es la corrupción orgiástica de la dictadura en la organización de la Copa del Mundo del 78. Quinientos veinte millones de dólares de hace cuatro décadas gastaron, si no más. ¿Qué hace falta agregar sobre eso?

F.P.: Te diría que, para dimensionar la corrupción de la organización, basta con saber que, cuatro años después, el anfitrión España construyó el doble de estadios gastando la mitad de la plata. La corrupción del 78 fue realmente escandalosa.

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El dictador Videla junto a miembros de la organización en la final del Mundial de 1978. Créditos: Reuters

 

CAMBIO: Dos preguntas sobre la actualidad. Se puede hacer una analogía entre la participación de los futbolistas campeones del mundo en el 78 con la visita de Messi a la Casa Blanca en la antesala de este Mundial. 

F.P.: No, yo no haría analogías. Lo de Messi no fue pasividad, sino acción positiva en el sentido filosófico. O sea, hubo una decisión. Nadie lo obligó a ir a ver a Trump en el peor momento, en medio de los peores bombardeos. Fue un desacierto absoluto por parte de Messi y acá cayó muy mal. 

CAMBIO: La narrativa que impera en el oficialismo mileísta es de negación de lo que pasó en el Mundial del 78 bajo la dictadura, o los hechos son tan incontestables que no pueden negarlos…

F.P.: Ellos no son negacionistas; son reivindicadores, que es una cosa mucho más grave. Ellos creen que lo que ocurrió estuvo bien. El discurso de Milei es mucho peor: es el discurso de la ultraderecha que reivindica a la dictadura sin necesidad de negar lo que pasó. Ponen en duda si fueron o no 30.000 los desaparecidos; pero nunca cuestionan lo que pasó. Lo que hacen es mucho peor que el negacionismo.  

Ellos no son negacionistas; son reivindicadores, que es una cosa mucho más grave. Ellos creen que lo que ocurrió estuvo bien. 

Anuncio oficial de Argentina campeona del mundo en el Estadio Monumental.
Anuncio oficial de Argentina campeona del mundo en el Estadio Monumental, ubicado a pocas cuadras del peor centro de torutra de la dictadura.  Créditos: Reuters


 

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